Respondamos Un texto a la vez

¿Qué quiere decir un determinado texto? Aquí analizamos el contexto para no decir un pretexto, y dar respuesta oportuna acerca de algo que se cree según un determinado pasaje de la Escritura.

¿Quién es Jesucristo?

Ningún tema es tan importante como la identidad de Jesucristo. La cristología correcta puede ser una piedra de tropiezo para muchos, y aquí le damos muchísimo valor. ¿Qué piensa usted de Jesús?

El Catolicismo, ¿es la verdad?

Para algunas personas de muy buena intención el catolicismo es la pura verdad, y un absoluto amén a todo lo que dice la iglesia de Roma. Pero vayamos a la Biblia y ver con qué nos encontramos...

Sección de descargas

En esta sección hemos preparado una serie de herramientas de las cuales podrá disfrutar gratuitamente a fin de poner en práctica la defensa del evangelio.

¿Qué creen los testigos de Jehová?

Sección dedicada al polémico grupo religioso que ha editado su propia versión de la Biblia acomodada a sus doctrinas. Aquí obtendrá detalles para conocer y responder a los miembros de la Watchtower.

Evangelista que fue arrestado por predicar contra la homosexualidad gana demanda

Un tribunal ha decidido condenar a la policía por arrestar a un evangelista cuando predicaba en la calle. El caso ocurrió en septiembre de 2011, cuando un predicador John Craver hablaba sobre la Biblia cerca a la calle Manchester y decidió "advertir" a los homosexuales que, según la Biblia, la homosexualidad sigue siendo pecado, según informa BBC.

Los grupos cristianos afirman que la libertad religiosa está en peligro por las reiteradas detenciones de predicadores, mientras que los grupos de apoyo LGBT creen que la decisión establece un precedente peligroso.

Craver, de 57 años de edad, fue detenido 15 horas sin comida ni agua, después que dos muchachos afirmaron que se sintieron ofendidos por lo que dijo el predicador sobre la homosexualidad.

Craven, que ha predicado con regularidad en el centro de Manchester durante siete años, se acercó a los chicos, mientras que él estaba predicando acerca de la salvación. Dijo que los adolescentes le preguntaron qué pensaba de los homosexuales, él había respondido con una cita de las enseñanzas de la Biblia sobre el tema, antes de añadir que "Dios odia el pecado, pero ama al pecador" y la homosexualidad es una "abominación".

Cuando la policía llegó al lugar, afirmó que Craven fue detenido por alterar el orden público. "Les dije que de acuerdo a la palabra de Dios la homosexualidad es una abominación. Es la palabra de Dios. Apocalipsis capítulo Citado 21, versículo 8, "explica.

"No es sólo mi opinión. Tuve conversaciones con las personas antes de predicar al aire libre, pero nunca algo parecido a esto me ha pasado. Fui tratado muy mal por la policía", agregó.

Él presentó una demanda contra la policía por detención ilegal y violación de los derechos humanos.

La Corte ordenó a la policía a pagar una compensación de 13.000 euros. Sin embargo, si hubiera sido condenado bajo el rigor de la ley de orden público de 1986, que tipifica como delito el uso de palabras insultantes con la intención de causar acoso, alarma o angustia, podría haber pasado seis meses en prisión.

La defensa de Craven ganó el caso, utilizando los términos de la Ley de Derechos Humanos, en Inglaterra, citando su derecho a disfrutar la libertad de manifestar su religión (artículo 9) y la libertad de expresión, incluida la libertad de difundir informaciones e ideas sin injerencia de autoridades públicas.

¿Qué significa que Jesús sea engendrado, según el Salmo 2:7?

por Edward Vine | 

TÚ ERES MI HIJO, YO TE HE ENGENDRADO HOY
El Salmo 2:7 se cita tres veces en el Nuevo Testamento. Esta referencia del Antiguo Testamento es ilustrativa de la encarnación de Jesús, pero también de su sacerdocio. Empezando en los Salmos, podemos rastrear la calidad de Hijo de Cristo en lo que tiene que ver con su papel como sacerdote según el orden de Melquisedec. 


