Respondamos Un texto a la vez

Qué quiere decir un determinado texto? Aquí analizamos el contexto para no decir un pretexto, y dar respuesta oportuna acerca de algo que se cree según un determinado pasaje de la Escritura.

¿Quién es Jesucristo?

Ningún tema es tan importante como la identidad de Jesucristo. La cristología correcta puede ser una piedra de tropiezo para muchos, y aquí le damos muchísimo valor. ¿Qué piensa usted de Jesús?

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Para algunas personas de muy buena intención el catolicismo es la pura verdad, y un absoluto amén a todo lo que dice la iglesia de Roma. Pero vayamos a la Biblia y ver con qué nos encontramos...

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¿Qué creen los testigos de Jehová?

Sección dedicada al polémico grupo religioso que ha editado su propia versión de la Biblia acomodada a sus doctrinas. Aquí obtendrá detalles para conocer y responder a los miembros de la Watchtower.

El pecado de Sodoma y Gomorra ¿no fue la Homosexualidad?


por Juan Valles |

Mucho se ha dicho y escrito acerca de las ciudades que Dios destruyó. Los muertos, sepultados por siglos de expectación han sido traídos y la historia se ha recreado para saber lo que pasó y el porqué pasó. Nosotros también lo haremos, y seremos objetivos con cada texto que analicemos y cada palabra estudiada. Así que vayamos primeramente a Génesis...
«Aún no se habían acostado, cuando los hombres de la ciudad, los sodomitas, rodearon la casa: jóvenes y ancianos, toda la población, hasta el último. Y gritando a Lot, le dijeron: ¿Dónde están los varones que han venido a ti esta noche? ¡Sácalos para que los conozcamos! Entonces Lot, saliendo a ellos a la entrada, cerró la puerta tras de sí, y exclamó: ¡Por favor, hermanos míos, no hagáis este mal! Mirad, os ruego, tengo dos hijas que no han conocido varón, voy a sacarlas a vosotros ahora y haced con ellas como bien os parezca, pero no hagáis nada a estos varones que han venido a cobijarse bajo mi techo.» (Gn 19:4-8, BTX).

En el pasaje hay un grito que sobresale para su análisis, y es el de los sodomitas. En el verso 5 dice "¿Dónde están los varones que han venido a ti esta noche? ¡Sácalos para que los conozcamos! " 

Apenas ayer en que leía algunas páginas de internet y sabía de la opinión de algunos respecto a este tema, me detuve en una web de cristianos gays para conocer su punto de vista y validar su postura. Básicamente se enfocaban en este verso y en la palabra hebrea yada que aquí se usa como conozcamos. Según ellos esta palabra nunca tiene implicación sexual en la Biblia y siempre se entiende como conocer en el sentido social, tener conocimiento de quién es una determinada persona. De ser esto cierto el contexto de Génesis acerca de Sodoma y Gomorra no tendría ninguna implicación sexual, y la homosexualidad no estaría siendo rechazada por Dios como argumento para destruir las ciudades. Así, también una página que enseña judaísmo tuvo la misma postura acerca de la palabra yada, y en consecuencia acerca del pasaje en cuestión.

Así que nos toca ver lo que significa esta palabra y determinarlo por nosotros mismos su implicación en el pasaje. Según el diccionario de Vine, esta palabra significa principalmente «saber, entender, comprender, conocer», y está escrito unas 1040 veces en la Biblia, de entre las cuales 940 está en hebreo. Por ejemplo, en Éxodo 3:7 significa oir para conocer: «Luego dijo YHVH: Ciertamente he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he escuchado (yada) su clamor por causa de sus opresores, porque conozco sus padecimientos». Pero en el mismo libro de Génesis tiene un carácter sexual cuando nos dice que «Conoció (yada) Adam a su mujer Eva, y concibió y dio a luz a Caín, y dijo: He adquirido un varón de parte de YHVH». En el mismo libro de Génesis dice: «Y conoció (yada) Caín a su mujer, y concibió, y dio a luz a Enoc....» (Gn 4:17). Ya que sabemos que esta palabra significa también "relación sexual", la pregunta que nos inquieta es, ¿cómo determinamos en este contexto el significado de la palabra "Conocer"?

