Respondamos Un texto a la vez

Qué quiere decir un determinado texto? Aquí analizamos el contexto para no decir un pretexto, y dar respuesta oportuna acerca de algo que se cree según un determinado pasaje de la Escritura.

¿Quién es Jesucristo?

Ningún tema es tan importante como la identidad de Jesucristo. La cristología correcta puede ser una piedra de tropiezo para muchos, y aquí le damos muchísimo valor. ¿Qué piensa usted de Jesús?

El Catolicismo, ¿es la verdad?

Para algunas personas de muy buena intención el catolicismo es la pura verdad, y un absoluto amén a todo lo que dice la iglesia de Roma. Pero vayamos a la Biblia y ver con qué nos encontramos...

Síguenos en Facebook

Diariamente colocamos tips y artículos sobre apologética en nuestra fan page de Facebook. Síguenos y haz que tus contactos lo vean.

¿Qué creen los testigos de Jehová?

Sección dedicada al polémico grupo religioso que ha editado su propia versión de la Biblia acomodada a sus doctrinas. Aquí obtendrá detalles para conocer y responder a los miembros de la Watchtower.

La Carta de Colin Patterson


El 10 de Abril de 1979, el Dr. Colin Patterson Paleontólogo del Museo Británico de Historia Natural escribe esta carta al Sr. Sunderlanden la que explica que honradamente no puede citar ningún caso de transición evolutiva.

Querido Sr. Sunderland,

Gracias por su carta del 5 de Marzo, y por sus amables palabras acerca del Museo y de mi libro. He esperado un par de semanas antes de responderle, por si las ilustraciones que usted me mencionaba llegaban, pero no ha sido así.

Estoy totalmente de acuerdo con sus comentarios acerca de la ausencia de ilustración directa de transiciones evolutivas en mi libro. Me sugiere usted que se le debiera haber pedido a un artista que visualizase tales transformaciones, pero, ¿de dónde sacaría él esta información? Honradamente, yo no la podría dar, y si se hubiese de dejar a la licencia artística, ¿no se engañaría con esto al lector?

Mi libro lo escribí hace cuatro años. Si fuese a escribirlo ahora, creo que sería bastante diferente.

El gradualismo es un concepto en el que creo, no sólo debido a la autoridad de Darwin, sino porque mi comprensión de la genética parece exigirlo. Sin embargo, es difícil refutar a Gould y a la gente del Museo Americano cuando dicen que no hay fósiles de transición. Como paleontólogo que soy, me ocupo mucho de los problemas filosóficos de identificar formas ancestrales en el registro fósil. Usted me dice que al menos deberíamos «mostrar una foto del fósil del que se derivó cada tipo de organismo».

Lo voy a decir muy claramente: no existe ningún fósil así para el que se pudiera dar un argumento fundamentado. La razón es que las declaraciones acerca de ascendientes y descendientes no son de aplicación en el registro fósil. ¿Es el Archæopteryx el antecesor de todas las aves? Quizá sí, quizá no: no hay forma de dar respuesta a esta pregunta. Es cosa fácil inventar historias acerca de cómo uno dio origen a otro, y encontrar razones de por qué las etapas serían favorecidas por selección natural. Pero estas historias no forman parte de la ciencia, porque no hay forma de ponerlas a prueba.

Así, aunque mucho me gustaría complacerle saliendo en defensa del gradualismo, y dar realidad a las transiciones entre los principales tipos de animales y plantas, me encuentro algo carente de la justificación intelectual necesaria para esta tarea.

Otra vez, gracias por escribir.

Cordialmente,

[Firmado:] Colin Patterson



Extraído de: http://creacionismo.net/genesis/Art%C3%ADculo/el-testimonio-de-colin-patterson

Seis Hipótesis científicas sobre el Origen de la Vida


por Antonio Cruz |


La materia inerte nunca logra copias de sí misma por muchos miles de millones de años de tiempo que se le conceda. ¿Cómo se puede creer que la materia sea capaz de evolucionar hasta formar seres vivos? El paso de lo muerto a lo vivo no lo puede dar nadie en este mundo, a excepción del Señor Jesucristo. La extraordinaria complejidad del microorganismo más simple que existe, una bacteria, constituye la principal piedra de tropiezo para dar semejante paso. Para llegar desde los elementos químicos sueltos a cualquier bacteria hay miles de pasos que dar por un camino que se corta en el abismo de la ignorancia y la imposibilidad.


Una de las grandes paradojas que cruzan este camino es la universalidad del ADN y del código genético. Para pasar del idioma del ácido desoxirribonucleico (… AGAAAGACCCGT …) al de las proteínas (… serina-fenilalanina-triptófano-alanina …) se requiere una especie de diccionario traductor que es el código genético. Pues bien, resulta que en todos los seres vivos de este planeta se usa el mismo diccionario. Esta es la tremenda paradoja que trae de cabeza a los científicos. No existe ninguna razón para que cada tres letras del ADN formen el mismo aminoácido de las proteínas en todas las células vivas. Por ejemplo, el triplete TCA sintetiza serina en todos los animales y plantas. ¿Qué significa esta misteriosa universalidad del código genético? Solo puede querer decir una cosa, que todos los seres vivos de la Tierra provienen de un mismo diseño original.


Semejante diccionario traductor funciona gracias a la existencia de una veintena de proteínas, las llamadas aminoaciltRNA sintetasas, cuya existencia no sería posible si, a su vez, no existiera la información para fabricarlas que existe en unos veinte genes. Y para traducir estos veinte genes a las veinte proteínas se requiere de un código genético. Pero resulta que el código genético son precisamente esas mismas veinte proteínas. Una paradoja en forma de pez que se muerde la cola. ¿Cómo pudo originarse por evolución el código genético a partir de la materia muerta? Esta es la pregunta que nadie sabe responder. Hace cincuenta años que el evolucionismo intenta solucionar este crucigrama de dimensiones astronómicas sin fruto positivo alguno.


Hasta ahora no se ha podido explicar satisfactoriamente cómo habría podido surgir la vida orgánica por medios naturales a partir de la materia inorgánica. Después de cincuenta años de intentos los investigadores solo confiesan su ignorancia. El propio Miller expresó en la revista de divulgación Scientific American (febrero, 1991): «El problema del origen de la vida se ha vuelto mucho más difícil de lo que yo, y la mayoría de las demás personas, imaginamos».