SALMO 2.7 y SUS CITAS

La primera cita: Hechos 13.33
La declaración «Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy», citada en Hechos 13.33; Hebreos 1.5, y 5.5, a partir del Salmo 2.7, indica una acción distinta realizada en un momento dado. En cuanto a la ocasión a que se refiere, la insinúa el contexto tanto en Hechos 13 como en Hebreos 1. En Hechos 13, Pablo está hablando a los hombres de Israel en la sinagoga de Antioquía de Pisidia; al narrar brevemente la historia del pueblo, habla de David como alguien que había sido «levantado» para ser rey (v. 22). Obviamente, aquí no se tiene en mente ninguna resurrección de los muertos, sino criar a una persona desde el nacimiento y la niñez hasta la edad adulta, para ocupar un cargo particular en la nación. En el mismo sentido, Moisés había hablado de Cristo como sigue: «El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos, como a mí». Esto lo cita el apóstol Pedro al hablarle al pueblo en el pórtico de Salomón (Hch 3.22) y Esteban cuando se dirige al concilio (7.37). Esta profecía recibió su cumplimiento en tanto que Cristo fue criado como profeta en la nación como resultado de su encarnación. Ese ministerio él lo cumplió en los días de su carne. 

En Hechos 13.32-33, el apóstol Pablo habla de la misma manera en la sinagoga de Antioquía respecto a Cristo. Él dice: «y nosotros también os anunciamos el evangelio de aquella promesa hecha a nuestros padres, la cual Dios ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, resucitando a Jesús» (v. 33). Es decir, Dios le resucitó en medio de la nación en el mismo sentido que en los otros pasajes que se acaban de señalar. La expresión «de nuevo» en la Versión Autorizada en inglés no tiene ninguna correspondencia en el original. La traducción de la Versión Autorizada añadió la expresión «de nuevo» a manera de interpretación. La referencia en este versículo (a diferencia del siguiente) no es a la resurrección, sino lo que ya se ha dicho. En el versículo 34, el enunciado adicional de su resurrección se hace con énfasis: «Yen cuanto a que le levantó de los muertos para nunca más volver a corrupción, lo dijo así: Os daré las misericordias fieles de David». El hecho de que había sido levantado de los muertos está de este modo en contraste enfático con, y como contraparte de, lo que se dijo en el versículo 33 en cuanto a que fue levantado en la nación. Se coloca el énfasis mediante la adición de las palabras «de los muertos». 

Ahora bien, en el versículo 33, la declaración de levantar a Jesús en medio de la nación se confirma por la cita del Salmo 2: «Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy». En consecuencia, la referencia de esta cita sería a su encarnación. El orden es significativo: su encarnación en el versículo 33, su resurrección de los muertos en el versículo 34. En estos dos aspectos, el apóstol dice que Dios ha cumplido su promesa hecha a los padres y también ha dado las misericordias seguras de David.


La segunda cita: Hebreos 1.5
Que la declaración «Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy» se refiere a la encarnación lo confirman la cita de Hebreos 1.5 y su relación con el versículo 6. La cláusula: «y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo» mira a la segunda venida (véase Heb 5, en relación con el tema de Cristo como el Primogénito).
Ese evento, todavía futuro, se pone en contraste con el nacimiento de Cristo, su primera venida. Fue entonces cuando Dios trajo a su Primogénito al mundo por primera vez. En consecuencia, a esto, es a lo que se refiere la cita del versículo precedente: «Mi Hijo eres tú, Yo te he engendrado hoy». 

Lo que se dice respecto a la encarnación en esta declaración se puede ver correctamente solo a la luz de la relación personal existente y eterna del Padre y el Hijo. Esta relación personal preexistente halló expresión en ese acto de gracia por el cual el Hijo se hizo hombre mediante la operación del Espíritu Santo de acuerdo a los consejos del Dios triuno. 

Que el Señor Jesús fue el Hijo de Dios en esa fase especial de su existencia en la que «participó de carne y sangre» (Heb 2.14), nacido de la virgen María, no implica que 110 haya existido en relación personal como Hijo con el Padre. Ese acto, realizado con los propósitos de redención en mente, lo efectuaron, además del Espíritu Santo, aquellos que tenían una relación mutua, sin origen, y naturaleza divina como Padre e Hijo. La declaración «Mi hijo eres tú, Yo te he engendrado hoy» se pronunció en vista del hecho de que ahora, en el esquema de la redención, el que era el Hijo se había encarnado, combinando en sí mismo la humanidad y la divinidad. 