La clave está en el ofrecimiento de Lot, quien plantea entregar a sus dos hijas vírgenes. ¿Qué sentido tendría añadir esta cualidad de sus hijas a la hora de ofrecerlas si no se trata de un asunto sexual? De hecho, Para Lot decir que sus hijas son vírgenes utiliza la misma palabra yada, indicando un sentido sexual en el pasaje: «Mirad, os ruego, tengo dos hijas que no han conocido varón, voy a sacarlas a vosotros ahora y haced con ellas como bien os parezca...» Esto hace que, aunque la palabra yada significa primordialmente comprender o conocer algo, no hay duda de que en este contexto significa acto sexual.

Me permito hacer eco de las palabras de Thomas E. Schmidt, quien en la página 112 de su libro La Homosexualidad: Compasion y Claridad en el Debate advierte que:
«En el contexto inmediato hay clara evidencia de que los sodomitas eran culpables de pecado sexual. El verbo conocer (yada), aunque se utiliza muy poco en sentido sexual, sí tiene este sentido justo tres versículos después, cuando Lot ofrece a sus hijas "que no han conocido varón" (Gn 19:8). Este mismo verbo es el utilizado en el pasaje tan similar de Jueces (19:22,25) y en este caso el sentido sexual es inequívoco»

El eminente comentarista bíblico, William Barclay nos relata que:
«En hebreo,  conocer  puede querer decir también tener relación sexual. Se dice, por ejemplo, que Adán conoció a su mujer, y ella concibió y dio a luz a Caín (Génesis 4:1). Lo que los habitantes de Sodoma se proponían era tener relación homosexual con los dos visitantes de Lot - Sodomía, es la palabra que designa tradicionalmente este pecado, y sodomitas a los que lo cometen.»

El famoso apologista Norman Geisler nos cuenta en su libro Respuestas a las Sectas, que 
«Lot dice que sus dos hijas vírgenes no han conocido varón (19:8), lo cual es un obvio sentido sexual de la palabra».

Por eso es que el Comentario  Bíblico Mundo Hispano nos dice acerca de esta pasaje que «todos los hombres de la ciudad, comunitariamente, van a la casa de Lot con intentos de violencia y perversión sexual para con los hospedados», muy similar a lo que dice el famoso comentario de William McDonald, quien agrega: «Lot recibió a los dos ángeles e insistió que se quedaran en su casa esa noche, conociendo bien del peligro que corrían si no aceptaban. Aun así los varones de Sodoma trataron de cometer una violación homosexual contra los visitantes celestiales.»

Así que, más allá de lo que otros quieran objetar, no hay duda que los habitantes de Sodoma querían tener relaciones sexuales con los hombres que estaban hospedados con Lot. ¿Homosexualidad? Sí, ¡y en masa!


Dejemos que un judío nos cuente
En el Nuevo Testamento hay una carta muy breve que tiene un brevísimo comentario a nuestro tema en cuestión. La carta de Judas nos dice en el verso 7 de su único capítulo:
«así como a Sodoma y Gomorra, y las ciudades vecinas, las cuales, de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, sirven como ejemplo al sufrir un castigo de fuego eterno»

Judas nos dice que los habitantes de Sodoma y Gomorra habían fornicado, e ido en vicios contra naturaleza. La versión Reina Valera del  60 lo dice así: «como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.»

La expresión que más nos concierne aquí es "vicios contra naturaleza". Esto se traduce de la expresión griega sarkos heteras. El término sarkos viene de sarx, que comúnmente se traduce en la Biblia como "carne" o "cuerpo". Y heretas significa "otro", "diferente" o "distinto". 

Esta expresión de "carne diferente" nunca trajo discusión alguna, pues siempre se entendió como un acto inadecuado, fuera de lugar, una carne que no corresponde, un cuerpo extraño que no encaja con el que se diseñó. Por eso McDonald escribe en su comentario:
«Los hombres de Sodoma, Gomorra, Adma y Zeboim estaban grandemente adictos a la homosexualidad. El pecado es descrito aquí como habiendo … ido en pos de carne diferente (RVR 77 margen), significando que es totalmente contrario al orden natural que Dios ha ordenado».