Sin embargo, no ha sido por falta de intentos. Entre las hipótesis más sobresalientes que han pretendido dar respuesta a este enigma se destacan las seis siguientes: evolución aleatoria, anidad química de los monómeros, sistemas auto-organizables, panspermia o siembra desde el espacio, fosas hidrotermale s marinas y a partir de la arcilla. La primera es también la más clásica y la que tradicionalmente se ha venido enseñando en las escuelas. Según ella, las sustancias químicas de la materia inerte, dado el tiempo suficiente, pudieron agruparse de forma aleatoria en los hipotéticos charcos calientes de la Tierra primitiva. Por más improbable que pueda parecer una reacción química, como la unión espontánea de aminoácidos para formar proteínas o la de nucleótidos para el ADN, si se invierten en ella miles de millones de años, se convierte en probable y capaz de originar la vida.

El principal inconveniente de esta hipótesis es que le falta tiempo. Aunque los quince mil millones de años de edad de la Tierra, según la cronología evolucionista, parezcan una eternidad, lo cierto es que si se hacen bien las cuentas son completamente insuficientes para permitir la aparición de la vida. Los matemáticos aficionados a jugar con los números han señalado que formar así por casualidad una sola proteína de tamaño medio, sería como encontrar un grano de arena teñido de rojo en la inmensidad del Sahara. Es decir, algo absolutamente improbable.

Por su parte, la teoría de la anidad química se basa en una suposición: creer que existe alguna misteriosa atracción especial entre los aminoácidos, todavía por descubrir, que les obliga a unirse de forma espontánea y a formar proteínas. Los experimentos llevados a cabo para detectar esta misteriosa fuerza se realizaron durante la década de los setenta, comprobándose más bien todo lo contrario. No existen preferencias químicas especiales entre los diferentes aminoácidos por lo que la teoría fue abandonada.


La tercera hipótesis se basa en el desequilibrio termodinámico que existe en el universo. Algunos científicos, entre ellos el físico Ilya Prigogine, propusieron que si la energía fluye a través de un sistema a elevada velocidad, puede ocurrir que dicho sistema se vuelva inestable y se convierta en otro sistema más complejo y organizado que el primero. En otras palabras, igual que la llama de una vela produce energía en forma de luz y calor, mientras dispone de oxígeno, la vida podría haber surgido de manera natural a partir de los elementos químicos de la materia inerte. Otro ejemplo común de sistema auto-organizado sería cualquier desagüe. Las moléculas de agua que al principio lo atraviesan de forma desordenada, finalmente adquieren un cierto orden y salen en perfecto remolino. Lo mismo le pasa a las desordenadas moléculas del agua cuando esta se convierte en el más ordenado hielo.


El problema de estos ejemplos es que no son comparables con la complejidad que posee la más pequeña célula viva. El nivel de organización del desagüe de una bañera o de un cubito de hielo no tiene absolutamente nada que ver con el de las estructuras de los organismos. La información y el orden que se requieren para formar cristales de escarcha no pueden compararse con los que posee el perfecto funcionamiento de una célula viva. Sería como equiparar El Quijote con otro libro cuyas mil páginas estuvieran escritas solo con la frase: «novela de caballería», «novela de caballería» y así cientos de miles de veces. Esta tercera teoría no es más que un juego de palabras que no ha conseguido convencer a la comunidad científica.


En cuanto a la siembra de la vida en la Tierra por parte de extraterrestres, o teoría de la panspermia, aunque sea aceptada por ciertos investigadores famosos, como el Dr. Crick, quien participó en el descubrimiento de la estructura del ADN, no es más que una confesión de ignorancia acerca de cómo pudo producirse el origen de la vida por medios puramente naturales. Además, si la vida vino del espacio, de cualquier otra galaxia que poseyera algún planeta con las condiciones adecuadas para generar vida, ¿cómo se originó allá? ¿Qué fuerzas hicieron posible el milagro de la vida a partir de la no-vida? No es más que prolongar el problema y las conjeturas indemostrables.


La quinta teoría se refiere a los agujeros que existen en determinados lugares de los océanos, donde tiene lugar la formación de unos ambientes ecológicos especiales. En zonas donde se separan las placas tectónicas de la corteza terrestre, a miles de metros de profundidad bajo los océanos, suelen producirse en ocasiones ciertas emanaciones de agua caliente cargada de azufre y otras sustancias, que aportan la energía necesaria para que prosperen algunas especies marinas singulares. La existencia de tales ecosistemas actuales llevó a pensar a ciertos investigadores que quizá la vida se originó por primera vez en estos ambientes.


No obstante, los inconvenientes señalados hasta ahora coinciden con los que ya indicó en su momento el propio Miller, las altas temperaturas que se alcanzan en tales surtidores submarinos destruirían las mismas moléculas que deberían formar cuando estas volvieran a circular junto a la fuente de calor. Ningún compuesto biológico soportaría este continuo cambio térmico.


La última y más reciente teoría la propuso el químico escocés A. G. Cairns-Smith, al sugerir que la vida habría podido aparecer en la Tierra primitiva a partir de las moléculas de la arcilla. La estructura cristalina de esta sustancia posee la suficiente complejidad como para actuar de molde para otras moléculas que hubieran podido ser las antecesoras químicas de las biomoléculas. De nuevo, el inconveniente principal es la poca información que posee la arcilla. Sus moléculas son complejas, pero muy repetitivas. Estamos otra vez ante el ejemplo de El Quijote, mucho orden pero poca información. No obstante, las moléculas de los seres vivos son mensajes que contienen una gran información. Cualquier arcilla que sirviera de molde a una primera molécula viva debería haber tenido también mucha información, y esto no se observa en ningún barro actual.


La conclusión al problema del origen de la vida por medios exclusivamente naturales es que después de casi medio siglo de experimentos e investigaciones solamente se ha podido llegar a una auténtica y sincera confesión de ignorancia. Nadie sabe a ciencia cierta cómo pudo producirse. Llegado este punto cabe la siguiente reflexión: si no se ha descubierto el origen químico de la vida por medios naturales después de tantos años de estudio, si no parece haber una explicación natural al problema, ¿no es tiempo ya de que se contemple la explicación sobrenatural? ¿Acaso no apunta todo esto en la dirección inequívoca de Dios? La ciencia actual no le cierra la puerta al Dios Creador del que habla la Biblia, sino que se la abre de par en par. Los nuevos descubrimientos vienen a confirmar que la fe de los cristianos tiene unos fundamentos sólidos y no es un salto a ciegas en el vacío, como algunos pretenden.