Su encarnación constituyó una fase nueva y distinta en la existencia de Aquel que, siendo persona, sin origen, en la Deidad, fue antes «el unigénito en el seno del Padre». Esa relación personal preexistente no hace sino aumentar la gloria de la gracia de su encarnación. Suya había sido la gloria eterna que había tenido con el Padre, y era suya ahora la gloria adicional de esa gracia misericordiosa por la cual se rebajó para hacerse hombre. La misma infinitud de su persona en relación con el Padre impide deducir que su calidad de Hijo empezara en el momento en que el Padre, en vista de lo que tuvo lugar en Belén, dijo: «Tú eres mi Hijo, Yo te he engendrado hoy». 


La tercera cita: Hebreos 5.5 
La tercera cita se da en conexión con el sumo sacerdocio de Cristo, que forma el tema central de la epístola. Se presenta al principio del capítulo 3 y prosigue desde el versículo 14 del capítulo 4 y al capítulo 5, y desde el capítulo 7 hasta ello. En los capítulos 5 y 7 hay dos puntos que se destacan de manera prominente en la presentación de lo perfectamente apropiado que fue el Señor Jesucristo para su ministerio sumo sacerdotal. El uno tiene que ver con su encarnación, su experiencia en los días de su carne, su muerte, resurrección y exaltación. El otro tiene que ver con el carácter eterno de su calidad de Hijo. 

Respecto al primero, y con vista a ampliar el carácter del sacerdocio de Cristo, el escritor muestra cómo él cumplió todo lo que se predijo respecto a él en el sacerdocio levítico (cap. 5.1-4). Dos cualificaciones marcaban al sumo sacerdote antiguo: era tomado de entre los hombres y era nombrado por Dios para el hombre (v. 1). Esto se cumplió en la persona del Señor Jesucristo. Se hizo hombre, y Dios Padre lo nombró: «y nadie toma para sí esta honra, sino el que es llamado por Dios, como lo fue Aarón. Así tampoco Cristo se glorificó a sí mismo haciéndose sumo sacerdote, sino el que le dijo: Tú eres mi Hijo, Yo te he engendrado hoy» (vv. 4, 5). El pasaje recalca el hecho de su humanidad, los días de su carne, su fuerte clamor y lágrimas, su perfecta obediencia como I1ijo y sus sufrimientos. Su muerte sacrificial fue el cimiento sobre el cual él cumple perfectamente su oficio como sumo sacerdote.


¿Es Obligado guardar el Sábado? (Respuesta a Éxodo 20:8-11)

por Norman Geisler

La base del mandamiento de observar el sábado, tal como se explica en Ex 20.11, es que Dios reposó el séptimo día después de seis días de trabajo, y que Dios bendijo el séptimo día y lo santificó. El día del sábado fue establecido como día de reposo y adoración. El pueblo de Dios debía seguir el ejemplo de Dios en su calendario de trabajo y reposo. Sin embargo, como dijo Jesús al corregir la visión distorsionada de los fariseos, "El sábado fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del sábado" (Mc 2.27). Lo que señalaba Jesús era que el sábado no fue establecido para esclavizar a las personas, sino para bendecirlas. El espíritu de la observancia del sábado continúa en la observancia en el Nuevo Testamento de reposo y adoración el primer día de la semana (Hch 20.7; 1 Co 16.2).

Hay que recordar que, según Colosenses 2.17, el sábado fue "sombra de las cosas que están por venir; la realidad se halla en Cristo" (NVI). La observancia del sábado estaba asociada con la redención en Deuteronomio 5.15 donde Moisés dijo: "Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Jehová, tu Dios, te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido, por lo cual Jehová, tu Dios, te ha mandado que guardes el sábado." El sábado era una sombra de la redención que se daría en Cristo. Simbolizaba descansar de nuestras obras y entrar en el reposo de Dios que él brindó mediante su obra terminada.

Aunque los principios morales expresados en los mandamientos se reafirman en el Nuevo Testamento, el mandamiento de apartar el día sábado como día de reposo y adoración es el único mandamiento que no se repite. Hay sobradas razones para eso. Los creyentes neotestamentarios no están bajo la ley veterotestamentaria (Ro 6.14; 2 Co 3.7,11,13; G13.24-25; Heb 7.12). Por su resurrección el primer día de la semana (Mt 28.1), sus apariciones continuadas en domingos sucesivos (Jn 20.26), y el descenso del Espíritu Santo un domingo (Hch 2.1), la iglesia primitiva recibió la norma de adoración los domingos. Eso lo hicieron con regularidad. La adoración el domingo fue santificada aún más por nuestro Señor, quien apareció a Juan en esa última gran visión "en el día del Señor" (Ap 1.10). Es por esas razones que los cristianos adoran los domingos y no en el sábado judío.