¿Qué significa entonces la expresión "carne extraña"? Hay dos teorías: una intenta decir que los hombres de Sodoma y Gomorra pretendían tener relaciones sexuales con ángeles, lo cual según ellos es lo que Dios reprobó como "carne extraña" u "otra carne". Mientras que la otra, conformada por la extensa mayoría y más respetados teólogos del pasado y del presente que dan por sentado que esto se refiere a homosexualidad. 

Para los que creen que "carne extraña" no es homosexualidad sino relación sexual con ángeles", debo recodarles que los habitantes de Sodoma no sabían que los visitantes de Lot eran ángeles, ellos veían hombres. Y tal era la degradación moral de estas personas que que querían conocer a estos varones (entendiendo ya la connotación sexual de "conocer" en este contexto). Así que, aunque siempre habrá quien opine lo contrario, la Biblia es lo suficientemente clara como para declarar su rechazo a la homosexualidad, la cual es tan vieja como Matusalén.

Es preciso destacar lo que dice A. T. Robertson, la mayor autoridad concerniente al griego de la Biblia, quien agrega que se trata de «Una horrible licencia, no simplemente con mujeres ni con sus esposas o en otras naciones, sino incluso en usos innaturales (Ro. 1:27) que se describen con la misma palabra «sodomía» (Gn. 19:4–11)». El Nuevo comentario bíblico siglo veintiuno es claro en este punto cuando dice que los sodomitas «se permitieron inmoralidad sexual y fueron por caminos carnales extraños». 

Esto también es comprobable con las mejores traducciones de la Biblia, unas que simplemente dicen lo que dice el texto, "carne extraña", y otras la realidad a la que refiere. Por ejemplo, la Biblia Textual dice "vicios contra naturaleza". La Biblia Kadosh dice "cometieron pecados sexuales y perversión". La Biblia de las Américas dice "se corrompieron y siguieron carne extraña". La Biblia de Jerusalén dice "carne diferente". La Biblia al día dice "toda clase de pasiones desenfrenadas (entre ellas el concúbito entre varones)". La Nueva Traducción Viviente dice "estaban llenas de inmoralidad y de toda clase de perversión sexual". La Nueva Versión Internacional vierte "inmoralidad sexual y vicios contra la naturaleza". La palabra de Dios para Todos dice "cometieron inmoralidades y perversiones sexuales". 

No hay mucho que argumentar en contra de esto cuando las mejores voces al respecto hallan unanimidad, no sólo de ahora sino desde siempre.


¿Y Qué hay de Ezequiel?
En el libro del profeta Ezequiel hay una mención de Sodoma y Gomorra de la que algunos han echado mano para tratar de explicar el asunto. El pasaje en cuestión dice:
«Mira, este fue el delito de tu hermana Sodoma: soberbia, hartura de pan, y gran ociosidad tuvieron ella y sus hijas, pero no extendió la mano al pobre y al menesteroso. Se ensoberbecieron delante de mí, y cometieron abominaciones, por lo que las quité de en medio en cuanto lo vi.»
Los defensores de la homosexualidad suelen basar sus argumentos en este pasaje porque pueden alegar que la homosexualidad no está presente aquí, y en consecuencia no estaría presente en el pasaje de Génesis 19 que estudiamos anteriormente. Pero ya hemos visto que sí se juzgó la homosexualidad en Sodoma, así que se equivocan.

El problema de Sodoma y Gomorra no era sólo la homosexualidad (ya vistas en este estudio). William McDonald dice que «La perversión sexual era sólo uno de los pecados de Sodoma. La maldad de Sodoma también incluía soberbia, saciedad de pan y abundancia de ociosidad.» Y para Norman Geisler hay relación directa entre la homosexualidad y los demás pecados señalados aquí, cuando dice en su libro Respuestas a las Sectas que «el pecado del egoísmo relatado por Ezequiel no excluye el pecado de homosexualidad», antes de decirnos que la homosexualidad es también una forma de egoísmo.