La Evolución y las Leyes de la Termodinámica


por Roger E. Dickson |


Julian Huxley definió la evolución como «Un proceso en una dirección, irreversible en el tiempo, produciendo aparentes novedades y mayor variedad, y conducente a más elevados grados de organización.»[1] Huxley escribió también:
Por evolución no significamos una fuerza misteriosa. Significamos un proceso. Se trata de un proceso de una sola vía, no irreversible en el sentido de estar irrevocablemente determinado desde adentro, sino que parece no ser realmente reversible como lo son varias reacciones químicas. En su discurso, la evolución produce una gran cantidad de novedades y diversidad y genera también niveles más elevados de organización.[2]

Los evolucionistas mantienen que la vida está alcanzando una mayor organización, una mayor perfección. Las cosas, como un todo, están desarrollándose, dirigiéndose hacia un estado más perfecto. Pero cuando examinamos las leyes de la termodinámica, la naturaleza nos presenta una imagen totalmente diferente.

La primera ley de la termodinámica
La visión de conjunto de los evolucionistas acerca de todas las cosas, cósmicas y orgánicas, se encuentra en conflicto abierto con dos leyes básicas de la naturaleza, la primera y la segunda ley de la termodinámica. Tenemos que tratar en primer lugar de la primera ley de la termodinámica.
En relación con esta primera ley, tenemos que señalar en primer lugar algunas profundas declaraciones bíblicas acerca del principio que enuncia. La Biblia dice al final del relato de la creación en Génesis 1: «Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra... Y acabó Dios... la obra que hizo» (Génesis 2:1-3). El salmista escribió: «Porque Él dijo, y fue hecho; Él mandó, y existió» (Salmo 33:9). Moisés registró: «Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día» (Éxodo 20:11). El escritor de Hebreos también nos recuerda, con referencia a la creación: «... las obras suyas estaban acabadas desde la fundación del mundo» (Hebreos 4:3). «Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas» (Hebreos 4:10).

La creación ha sido acabada. Dios no hace ya más mundos para ser habitados, ni más criaturas. La Biblia enseña claramente que la creación cesó al acabar los actos creadores registrados en Génesis 1. Y esto es exactamente lo que nos enseña la naturaleza.

La primera ley de la termodinámica afirma que no hay creación de nueva materia, sino que la creación está en suspenso. Es científicamente cierto que la materia puede ser transformada en energía. Sin embargo, la disponibilidad de esta energía sí que disminuye.
La energía aparece en varias formas: calor, energía cinética, trabajo mecánico, energía química, etcétera. La energía puede cambiar su forma pero no su cantidad ­ésta es una afirmación de la primera ley de la termodinámica, que hasta recientemente podía ser aceptada sin limitaciones. Ahora sabemos que la materia es otra forma de la energía, pero ello no altera el principio fundamental que recibe también el nombre de ley de la conservación de la energía.[3]
Antes de hacer un resumen de esta primera ley, examinemos el principio de la segunda ley de la termodinámica. Como se verá, también esta ley está en armonía con lo que enseña la Biblia. Y al mismo tiempo entra en conflicto con las afirmaciones de los evolucionistas.

La dinámica segunda ley de la termodinámica
El salmista escribió: «Desde el principio tú fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos. Ellos perecerán, mas tú permanecerás; y todos ellos como una vestidura se envejecerán; como un vestido los mudarás, y serán mudados» (Salmo 102:26, 26; cap. Isaías 51:6). La Biblia enseña que las cosas no se dirigen hacia un mayor orden y complejidad, sino que se ha introducido la deterioración. El universo está en decadencia. La segunda ley de la termodinámica enseña este mismo hecho.

El concepto de entropía es utilizado para medir la falta de disponibilidad de la energía en un sistema.»[4] La entropía es la medida de desorden en un sistema o la medida de la no disponibilidad de energía. En otras palabras, al tener lugar la decadencia y desintegración, aumenta la entropía. La ley de la entropía y la segunda ley de la termodinámica no pueden separarse. Simpson y Beck definen correctamente estas leyes, pero no hacen ninguna aplicación al demoledor efecto que tienen sobre la teoría de la evolución. Escriben ellos:
La segunda ley nos dice que al transferirse la energía de una sustancia a otra o al ser transformada de una a otra forma, se utiliza menos y menos de aquella energía en posteriores transferencias y transformaciones. Aunque la cantidad total no puede cambiar, la cantidad que puede efectuar cualquier trabajo de cualquier tipo, químico, mecánico, u otro, va disminuyendo constantemente. La energía utilizable en una secuencia de transferencias tiende a agotarse, y todo el proceso llegará a su final a no ser que haya una entrada continua de energía de otro lugar.[5]
Las leyes primera y segunda de la termodinámica presentan no una contradicción menor sino capital entre el principio de la evolución y las leyes de la naturaleza. Los evolucionistas afirman que la primera vida que se desarrolló sobre la tierra era unicelular, y que se originó espontáneamente del mar.[6] Si fue así, la segunda ley de la termodinámica habría eliminado esta «primera vida» antes de que hubiera tenido posibilidad alguna de reproducirse. En lugar de originarse espontáneamente se habría degenerado espontáneamente.

«Para todos los propósitos prácticos, entonces, las leyes primera y segunda de la termodinámica se aplican a todos los sistemas y procesos físicos sin excepción alguna.»[7]
Sea cual fuere la disciplina particular de la ciencia que estudiemos ­física, química, biología, geología, etc.­ estos procesos están todos erigidos sobre dos conceptos básicos y siguen dos leyes básicas. Los dos conceptos básicos son energía y entropía, y las dos leyes son las leyes primera y segunda de la termodinámica.[8]
Los evolucionistas sostienen que las cosas están volviéndose más y más ordenadas. La naturaleza afirma que todas las cosas están llegando a un desorden cada vez mayor. Harold F. Blum escribió: «Todos los procesos reales funcionan con un incremento de la entropía. La entropía mide asimismo la aleatoriedad o ausencia de orden del sistema; cuanto mayor sea el desorden tanto mayor será la entropía... »[9] «La teoría de un nivel creciente de organización en la evolución», dijo Clark, «es tan directamente contraria a las presuposiciones de todos los que piensan científicamente que no puede quedar a futuros descubridores que lleven a cabo una reconciliación "cubriendo los detalles".»[10] Esto es así con respecto a la teoría de la evolución y las leyes de la termodinámica. Las 'Cosas están dirigiéndose hacia abajo, no hacia arriba. Edward Luther Dessel identifica la decadencia del universo de la siguiente manera:
La ciencia muestra claramente que el universo no pudo haber existido desde toda la eternidad. La ley de la entropía afirma que hay un continuo fluir de calor desde los cuerpos más calientes a los más fríos ... Por ello el universo está dirigiéndose a un momento en el que la temperatura será universalmente uniforme, y en el que no habrá más energía útil (énfasis mío, R. E. D.).[11]
Morris concluye diciendo:
Debería estar bien claro que la evolución y las Dos Leyes se contradicen abiertamente. En base de la evolución, los actuales procesos que la ciencia estudia tienen que ser básicamente procesos de innovación e integración. Según las Dos Leyes, estos procesos más bien son básicamente procesos de conservación y desintegración.[12]
Resumiendo, todos los procesos actuales son básicamente procesos de conservación y de desintegración, no procesos de creación e integración, tal como sería necesario para producir el cosmos actual. Así, la estructura básica de la moderna ley científica confirma, tanto como la ciencia pueda probar cualquier cosa, la creación especial del cosmos en algún tiempo finito en el pasado, mediante procesos creacionales que ahora no están funcionando, como la Biblia también lo afirma.[13]