¿Es Jesucristo la personificación de la Sabiduría?

por Juan Valles

Algunas sectas, incluyendo los testigos de Jehová, convencidos de la idea arriana de que Jesucristo no es Dios, utilizan entre otros pasajes el de proverbios 8:22 para convencer a las personas de que Jesús no sólo es inferior sino Creado. Algunos exégetas a través de la historia, aun con la mejor de las intenciones también han identificado a Jesús con este pasaje en particular. Así que bastará con examinar este texto a fin de responder si el pasaje habla de Jesús o si está claramente minimizado el Verbo Encarnado.

El pasaje en cuestión dice, según la versión Reina Valera:

"Jehová me poseía en el principio, ya de antiguo, antes de sus obras."


Y a modo comparativo, veamos cómo lo expresa la Traducción Nuevo Mundo de los testigos de Jehová:

"Jehová mismo me produjo como el principio de su camino, el más temprano de sus logros de mucho tiempo atrás."


Y teniendo el texto como preámbulo, nos preguntamos: ¿Es Jesús la sabiduría de proverbios 8? ¿Fue creado Jesucristo? Veamos primero la relación de Jesús con este texto de Proverbios.



Jesucristo y Corintios 1:24

Muchos autores concuerdan en que la sabiduría de Proverbios 8 es Jesucristo. Esto se debe a que en 1Corintios 1:24, el apóstol dice "mas para los llamados, tanto judíos como griegos, el Mesías es poder de Dios y sabiduría de Dios." (Biblia Textual). Así, se crearía un vínculo entre estos pasajes y Jesús, sabiduría de Dios sería la sabiduría personificada en proverbios 8:22. ¿Es esto válido?

Algunos cristianos primitivos de renombre, en su afán por buscar referencias a Cristo en el Antiguo Testamento, aplicaron a Cristo ese pasaje, hasta que vino un hereje llamado Arrio que, argumentando que el pasaje indicaba que la sabiduría era creada, y que el texto citado de 1Corintios 1:24 dice que Cristo es sabiduría de Dios, se llegaba a la conclusión de que Cristo es creado. Esto llevó a nuestros queridos exégetas primitivos a considerar entonces que la sabiduría de quien se hablaba en proverbios 8 podría tratarse del Espíritu Santo y no de Jesús. Y fue entonces cuando comenzaron a entender con más profundidad los términos con los que se habla en proverbios y la forma de tratar la sabiduría en los escritos de Pablo.

Antes de analizar cómo utiliza Pablo la expresión sabiduría en sus escritos es preciso notar que en ningún momento el apóstol afirma que Jesús es la sabiduría. Revisando el contexto nos percatamos de que los griegos buscaban sabiduría y los judíos poder, y que Cristo se convirtió en el poder que buscaban los judíos y la sabiduría que requerían los griegos. Así, A. T. Robertson comenta que "Cristo crucificado es la respuesta de Dios tanto al judío como al griego, y la respuesta es comprendida por los que tienen la mente abierta."

Simon Kistemaker en su comentario de Corintios, dice que
Pablo no afirma que Cristo es la personificación de la sabiduría, sino que Cristo es la respuesta divina a los gentiles que consideran que el  mensaje de la cruz es una insensatez. La sabiduría de Dios aparece en contraste con la estupidez de los gentiles.