Hay una palabra muy fuerte en este pasaje que aparte de llamar la atención, ha sido mal interpretada por los defensores de la homosexualidad. Es la palabra abominación, del hebreo toevah. Norman Geisler habla de ella breve y claramente:
«El versículo que sigue (Ez 16:50) indica que su pecado era sexual, llamándolo "abominación". Esa es la  misma palabra que se emplea para describir los pecados homosexuales en Levítico 18:22.»
Esta palabra es lo suficientemente fuerte como para dar a expresar cuánto detesta Dios las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. Y aun así ha sido malinterpretada por muchos, encajonándola como sinónimo de "tabú", o "impureza ritual", términos totalmente alejados de la verdad.

Además, esta palabra tiene un asidero contra la homosexualidad en Levíticos 18:22 donde dice: «No te echarás con varón como con mujer; es abominación.» O, como lo vierte la NTV: «No practiques la homosexualidad, al tener relaciones sexuales con un hombre como si fuera una mujer. Es un pecado detestable.» También la vemos en Levítico 20:13 al decir: «Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre.»

Entre los argumentos que suelen dar los homosexuales para evadir la responsabilidad de la verdad en este pasaje, dicen que Levíticos es un manual del ritualismo de los sacerdotes, de ahí que enseñan que toevah no significa abominación sino impureza relacionada con los ritos de los judíos, lo que haría a la homosexualidad aceptable para nuestros días. Otros agregan que se trata de una prohibición exclusiva para los judíos.

Tales enseñanzas son tan abominables como el acto mismo de la homosexualidad. Primero: es falso que el libro de Levíticos sea un manual para sacerdotes. Segundo: es falso que el texto se refiera a leyes o rituales ceremoniales inherentes a sacerdotes. Tercero, es falso que la palabra sólo tenga que ver con la idolatría y la prostitución cúltica, y es falso que se trate de una prohibición exclusiva para los judíos. Hay tres grandes divisiones en el libro de Levíticos: un conjunto de leyes civiles, otro conjunto de leyes ceremoniales, y finalmente las leyes morales.

El término toevah significa abominación, abominable o detestable. Si a Dios le es detestable la idolatría, entonces toevah.Si a Dios le es detestable la falta de ética, entonces es toevah. ¿Un ejemplo? En  Proverbios 6:16-19 dice:
«Seis cosas aborrece Jehová, y aun siete abomina su alma:
Los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos derramadoras de sangre inocente, el corazón que maquina pensamientos inicuos, los pies presurosos para correr al mal, el testigo falso que habla mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos.»
Aquí se usa la palabra toevah para hablar de algunas cosas que Dios aborrece, y fíjese que ninguna tiene nada que ver con la idolatría ni con asuntos inherentes al culto judío, ni tampoco son asuntos que Dios sólo haya prohibido a los judíos, pues esta palabra no se limita a leyes ceremoniales ni a asuntos étnicos o culturales, como mal enseñan los pro homosexuales.

Volviendo al texto de Levíticos y refutando a los homosexuales, fíjese que en Levítico 20:13 el tema de la homosexualidad no sigue a la lista de leyes acerca del culto o la idolatría (como para darle crédito al argumento pro gay), sino que está enmarcada en la lista que corresponde a los pecados sexuales, como es el adulterio, entre otros (véase los versos 10-18).