[1] Julian Huxley, «At Random». Una reseña televisiva en lssues in Evolution (Chicago, Ill.: University of Chicago Press, 1960). pág. 44.
[2] Ibid., pág 45
[3] Harold F. Blum, Time's Arrow and Evolution (New York: Harper and Brother, 1962), pág. 14.
[4] Henry M. Morris, Evolution and the Modern Christian (Grand Rapids, Mich.: Baker Book House, 1969), pág. 44.
[5] George Gaylord Simpson y William S. Beck, Life: An lntroduction to biology (New York:
Harcourt, Brace & World, Inc., 1965), pág. 640.
[6] Cressy A. Morrison, Man Does Not Stand Alone (Westwood, New Jersey: Fleming H. Re­
vell Co., 1964), págs. 37­44.
[7] Henry M. Morris, Biblical Cosmology and Modem Science (Nutley, New Jersey: Craig
Press, 1970), pág. 122.
[8] Henry M. Morris, John W. Klotz y otros, A Symposium on Creation (Grand Rapids, Mich.:
Baker Book House, 1969), pág. 14.
[9] Blum, Time's Arrow and Evolution, op. cit., pág. 15.
[10] Robert E. D. Clark, Darwin: Before and after (Chicago, Ill.: Moody Press, 1967), pág. 163.
[11] Edward Luther Kessel, «Lets Look at Facts, Without Bent or Bias», The Evidence of God in
anding Universe, John Clover Monsma, ed. (New York: G.P. Putnarn's Sons, 1958~, págs. 50, 51
[12] Morris, Evolution and the Modern Christian, op. cit., pág. 46.
[13] Morris, Biblical Cosmology and Modern Science, op. cit., pág. 19.

¿Socialismo en el Nombre de Jesucristo









Por R.C. Sproul Jr. | 

“Jesús quiere que cuidemos de los pobres. El Socialismo cuida de los pobres. Por lo tanto Jesús quiere el Socialismo”. Es un razonamiento bastante simple. Es, sin embargo, un razonamiento terriblemente defectuoso. La primera premisa, de que Jesús quiere que cuidemos de los pobres, es muy cierta. El que vayamos a rechazar la conclusión, no nos lleva a negar la verdad de la primera premisa. El maltrato hacia los pobres era una inquietud regular para los profetas del Antiguo Testamento, y la adecuada atención de los pobres un tema crucial en el establecimiento de la ley para el pueblo de Dios, Israel. También Jesús habló sobre el asunto, así como varios de los escritores de las epístolas del Nuevo Testamento.

La segunda premisa no es para nada cierta. No es verdad en absoluto. Más adelante voy a señalar su falta de verdad, pero por ahora, estoy dispuesto a conceder que sea verdad, con el fin de demostrar que el razonamiento es todavía defectuoso. Todo lo que tenemos que hacer es sustituir dos premisas verdaderas diferentes y encontrar que la conclusión es falsa. Considera este razonamiento —Es bueno para mi césped que sea regado. Un diluvio de proporciones como las de Noé riega mi césped. Por lo tanto un diluvio de proporciones como las de Noé es bueno para mi césped. O este —Jesús quiere que los criminales sean castigados. Hacer justicia por mano propia castiga a los criminales. Por lo tanto, Jesús quiere que hagamos justicia por mano propia.

La esencia de los tres argumentos se reduce a esto —cualquier medio que permite alcanzar un fin deseado debe ser bueno, algo que deberíamos procurar. En pocas palabras, el fin justifica los medios. El problema es que no lo hace. Una de las funestas influencias del pragmatismo sobre la cultura más amplia y sobre la iglesia es que debemos establecer nuestros fines, con razón o sin ella, y luego ignorar la ley de Dios al decidir cómo perseguiremos esos fines. La ley de Dios, sin embargo, nos muestra no solamente lo que deberíamos perseguir, sino también el modo justo y bíblico de perseguirlo. Hacer las cosas de Dios a nuestra manera acaba siendo hacer nuestras cosas, y no las cosas de Dios.

El Socialismo opera bajo la premisa de que el estado no solo tiene la autoridad para tomar lo que legítimamente pertenece a un hombre para dárselo a otro, sino que tiene la obligación de hacerlo. Sea que se trate de la educación socializada, o la atención médica socializada, o la medicina socializada, o la jubilación socializada, o simplemente el tomar el dinero en efectivo de un hombre para dárselo a otro, es parte de la misma pieza. El que estemos a favor de la educación o la medicina o la jubilación, el que queramos ver a otros recibir estas bendiciones, sin embargo, no debe llevarnos a apoyar programas que toman la riqueza que Dios ha confiado al cuidado de un hombre para dársela a otro. Cuando un hombre toma algo de otro a la fuerza, correctamente llamamos a esto robo, algo prohibido por Dios en los Diez Mandamientos. Cuando diez hombres o diez millones de hombres eligen líderes civiles para tomar la riqueza de otros a la fuerza, esto también es algo prohibido por Dios en los Diez Mandamientos. No hace ninguna diferencia si este robo nos beneficia a nosotros o a aquellos que nos gustaría ver beneficiados.