Ya hemos visto que para Pablo Cristo no es la sabiduría, y ningún otro escritor del Nuevo Testamento tampoco atribuye tal cosa. Y aunque Pablo habla de la sabiduría muchas veces, es notable que lo relaciona al tema soteriológico y al cómo determinó Dios nuestra redención. Un comentario adicional de James Leo Garret en su libro Teología Sistemática, Tomo I, nos ilumina al respecto:
Mientras que el Antiguo Testamento tiende a magnificar la conexión entre la sabiduría de Dios y la creación, el Nuevo Testamento relaciona la sabiduría principalmente con la redención por medio de Jesucristo: su cruz y su iglesia. La palabra griega neotestamentaria que se traduce como "sabiduría" es sofia, un vocablo que sugiere la idea de "tacto" o "habilidad". La sabiduría es el principal tema de 1 Corintios 1:18-2:16. En ese pasaje, el mensaje de la cruz, considerado "locura" por los gentiles (1:23b) se entiende como la verdad de Dios potenciada por el Espíritu Santo, en contraposición a la sabiduría mundana de la filosofía griega y la incredulidad judía, sedienta de milagros. Según el texto, la sabiduría se le atribuya a Dios en relación con la cruz de Cristo (1.21), y Jesucristo es el regalo de "sabiduría" hecho por Dios a los seres humanos, mientras que el mensaje de sabiduría de Dios ha sido revelado por el Espíritu Santo (2:6-10). En otro texto Pablo declara que "todos los tesoros de la sabiduría y el conocimiento están escondidos en Cristo (Col 2:3), que en la sabiduría de Dios el misterio de su voluntad ha sido manifestado en Cristo (Ef 1:19), y que "por medio de la iglesia, la multiforme sabiduría de Dios" se les da a conocer a seres supramundanos (Ef 3:10). Si los seres humanos carecen de sabiduría, se la han de pedir a Dios (Stg. 1:5a). "Al único sabio Dios, sea la gloria mediante Jesucristo, para siempre" (Rom 16:27).

¿Conclusión? Sí: Cristo no es la sabiduría personificada en los escritos de Pablo. Y ningún otro escritor del Nuevo testamento dijo tal cosa.


Vayamos a Proverbios 8
Aunque ya se ha probado que no hay motivo en el Nuevo Testamento para relacionar a Jesús con la sabiduría de proverbios 8:22, vamos a suponer que sí los hay. Y primero debemos considerar el contexto de la sabiduría en proverbios. ¿Cómo es identificada la sabiduría? ¿Qué connotación tiene? ¿En qué se asimila o no a Cristo? Dependiendo de esto podemos identificar a Cristo con lo que dice el escritor de proverbios. 

Revisando lo que el escritor inspirado quiere decir hallamos que la sabiduría es femenino, no masculino. En el verso 2 del capítulo 8 dice "En las cimas más altas junto al camino, Donde se encuentran las sendas, allí está ella". Y esto encaja muy bien con el contexto general que el autor ha plasmado en el libro, pues en un pasaje previo, nos dice que la sabiduría es una mujer que clama en las calles (1:20,21). ¿Podemos tomar estos textos como referencia a Jesús? Definitivamente no. 

Norman Geisler, autor y apologista, nos dice que: 
“la expresión poética a menudo habla de una idea abstracta como si fuera una persona. Esta “personificación” es un rasgo común de la literatura sapiencial hebrea. La sabiduría a la que se refiere Proverbios 8 no es Jesús. Más bien es una personificación de la virtud o carácter de sabiduría para fines de énfasis y efecto.”
César Vidal Manzanares, en su libro "Como Presentar el Evangelio A los Testigos de Jehova", explica:
El pasaje en ningún momento dice referirse al Mesías. Por el contrario, se trata de un hermoso poema en el que se utiliza la figura literaria conocida como prosopopeya, es decir, la personificación de una cualidad -en este caso la sabiduría- para crear un efecto literario.
El contexto niega que se pueda referir a Jesús. En las profecías mesiánicas, como Isaías 53, siempre encontramos elementos fáciles de reconocer. Ahora bien, aquí se nos dice que la sabiduría edificó una casa (Prov 9:1), que labró siete columnas (Prov 9:1), que mezcló vino y degolló carne (Prov 9:2). Nada de eso tiene sentido en relación con Jesús, pero sí lo posee si se interpreta en relación con una personificación poética de la sabiduría.

Así, si alguien nos pregunta ¿qué relación tiene Jesucristo con proverbios 8:22? Debemos responder con una sola palabra: "ninguna".

Gracia y paz.