Y acerca de Levítico 18, hay un fuerte argumento que elimina toda posibilidad de que sea una prohibición exclusiva a los judíos, o inherente a cuestiones inherentes al culto o a la idolatría. Dios dice que por estos motivos que acaba de enumerar en Levítico 18 (entre ellos la homosexualidad) ha juzgado a otras naciones, y exhorta a los judíos a vivir conforme a este ejemplo (tal como nos dice a nosotros en Judas 1:7). Es decir, el mismo contexto nos dice que se trata de leyes absolutas, morales, por las que Dios no solamente juzga a los judíos sino a los habitantes de cualquier nación por tales actos que Él repudia. El texto dice:
«En ninguna de estas cosas os amancillaréis; pues en todas estas cosas se han corrompido las naciones que yo echo de delante de vosotros, y la tierra fue contaminada; y yo visité su maldad sobre ella, y la tierra vomitó sus moradores. Guardad, pues, vosotros mis estatutos y mis ordenanzas, y no hagáis ninguna de estas abominaciones, ni el natural ni el extranjero que mora entre vosotros (porque todas estas abominaciones hicieron los hombres de aquella tierra que fueron antes de vosotros, y la tierra fue contaminada); no sea que la tierra os vomite por haberla contaminado, como vomitó a la nación que la habitó antes de vosotros. Porque cualquiera que hiciere alguna de todas estas abominaciones, las personas que las hicieren serán cortadas de entre su pueblo. Guardad, pues, mi ordenanza, no haciendo las costumbres abominables que practicaron antes de vosotros, y no os contaminéis en ellas. Yo Jehová vuestro Dios.» (Lev 18:24-30).
Con este texto queda refutado el intento de vincular la prohibición de Levítico únicamente al pueblo de Israel, al culto ju de los judíos o a leyes derogadas por los pactos de Dios. No hay nada en la Biblia que sugiera que Dios aprueba las relaciones entre homosexuales. Si usted revisa las relaciones entre pareja que existen en la Biblia, todas, desde las más amorosas, románticas o sexuales son entre un hombre y una mujer. No hay nada que indique lo contrario a menos que se quiera negar la clara ordenanza bíblica. Pero quien lo haga debe recordar que Dios le respetará su decisión, conforme a lo que dice Romanos 1:26 de que «Por esa razón, Dios los abandonó a sus pasiones vergonzosas. Aun las mujeres se rebelaron contra la forma natural de tener relaciones sexuales y, en cambio, dieron rienda suelta al sexo unas con otras». Y así, no perdamos de vista que lo que Judas trata de decirnos es que tengamos en cuenta ese ejemplo en el que los sodomitas recibieron el fin por su extravío. William Barclay atina cuando agrega:
«Así pues, Judas les recuerda a estos malvados el destino de aquellos que en los tiempos pasados desafiaron la ley moral de Dios. Es razonable suponer que los que Judas denuncia también habían descendido a la sodomía, y estaban pervirtiendo la gracia de Dios para justificarla. Judas insiste en que deberían recordar que el pecado y el juicio van de la mano, y deberían arrepentirse antes que fuera demasiado tarde.»
Que el Señor le bendiga.

Iglesia mormona reconoce que su fundador tuvo más de 40 esposas


La iglesia mormona ha reconocido por primera vez en su historia que su fundador, Joseph Smith, tuvo entre 30 y 40 esposas, entre ellas una de 14 años, según una serie de ensayos oficiales que hoy recogen varios medios estadounidenses.

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, como se denomina formalmente esta confesión religiosa con sede en el estado de Utah (Estados Unidos), publicó en octubre la información en un ensayo que entonces pasó desapercibido pero que hoy recuperan varios medios locales y nacionales.

Hasta ahora, la religión mormona solo había reconocido una esposa -llamada Emma- al profeta que la fundó en el siglo XIX, y la revelación encaja con la práctica de poligamia que la iglesia abandonó formalmente en 1890, pero que ha seguido vinculándose con esa confesión en la cultura popular de Estados Unidos.

La difusión de esa información forma parte de un esfuerzo de la iglesia de ser más transparente respecto a su historia debido a las acusaciones que han surgido sobre el tratamiento de mujeres o las minorías dentro de la fe, según un análisis del diario Boston Globe.

Smith tuvo entre 30 y 40 esposas, de edades comprendidas entre los 14 y 56 años, aunque la mayoría de ellas estaban entre los 20 y los 40; y algunas estaban también casadas con amigos del profeta, según el ensayo.

Es probable que Smith no mantuviera relaciones sexuales con todas las mujeres porque muchas estaban "reservadas" para su esperado disfrute en el cielo, pero esa poligamia causaba un "sufrimiento insoportable" a su primera esposa, Emma, de acuerdo con el ensayo.

Smith se inclinó hacia la poligamia durante sus lecturas del Antiguo Testamento en 1831, cuando descubrió que muchas figuras bíblicas, como Abraham, David y Salomón, tenían más de una esposa.

"La misma revelación que le enseñaba sobre el matrimonio plural formaba parte de una revelación más amplia dada a Joseph Smith. El Matrimonio podía durar más allá de la muerte y ese matrimonio eterno era esencial para heredar la plenitud que Dios desea para sus hijos", sostiene el ensayo.