Lo que nos trae de vuelta a la segunda premisa del argumento original, “el Socialismo cuida de los pobres”. No lo hace. El Socialismo perjudica a los pobres. ¿Cómo sabemos esto? Porque es precisamente lo contrario al modelo que Dios estableció para el cuidado de los pobres. El Socialismo se basa en quitarle al prójimo. El modelo de Dios, al establecer las leyes sobre la recolección de las espigas en el antiguo Israel, se basa en que el prójimo comparta libremente con el pobre [N. del T.: ver Lv 19:9–10, 23:22; cf. Rut 2]. El Socialismo le quita al hombre su dignidad, y su razón de ser, al despojarle del incentivo al trabajo. La recolección de espigas mantiene el llamado al hombre de ser productivo, y mantiene su dignidad. Recoger espigas era una labor difícil y agotadora. Ir a tu buzón para recoger un cheque es por lejos la peor manera de no trabajar, que degrada y maltrata el alma.

Jesús quiere que nosotros cuidemos de lo pobres. Pero el “nosotros” quiere decir tú y yo. No tú y yo votando por un candidato que promete quitar de ellos. No podemos alimentar a los hambrientos en el nombre de Jesús si simplemente le hemos quitado la comida a nuestro vecino. Más bien estamos bautizando lo que realmente hacemos, dar lo que hemos quitado de otros en el nombre del César. Tenemos que dar libremente, de nuestras propias bendiciones. El creciente celo entre los evangélicos más jóvenes por lo que ellos llaman “justicia social”, es por desgracia muy a menudo un celo por la injusticia social. La pasión entre los cristianos mileniales por el cuidado de los oprimidos es loable. Su voluntad de pisar sobre su vecino, sin embargo, no lo es.

Cada uno de nosotros estamos llamados a recibir por gracia, y a dar por gracia. Ninguno de nosotros, sin embargo, está llamado a quitar. Y cuando lo hacemos, tomamos el nombre de Jesús en vano.



____________________________
Traducido y publicado con permiso del autor. Este artículo fue publicado originalmente en inglés en el sitio Ligonier.org, y se encuentra disponible en esta dirección: http://www.ligonier.org/blog/socialism-jesus-name/

¿Qué quiso decir Pablo en Romanos 9:5?


por Juan Valles

El libro de romanos es uno de mis favoritos, y el verso 5 del capítulo 9 es un excelente texto para meditar. Su contenido es punto de discusión entre muchos creyentes, y aunque siempre ha sido claro y sin ambigüedades, hoy día se ha hecho polémico porque algunos bienintencionados intentan darle otro matiz.

¿Qué quiso decir Pablo cuando escribió este texto? ¿De qué venía hablando? Pues bien, Pablo escribió:
«de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén.» (RV60)

El punto de controversia surge cuando hay personas que rechazan la Deidad absoluta de Jesucristo, y no  pueden aceptar ese texto que a todas luces dice que Jesús es Dios. Así que buscan soluciones al respecto. Una de estas soluciones está en aceptar cualquier otra traducción que no llame Dios a Jesús. Por ejemplo, la biblia que utilizan los testigos de Jehová le quita a Jesús el Señorío y Deidad que el Espíritu Santo inspiró a Pablo. Dice así esta traducción: «a quienes pertenecen los antepasados y de quienes [provino] el Cristo según la carne: Dios, que está sobre todos, [sea] bendito para siempre. Amén.» Es decir, según la Traducción Nuevo Mundo (TNM), el Dios bendito no es Cristo.


La cuestión de la Doxología
Una doxología es una alabanza al Dios verdadero, un reconocimiento a su señorío, autoridad, poder, etc. Y aquí en este verso se debate el objeto de la doxología: o es al Padre, o es al Hijo. Por supuesto, dependiendo de a quien va dirigida la doxología los efectos son diferentes, y más para aquellos que alegan que Jesús no es Dios.

Entonces, cuando Pablo habla del Dios bendito, ¿a quién se refiere? Dejemos que el contexto nos aclare el texto, y que la Biblia se explique por sí sola. Traigo aquí el texto desde el verso 1 hasta el 5 en la versión Nueva Traducción Viviente, que dice:
«Con Cristo de testigo hablo con toda veracidad. Mi conciencia y el Espíritu Santo lo confirman.  Tengo el corazón lleno de amarga tristeza e infinito dolor por mi pueblo, mis hermanos judíos. Yo estaría dispuesto a vivir bajo maldición para siempre —¡separado de Cristo! —si eso pudiera salvarlos. Ellos son el pueblo de Israel, elegidos para ser los hijos adoptivos de Dios. Él les reveló su gloria, hizo pactos con ellos y les entregó su ley. Les dio el privilegio de adorarlo y de recibir sus promesas maravillosas. Abraham, Isaac y Jacob son los antepasados de los israelitas, y Cristo mismo era israelita en cuanto a su naturaleza humana. Y él es Dios, el que reina sobre todas las cosas, ¡y es digno de eterna alabanza! Amén.»

Teniendo esto como preámbulo, veamos las dos opciones.
Si decimos que la doxología es al Dios Padre, entonces es como si Pablo dijera: Tengo el corazón lleno de tristeza por los judíos, incluso Cristo era judío en su naturaleza humana. Dios es bendito sobre todas las cosas". ¿Tiene sentido esto? ¿Tiene sentido una alabanza a Dios por la gran tristeza que Pablo siente por el pueblo judío y sin añadirle nada más? ¿Puede notar que que quienes alegan que la doxología es al Padre no les importa que sea irracional sino el no darle el reconocimiento a Jesucristo?Ahora vayamos a la otra opción. Si la doxología fuera hacia Cristo, es somo si Pablo dijera: "Tengo el corazón lleno de tristeza por los judíos, incluso Cristo era judío en su naturaleza humana, y Dios bendito sobre todas las cosas". Es obvio que el contexto indica que Pablo dirá ahora algo distinto acerca de Cristo, y es obvio que el contexto favorece claramente una doxología a Jesucristo. William Hendriksen, el famoso comentarista bíblico, nos dice: «El hecho que en la cláusula anterior Pablo haya mencionado la naturaleza humana de Cristo hace razonable creer que él ahora va a decir algo respecto a su naturaleza divina.»


La cuestión de la puntuación

Entonces, ya que sabemos que la doxología favorece a Jesucristo según el contexto, pregunto ¿qué lleva a otros a traducir de manera diferente en una doxología al Padre? Primero, están predispuestos por una teología arriana o antitrinitaria, es decir, creen que Jesús no es Dios y por lo tanto Pablo no debería referirse a CristoPara ello intentan explicar sus motivos mediante otros pasajes bíblicos que nada tienen que ver con el tema. Y segundo, insertan en el texto algunos elementos para forzar su traducción. ¿Cómo es esto?