¿La Biblia degrada a la mujer?

por Sharon James | 

Si en la actualidad hay un pecado imperdonable, es el sexismo. Los conceptos modernos sobre la igualdad nos condicionan a reaccionar contra cualquier distinción de roles entre hombres y mujeres. Cuando leemos que Dios creó a la mujer como «ayuda idónea» (Gn. 2:18), que «... el varón es la cabeza de la mujer...» (1 Co. 11:3), que las esposas deben someterse (Ef. 5:22) o que sólo los hombres deben líderar en la iglesia (1 Ti. 2:12), instintivamente pensamos: ¡Qué injusto! El problema es aún más serio porque, a lo largo de la historia, los hombres han usado su superioridad física para explotar a las mujeres, y a veces, se ha distorsionado lo que dice la Biblia a fin de justificar ese abuso.

Tristemente, desde la caída de la humanidad en el pecado, el liderazgo masculino se ha expresado a menudo mediante opresión pecaminosa (Gn. 3:16). También es lamentable que, con frecuencia, en la historia de la iglesia, los dones de las mujeres no se hayan confirmado en forma adecuada. Sin embargo, donde el cristianismo se difundió, la situación de la mujer siempre mejoró. Los países donde hoy más se explota a la mujer son los que menos exposición tienen al evangelio. La Biblia enseña que tanto el hombre como la mujer fueron creados a imagen de Dios (Gn. 1:27-28) y que toda vida humana es sagrada. Los cristianos han estado entre los primeros en proporcionar educación y otros derechos a las mujeres.

¿Qué sucede con el patriarcado intrínseco de las Escrituras? Las feministas evangélicas (igualitarias) rechazan las distinciones de roles. Sostienen que la Biblia se escribió en un contexto patriarcal, pero que hoy la situación es diferente.. De modo que el matrimonio es una asociación igualitaria con sumisión mutua (ver Gn. 2:24; Mt. 19:4-5; Ef. 5:31), y las mujeres deberían participar de todos los ministerios de la iglesia. Sin embargo, sus esfuerzos para explicar pasajes difíciles (por ej., 1 Ti. 2:8-15) no son convincentes. Las eruditas feministas que rechazan la autoridad de las Escrituras simplemente dicen que la Biblia está equivocada en este tema.

Debemos estar dispuestos a cuestionar las premisas contemporáneas a la luz de la Palabra de Dios.

Premisa 1: La igualdad es sinónimo de uniformidad. Hablar de roles distintos es discriminatorio.
Respuesta: La igualdad no es sinónimo de uniformidad. Las tres personas de la Trinidad son iguales en deidad, pero tienen una función diferente.

Premisa 2: La diferencia de roles tiene una relación directa con el valor personal. La sumisión es sinónimo de relegación.
Respuesta: Someterse no significa tener menos valor. El Hijo se somete al Padre aunque son iguales en deidad, y la sumisión del Hijo en realidad es Su gloria.

Premisa 3: Las mujeres obtendrán poder sólo cuando sean iguales a los hombres (cuando tengan las mismas posiciones y tareas).
Respuesta: No es necesario que las mujeres realicen los mismos trabajos que los hombres para tener poder. Esta idea es un insulto a la gran cantidad de mujeres que consideran que el éxito en las relaciones interpersonales es más importante que el prestigio profesional. La Biblia honra a las esposas, a las madres y a las amas de casa (Pr. 31; 1 Ti. 5:910,14), así como a aquellas mujeres que ministraban y tenían otras tareas.

Si dejamos de lado las premisas falsas, podemos ver que la Biblia apuntala a las mujeres. Dios las diseñó a la perfección para dar a luz y nutrir a esa nueva vida, y las preparó de muchísimas maneras (física, emocional, psicológica) para esa tarea. El llamado a ser esposa y madre es elevado. La Biblia también afirma el llamado de las mujeres solteras (1 Ca 7:34), que no pueden tener hijos biológicos, y declara que pueden ser «madres esirituales» de muchos. Dios le da a la mujer virtudes particulares que pueden usarse no sólo en la familia, sino también en muchas áreas de ministerio y en el trabajo.