En su brillante comentario, Jamieson, Fausset y Brown dicen: «Para deshacerse del brillante testimonio aquí dado en favor de la suprema divinidad de Cristo, se han adoptado varios expedientes: O colocando un punto ortográfico después de “carne,” haciendo que la frase que lo sigue sea una doxología tributada al Padre, o bien, poniéndolo después de “cosas,” con el mismo fin.»

Recordemos lo que dice la TNM de los testigos de Jehová: «a quienes pertenecen los antepasados y de quienes [provino] el Cristo según la carne: Dios, que está sobre todos, [sea] bendito para siempre. Amén.».

Ya sabemos primeramente que en el griego no existían los signos de puntuación, y han sido añadidos según el contexto del mensaje. Aquí en esta traducción se ha colocado dos puntos (:) después de "carne", también se ha colocado una coma (,) después de "Dios", y se ha insertado entre corchetes la palabra "sea" (que no está en el original), con lo cual intentan forzar el versículo a una doxología al Padre.

Existe otra traducción, la llamada Biblia del Peregrino, que dice: «los patriarcas; de su linaje carnal desciende Cristo. Sea por siempre bendito el Dios que está sobre todo. Amén.»

Aquí podemos observar que también se agrega la palabra "sea", aquí sin corchetes, y se coloca un punto y seguido después de "Cristo", para dividir la frase en dos oraciones totalmente diferentes y hacer la doxología al Padre. Esto hay que hacerlo saber a quienes no creen que Jesús es Dios.

¿Cómo respondemos a esto? El texto griego de romanos 9:5 dice palabra por palabra:
ὧν - de quienes (son)
οἱ - los
πατέρες - patriarcas,
καὶ - y,
ἐξ - de
ὧν - quienes (procede)
ὁ - el
Χριστὸς - Cristo
τὸ -
κατὰ - según
σάρκα, - (la) carne
ὁ - el
ὢν – que es
ἐπὶ - sobre
πάντων - todas las cosas,
θεὸς - Dios
εὐλογητὸς - bendito
εἰς - por
τοὺς - los
αἰῶνας, - siglos,
ἀμήν – amen.
No es común ver a los arrianos citar a A. T. Robertson, quien en el más grande erudito del griego de la Biblia, y quizá no lo citen por no apoyarles en sus fraudulentas ideas. ¿Tendrá algo que decir Robertson sobre este texto? Sí, de hecho dice:
Pablo limita la ascendencia de Jesús de los judíos a su naturaleza humana, como lo hace en 1:3ss. El cual es Dios sobre todas las cosas (ho on epi pantön theos eulogëtos). Ésta es la manera natural de tomar el sentido de la oración, cuya puntuación propia y literal es la siguiente: «El cual es sobre todas las cosas Dios bendito por los siglos» (cf. F. Lacueva, Nuevo Testamento interlineal, loc. cit). La interposición de un punto y seguido después de sarka (o de un punto y coma) y la iniciación de una nueva oración para la doxología, tiene un resultado muy brusco y forzado.

Y tiene razón. Para traducir este verso con doxología al Padre y no al Hijo, se necesita forzarlo mediante añadiduras inexplicables, pues el sentido natural indica que es a Jesucristo a quien se refiere. De hecho, en todas las cartas de Pablo no se introduce una doxología al Padre sin antes mencionarlo, y claramente se ve que a quien presenta es a Cristo, por lo tanto no debe sorprendernos que en su habitual forma de escribir la doxología sea a Jesucristo.

Nuevamente en el comentario de Jamieson, Fausset y Brown, se nos dice: «Resulta pues que no tenemos nada de doxología, sino una mera declaración de una verdad: que mientras que Cristo es “de” la nación israelita “según la carne,” él es en otro respecto “Dios sobre todos, bendito por los siglos.”»

Y añade:
«En esta interpretación del pasaje, como un testimonio de la suprema divinidad de Cristo, además de los padres ortodoxos, están de acuerdo algunos de los más eruditos críticos modernos.»

El doctor Murray J. Harris, erudito del Nuevo Testamento y quien es citado por Josh McDowell en su "Evidencia que exige un Veredicto", dice: «Lo que el Apóstol está afirmando, al final de 9:1-5, es esto: En contraste con el rechazo indigno que la mayoría de sus compatriotas israelitas le confirieron, el Mesías, Jesucristo, es en realidad exaltado sobre el universo completo, animado e inanimado, aun incluyendo a los judíos que lo rechazan, en que es Dios por naturaleza y, por lo tanto, el objeto eterno de la adoración.»

Josh McDowell también cita a Charles Hodge, y lo describe como "el gran teólogo de Princeton y erudito bíblico", comenta: «Pablo... declara que Cristo, quien según lo que acababa de decir, era, en cuanto a su naturaleza humana o como un ser humano, un descendiente de los israelitas, es, en otro aspecto, el Dios supremo o el Dios que está sobre todo, y que es bendito para siempre... Este pasaje, entonces, presenta a Cristo como Dios en el más alto sentido de la palabra»

Perez Milós, en su Comentario Exegético a la epístola de los Romanos, dice que «Este glorificado Señor, dice Pablo que es "Dios bendito sobre todas las cosas", conforme a su condición de Señor exaltado hasta lo sumo... No es una novedad en este versículo la referencia a Cristo como Dios bendito».

Todo esto es razón para que los que rechazan la Deidad de Cristo intenten contradecir este pasaje. No hay nada en este texto que enseñe que Jesús no es Dios a menos que se quiera alterar el mensaje en base a añadiduras.

Así que, contrario a lo que dicen algunos, Pablo sí dijo en romanos que Jesús descendió de los judíos en cuanto a su naturaleza humana, y que es también Dios bendito sobre todas las cosas, con le cual le alaba y reconoce. Los cristianos hacemos eco de esta declaración, Jesús es Dios, absoluto, real, le honramos exactamente igual como honramos al Padre, es decir: le damos el mismo valor.

Bendiciones.

La Biblia y la Sola Scriptura



Bien es sabido que en la Iglesia católica romana la Biblia es utilizada como regla de fe. Pero también es sabido que la biblia no es la única autoridad en tales asuntos, sino que también la tradición ocupa un lugar prominente, acompañando a la Biblia en sus decisiones y enseñanzas. Esto marca un contraste con los que creemos en la sola scriptura, es decir, que la Biblia sea la única regla y autoridad.

No deja de ser común que partidarios del catolicismo exijan pruebas bíblicas de la “sola scriptura”, alegando que la Biblia no debe ser la única autoridad, o que Jesús no mandó a escribir un Nuevo Testamento, etc. Para ello, vamos a presentar algunos textos que certifican que sólo la Biblia es digna de ser tomada en cuenta como el único manual y regla para los asuntos inherentes al cristianismo. Comencemos…

Primero: La Biblia es la expresión de Dios
«Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto.» -(2timoteo 3:16, NTV)

Este texto no nos habla de qué libros son inspirados o no, pues ni pretende hacerlo. Pero sí pretende decirnos que sean cuales sean los libros de la Biblia, (o los que se tenían para ese momento, es decir el AT y los libros del NT ya escritos y que hoy, luego de escritos, se refiere a todos) éstos deben decirnos la verdad y nos muestran lo que está mal en nuestras vidas, corrigiéndonos y enseñándonos a hacer lo correcto. Eso lo hace la Biblia. Sin embargo, comienza con una declaración sorprendente: la Biblia no es producto de hombres, es inspirada por Dios.

Greg Bahnsen dice:
«Este es universalmente reconocido como el pasaje clave para establecer el hecho de la inspiración divina de la Escritura. La palabra en griego subyacente a “inspirada por Dios” es theopneustos. Es una palabra pasiva que significa “soplo de Dios.” La palabra no habla de inspirar sino de espirar. No de Dios inhalando sino de Dios exhalando. La Escritura aquí es hablada como un producto final exhalado por el soplo creativo de Dios—sin referirse a como el hombre la recibe (ya sea escrita personalmente por Dios como en Éxodo 31:18 o dada a través de la mediación de un profeta).»

En un salto de irracionalidad y a fin de reconocer la tradición por encima de las Escrituras, algunos apologistas católicos (y uno que otro fanático) me ha dicho que Jesús no mandó a nadie a escribir el Nuevo testamento. Pero no han leído bien el texto que acabamos de mencionar: la Escritura es inspirada por Dios, es decir: es de origen divino, y cada una de sus palabras fue inspirada, ehalada, dicha por Dios. Aun el deseo de escribir cada línea fue provisto por Dios.

William Mc Donald, en su comentario a este texto, dice que «de forma milagrosa, Él comunicó Su palabra a los hombres y los condujo a escribirla para ser preservada de manera permanente. Lo que ellos escribieron era la mismísima palabra de Dios, inspirada y sin error.»

El diccionario Webster define la inspiración de esta manera: «Es la influencia sobrenatural del Espíritu de Dios ejercida sobre la mente del hombre, influencia que capacitó a los profetas, apóstoles y escritores sagrados para exponer la verdad divina sin mezcla de error.»

Hay Más…
«entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo». (2Pedro 1:20,21)

James G. McCarthy, en su libro “El Evangelio Segun Roma” nos dice:
«La palabra traducida "interpretación" significa resolver o explicar. Pedro está diciendo que ningún escritor del Nuevo Testamento simplemente registró su propia explicación de lo que había oído y visto que Jesús enseñaba y hacía. La Escritura "nunca fue traída [originada] por voluntad humana" (2 P. 1:21).»

Algunos pretenden hacer creer que este texto sólo refiere a “interpretar” privadamente la escritura, y no es lo que Pedro intenta decir. A. T. Robertson señala que «Pedro no está aquí advirtiendo en contra de una interpretación personal de la profecía, como pretenden los catolicorromanos, sino en contra de la insensatez de profetas espontáneos sin impulso de parte de Dios.»

La Nueva Traducción Viviente (NTV) vierte el pasaje de esta manera:
«Sobre todo, tienen que entender que ninguna profecía de la Escritura jamás surgió de la comprensión personal de los profetas ni por iniciativa humana. Al contrario, fue el Espíritu Santo quien impulsó a los profetas y ellos hablaron de parte de Dios.»

Y esto nos confirma el hecho de que la escritura es originada, impulsada, producida por Dios, no por hombres, no por la Iglesia, no por concilios ni organizaciones humanas, es de origen divino y ello le da la sola autoridad para regir los asuntos de fe, por encima de cualquier autoridad humana y aun de la iglesia.

Con estos textos basta para declarar la sola scriptura. Dios inspiró su palabra, la protegió y la hizo posible hasta hoy. En una expresión de su Personalidad, de su Ser, que es Eterna y no cambia. Estos detalles son motivos suficientes para colocarla por encima de todo designio humano. Y ejemplo tenemos en nuestro Señor Jesucristo, quien siendo Dios tuvo que someterse a esa palabra y enseñar en base a ella, utilizando expresiones como "como dijo el profeta...", o "como está escrito". No es algo para tomar a la ligera: Jesús no dejó otra opción.


 Sólo y únicamente de la Palabra de Dios
Un ejemplo claro de lo que venimos hablando ocurre cuando Satanás tentó a Jesús y salió con las tablas en la cabeza, no logró su cometido. Pero se llevó unas respuestas de Jesús acerca de la Biblia que dicen más de lo que a simple vista parece. La NTV vierte así el pasaje de Mateo 4:4
«Pero Jesús le dijo: —¡No! Las Escrituras dicen: “La gente no vive sólo de pan, sino de cada palabra que sale de la boca de Dios»

Aunque todo el verso es importante, haremos énfasis en «…sino de cada palabra que sale de la boca de Dios». La versión RV60 dice: «sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.» La idea es la misma: vivimos únicamente de cada palabra que sale de la boca de Dios. El lenguaje que utiliza el Señor Jesús es exclusivo, significa “únicamente”, “solamente”, “exclusivamente”. No podemos vivir de otra cosa que de la Palabra de Dios. Dicho de otra manera: no hay lugar para la tradición, sino para lo que Dios dice, lo cual es, como dice Hebreos 4:12, «viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.»


¿Por qué creo en la sola scriptura?
La Biblia no me da otra opción: me dice que sólo la palabra de Dios es digna de confiar. Y fíjese que los escritores del Nuevo Testamento (y aun nuestro Señor Jesús) no dejaron de referirse a las Escrituras como la base para sustentar sus afirmaciones. ¿Un ejemplo? Para que Pablo pudiera afirmar esto, tuvo que sustentarse en la Escritura: «Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas» (Gal 3:10).  Pedro también quería enseñar algo, y no había tradición alguna que lo respaldase, en cambio dijo: «porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo» (1Ped 1:16). Incluso Jesús, siendo Dios, tenía que sustentar sus afirmaciones en las Escrituras: «Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí» (Jn 6:45). Si Jesús, los apóstoles, los profetas y cada escritor bíblico sustentaron sus afirmaciones en la Palabra de Dios, ¿quiénes somos nosotros para pasar por encima a eso?