Los hombres que guían a la iglesia tienen la responsabilidad de preparar a los demás miembros, incluidas las mujeres, para el ministerio (Ef. 4:12). El NT menciona a muchas mujeres que participaban de ministerios importantes. María Magdalena, Juana y Susana viajaban con Jesús y los Doce, y brindaban apoyo financiero a Su ministerio (Le. 8:13). Mientras que todos los discípulos, menos uno, se escondieron luego del arresto de Jesús, varias mujeres presenciaron Su muerte y prepararon Su cuerpo para la sepultura (Mt. 27:55). Luego de Su resurrección, Jesús se les apareció primero a las mujeres (Mt. 28:1-7). La iglesia de Jerusalén se reunía en la casa de María, la madre de Juan Marcos, quien al parecer gozaba de buena posición económica (Hch. 12:12). Pablo elogió a Febe y a otras colaboradoras (Ro. 16); Evodia y Síntique combatieron juntamente con él en el evangelio (Fil. 4:3); Priscila y su esposo le enseñaron a Apolo (Hch. 18:26); las mujeres oraban y profetizaban en las reuniones de la iglesia de Corinto (1 Co. 11:5); se ponía a las viudas piadosas en una lista oficial, probablemente, para recibir ayuda y para desarrollar un ministerio de oración y de servicio (1 Ti. 5:3-10). Muchos creen que las diaconisas participaban de los ministerios de ayuda (1 Ti. 3:11). Las ancianas debían preparar a las mujeres maduras para enseñarles a las jóvenes (Tit. 2:3-5).

Los que ven en las Escrituras roles definidos entre los géneros sostienen que la Biblia explica el significado que hay detrás de estas distinciones. La fortaleza masculina puede ser para protección y provísión. Muchas mujeres están dotadas para una vida de servicio: capacidades relacíonales para críar y cuídar. Estas características distintivas y la manera en que nos relacionamos reflejan un concepto profundo sobre Dios mismo. En resumen, una mirada más atenta a las Escrituras muestra que la Biblia honra y afirma a las mujeres. Para Dios, no son de segunda categoría.

¿Es cierto que estamos obsesionados con los Homosexuales?

por Alex McFarland

En términos generales, los cristianos no están obsesionados con reprimir a los homosexuales. Sin embargo, muchos cristianos creen que el estilo de vida homosexual es moralmente incorrecto. Los practicantes homosexuales, en general, tienden a negar que su estilo de vida esté mal. El desacuerdo moral a menudo produce tensión social entre las partes que están en des­acuerdo y más aún, cuando ambas partes están profundamente comprome­tidas con lo que creen.

De acuerdo con los cristianos, nuestras obligaciones morales están fundadas en la intención de Dios para la humanidad. Como nuestro Diseñador, Dios creó a la humanidad para funcionar de cierta manera. Actuar contrariamente al diseño es incorrecto e inaceptable para Dios. Es inaceptable para Dios, porque Él siempre desea lo que es bueno para nosotros. De acuerdo con ello, nuestro diseño físico, nuestras tendencias inherentes hacia la masculinidad o la feminidad, y el testimonio de casi todas las sociedades de la Tierra, nos indican que hay algo profunda­mente erróneo con el estilo de vida homosexual. No estamos diseñados para vivir de esa manera.

A menudo se da por hecho que las perspectivas cristianas con respecto a la sexualidad son simplemente una colección de opiniones sostenidas apasionadamente. Este no es el caso. Dos mil años de ortodoxia cristiana está sustentada tanto por la razón (la cual muchos pensadores llaman "ley natural"), como por la revelación escrita. (Como ha sido documentado, la Biblia es un libro que muestra estar divinamente inspirado por líneas convincentes de evidencia.) El ruego del cristiano de la actualidad es que quien practica el homosexualismo abandone su estilo de vida. Este ruego no está (o al menos no debe estarlo) arraigado en intenciones de odio. En cambio, nuestro ruego proviene de nuestra creencia de que Dios desea algo mejor para el homosexual.

El Cristiano y el Gobierno

por Charles Colson

El cristianismo no sólo tiene que ver con la salvación; es para todos los aspectos de la vida. «Jesús es el Señor» fue la confesión bautismal más antigua. La Escritura instruye a sojuzgar y cultivar la tierra (Gn. 1) y a ser sal y luz (Mt. 5:13-16). Uno de los famosos dichos de Abraham Kuyper, ex primer ministro holandés y teólogo, fue: «En todo el dominio de la existencia humana, no hay un centímetro cuadrado sobre el cual Cristo, quien es el soberano de todas las cosas, no declare: "¡Mío!"».