¿Y qué de las menciones de la tradición?
En la Biblia de Jerusalén leemos:
«Así pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta.» (2Ts 2:15).

Aquí, la palabra “tradición” es el griego “paradosis”, que la RV60 traduce como doctrina, y significa una enseñanza que se transmite entre uno y otro. Pero este texto no niega la sola scriptura. Las enseñanzas orales de los apóstoles lo eran mientras iban escribiendo la doctrina en cartas o evangelios, y estas enseñanzas (orales y escritas) no eran excluyentes, eran retransmisiones: se escribía lo que ya se había dicho oralmente, y se decía oralmente lo que ya estaba escrito. De hecho, que las enseñanzas o doctrinas se trasmitieran de forma oral significa que aún quedaban apóstoles vivos y escribiendo el Nuevo Testamento.
No hay razón para pensar que se trata de validar la doctrina fuera o ajena a la Biblia.

Un pasaje similar se encuentra en 1Corintios 11:2, donde Pablo dice:
«Os alabo porque en todas las cosas os acordáis de mí y conserváis las tradiciones tal como os las he transmitido.» (Biblia de Jerusalén).

Pablo había dado instrucciones a la iglesia en Corinto. Estas instrucciones, doctrina y enseñanza cristiana, habían sido tanto orales como escritas. ¿Cómo sabemos lo que Pablo enseñó a los corintios? Tenemos dos cartas enteras donde da innumerables detalles. ¿Apoya este versículo la idea de que fuera de la Biblia podemos seguir teniendo la autoridad o el mensaje de Dios? La respuesta es no.

Pero hay algunas otras menciones en la Biblia acerca de las tradiciones, y no precisamente para apoyar la idea del catolicismo. En mateo 15:3 Jesús hace una comparación entre las tradiciones y la palabra de Dios, ¿cuál es el resultado? Dice la Biblia: «Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?» No hay tradición que valga cuando ya Dios ha establecido algo en su Palabra (ver Marcos 7:13).

Para finalizar, ¿qué diría algún cristiano primitivo al respecto? Ireneo nos da la respuesta, al decir:: «De nadie más hemos conocido el plan de nuestra salvación, que de aquellos a través de los cuales el evangelio ha llegado hasta nosotros, los cuales en su tiempo predicaron en público, y en tiempos más recientes, por la voluntad de Dios, nos han dejado las Escrituras, para que sean la raíz y el pilar de nuestra fe».

Confirmado.



¿Dios se puede convertir en humano sin dejar de ser Dios?


por James A. Parker III | 

La respuesta es sí. No sólo es posible, sino que sucedió en el tiempo y el espacio. Los teólogos neoortodoxos (pensadores del siglo xx influenciados por Karl Barth) sostuvieron que, por lógica, es imposible responder a esa pregunta, ya que la fe es una paradoja ilógica y sólo puede verse a través de los ojos de la fe. En los últimos años, los teólogos liberales han negado la realidad de la encarnación diciendo que es un mito y que no es verdad en ningún sentido objetivo. En el siglo XIX, los defensores de la cristología kenótica (que enfatiza que Cristo se despojó, es decir, se «vació» conforme a Fil. 2:7) sostuvieron que en la encarnación, el Logos (la Palabra) divino suspendió las características de deidad porque eran incompatibles con los atributos humanos; esto hace caso omiso de la afirmación de que Jesucristo fue completamente

Dios y completamente hombre (como la Biblia y las confesiones cristianas de la historia declararon). La teología histórica y con fundamento bíblico sostiene que Dios es omnisciente (sabe todas las cosas), omnipotente (todopoderoso), sin pecado e incorpóreo (sin cuerpo), y que estos atributos son esenciales y necesarios para la deidad. Los seres humanos se caracterizan por no poseerlos. Entonces, ¿cómo es posible que Jesús fuera completamente divino y humano a la vez? Con estos argumentos, se ha atacado la doctrina de la  encarnación y se ha afirmado que es ilógica y contradictoria. 

Esta supuesta contradicción lógica se basa en un malentendido fundamental de la esencia de la naturaleza humana, de acuerdo a Thomas V. Morris, en su libro The Logic of God Incarnate [La lógica del Dios encarnado]. Morris sostiene que la manera de salir de esta dificultad insuperable es comprender mejor tres conceptos importantes: (1) las propiedades esenciales frente a las no esenciales, (2) las propiedades esenciales frente a las comunes y (3) la diferencia entre ser completamente humano y ser simplemente humano.

Sobre la primera cuestión, Morris declara que si se quita una propiedad esencial, cambia completamente lo que afecta. Entonces, si se eliminaran los atributos de Dios de omnipotencia, omnisciencia, etc., ya no sería una deidad. Estos son atributos esenciales. Aunque tener dos manos es un atributo común para los hombres, no es una propiedad esencial para ser humano. El principal ataque a la encarnación por parte de los críticos es que la carencia de omnisciencia, omnipotencia, etc., es esencial para ser humano, ya que los hombres no las tienen. 

Esto nos lleva a la segunda distinción de Morris: las propiedades esenciales frente a las comunes. Una propiedad común es que todas las personas que viven en el planeta Tierra nacieron en el planeta Tierra, pero es sólo una propiedad común; no es esencial para su naturaleza humana. Entonces, Morris pregunta: ¿qué fundamento tenemos para saber que la ausencia de atributos como la omnisciencia son propiedades humanas esenciales y no sólo propiedades comunes?

Por último, plantea: «Un individuo es completamente humano [en cualquier caso en que] tenga todas las propiedades humanas esenciales, las que conforman la naturaleza humana básica. Un individuo es simplemente humano si tiene todas esas propiedades además de algunas que lo limitan, como la falta de omnipotencia, de omnisciencia, etc.». De modo que, los cristianos ortodoxos, al afirmar la encarnación, declaran que Jesús fue completamente humano sin ser simplemente humano.

Ronald Nash resume las consecuencias del argumento de la siguiente manera: Esto significa dos cosas: Jesús posee todas las propiedades esenciales para ser humano y posee todas las propiedades esenciales a la deidad. La comprensión histórica de la encarnación expresa la convicción de que Jesucristo es Dios en todo el sentido de la palabra: es decir, posee todas las propiedades esenciales de Dios. Jesucristo también es humano en todo el sentido de la palabra: es decir, posee todas las propiedades esenciales de un ser humano, pero ninguna lo limita. Además, no fue simplemente humano: es decir, no tenía ninguna de 
las propiedades restrictivas que complementan los atributos divinos. A la luz de estas  distinciones, la supuesta contradicción de la encarnación desaparece.