Ninguna otra área de actividad cultural es más importante que el gobierno y la política: se nos manda a someternos a las autoridades que gobiernan (Ro. 13); Jesús mismo dijo: «...Dad, pues, a César lo que es de César...» (Mt. 22:21). Significa que los cristianos de­ben ser buenos ciudadanos, pagar los impuestos, obedecer las leyes y servir en el gobierno (según lo que corresponda). Agustín sostuvo que los cristianos deben ser los mejores ciudadanos: lo que los demás hacen sólo porque lo exige la ley, nosotros lo hacemos por amor a Dios.

Como el gobierno fue establecido por Dios para mantener el orden y hacer justicia, se nos instruye a honrar al rey (1 P. 2:13-17) y a orar por los que están en eminencia para que vivamos quieta y reposadamente (1 Ti. 2:1-22). Hay sólo una cosa peor que un mal gobierno: la anarquía.

Pablo dijo que las autoridades están puestas por Dios. Por lo tanto, según Juan Calvino, el magistrado tiene una de las funciones más importantes en cualquier sociedad: trabajar como siervo para hacer el bien (Ro. 13:4). El servicio público es un llamado noble para un cristiano. En oposición a los estereotipos comunes de los políticos, algunos delos mejores servidores públicos que he conocido son creyentes consagrados que ponen en práctica la fe en su cargo sin transigir en sus convicciones.

El mandato cultural significa que la iglesia tiene que desempeñar una función im­portante con respecto a las estructuras políticas: trabajar en pro de la justicia, profeti­zar y, a menudo, ser la conciencia de la sociedad, aunque esto signifique persecución, prisión o la muerte, como fue el caso de muchos de los que profesaban la fe cristiana en la Alemania nazi. Aunque a veces, la iglesia no ha cumplido con su responsabilidad, por fortuna, hoy está en su lugar, como una de las voces más fuertes de la sociedad en defensa de la vida y los derechos humanos. Además, la iglesia es el organismo que, en esta era de terrorismo, le exige al gobierno que cumpla con los límites morales de la tradición de la guerra justa. Aunque en muchos países hay una separación estricta entre iglesia y estado (el estado no debe establecer una iglesia estatal ni restringir el libre ejercicio de la religión), la religión y la vida pública nunca deberían estar separadas. La esfera pública necesita influencia religiosa; por cierto, la fe cristiana ha tenido un papel fundamental en la for­mación de nuestras instituciones. Las doctrinas de la Reforma, como la soberanía en las distintas esferas (el control no es sólo del gobierno; todas las estructuras [la familia, la iglesia, las asociaciones privadas] tienen responsabilidades asignadas) y el gobierno de la ley hicieron que la democracia liberal de Occidente fuera posible. Los fundadores de la nación respetaron las «leyes, de la naturaleza y el Dios de la naturaleza», y reco­nocieron que sin un consenso moral basado en la tradición judeocristiana, no se podría mantener la virtud, y el gobierno autónomo fracasaría. El célebre historiador Will Du­rant escribió que no pudo encontrar ni un caso en la historia en donde una nación haya sobrevivido sin un código moral, y ninguno en el que la verdad religiosa no hubiera sido el fundamento de ese código moral.

Sin embargo, la iglesia debe abordar esta función pública con cuidado y sensibilidad. Por ejemplo, los pastores y demás líderes de la iglesia nunca deben avalar partidos ni can­didatos políticos  (lo cual puede dividirnos y politizar la fe) ni permitir que ningún partido político «se lo meta en el bolsillo». El pastor, entonces, nunca debe vacilar para hablar con audacia desde el púlpito sobre las cuestiones morales apremiantes.

Al tratar con la política, hay peligros evidentes. Entre mis tareas como consejero esp­ecial del presidente Nixon, debía obtener el apoyo de grupos de presión. Descubrí que muchos líderes religiosos quedaban impresionados con los símbolos del éxito en el cargo. Y más adelante, al mirar desde afuera, vi cómo líderes cristianos sucumbían a estos en­cantos. Hay una distancia muy sutil. No fue apropiado cuando durante la mayor parte del siglo xx, los evangélicos se mantuvieron separados de la política; pero también está mal «casarse» con cualquier partido político.

Los cristianos, en forma individual y a través de organizaciones, deben participar del proceso político, conservando siempre su independencia y cumpliendo su oficio profético (lo cual podría significar rendirle cuentas a un amigo). Aunque los cristianos deben ser excelentes ciudadanos, nuestra principal lealtad no es al reino de los hombres sino al reino de Dios.