Se estima que unos 40.000 residentes de Utah mantienen hoy matrimonios polígamos, si bien la iglesia mormona insiste en que no son miembros de su confesión, que en 1890 rechazó la poligamia bajo presión del Gobierno estadounidense y desde entonces excomulga a quienes la practiquen.

¿Fueron Socialistas los primeros Cristianos?


por Alberto Mansueti

Los socialistas dicen que “Jesús echó a latigazos a los mercaderes del Templo”. Pero hay que leer bien esos Evangelios: Mateo 21, Marcos 11, Lucas 19 y Juan 2. No eran simples “comerciantes”, sino gente que comerciaba con la religión. Era para la Fiesta de la Pascua, y vendían las palomas y los animales para los sacrificios en el Templo. Y para las ofrendas, los cambistas les cambiaban a los peregrinos sus monedas griegas y romanas por divisas judías, únicas autorizadas para las ceremonias. Pero el Templo no era para negocio, era para oración, y en cambio se hallaba invadido por todo ese ruido y desorden.

Contra el trabajo y el comercio nada tenía Jesús: su familia y él mismo eran carpinteros, buena parte de sus discípulos eran pescadores, y sus lecciones sobre el Reino son “parábolas agrícolas”: tratan de viñas y de fincas, de hacendados y trabajadores, y nada tienen contra el capitalismo ni a favor del socialismo. El comercio con lo sagrado ya es otra cosa, distinta. Fue como si hoy la emprendiese a latigazos con todos esos Pastores-comerciantes que se enriquecen con diezmos y ofrendas, con “promesas” y “pactos”.

En el libro de Hechos de los Apóstoles se dice que los primeros cristianos tenían sus “bienes en común”. ¿Socialismo? No. Hay que leer bien el contexto. Esto sucedió en una sola de las primeras iglesias: la de Jerusalén, no en las otras. Y como los cristianos de Jerusalén no podían mantenerse a sí mismos, las otras iglesias le recogían una colecta: Gálatas 2,10; I Corintios 16, 1-3; II Corintios 8-9; y Romanos 15, 25-27.

¿Y qué pasaba en Jerusalén? Dos cosas: (1) los primeros cristianos, casi todos judíos, eran ferozmente perseguidos por los demás judíos, en todo lugar, como se lee a lo largo de todo el Libro de Hechos; y en Jerusalén, la capital, la persecución era mayor y más terrible. Y (2) estaban esperando el “Día del Señor”, el castigo de Dios sobre la ciudad, por haber rechazado y crucificado al Mesías, y por perseguir a sus seguidores. En el capítulo 24 del Evangelio de Mateo Jesús profetiza este terrible Día del Juicio, y anuncia las señales que vendrán: falsos mesías, guerras y rumores de guerras, hambres, terremotos y pestes, persecuciones y apostasías, y la “abominación desoladora”. Esta sería la “Gran Tribulación” que marcaría el fin, pero no el fin del mundo ni el fin de los tiempos sino el fin de una era, la Era Judía, y el comienzo de otra, la Era Cristiana.

Los cristianos de Jerusalén vivían como en un “ghetto”, casi en la clandestinidad, y a la espera del juicio divino sobre la ciudad. Por eso no tenían negocios ni bienes propios; y en el año 70, cuando la profecía de Jesús se cumplió cabalmente, y el juicio llegó por fin a la capital, con las legiones romanas del general Tito, los cristianos huyeron, o ya no estaban. Se habían mudado y estaban en la Diáspora, predicando el Evangelio del Reino. Eso de “bienes en común” fue una medida excepcional, para una emergencia, sólo en esa ciudad; no es algo que en el Nuevo Testamento se mande como normativo y obligatorio para todos. Por eso la colecta. Y el matrimonio que mintió sobre el precio de un terreno, Ananías y Safira, se condenó por su mentira, no por resistir al socialismo.

Pero y entonces ¿por qué no se sabe la verdad’ ¿Por qué no son ampliamente divulgadas y conocidas estas interpretaciones correctas de la Biblia? Porque la enseñanza verdadera de la Escritura va en contra de creencias muy arraigadas; en cambio las interpretaciones incorrectas apoyan creencias populares.

Al caso de los mercaderes expulsados a latigazos no lo cuentan cómo fue realmente, porque eso iría muy en contra de prácticas comerciales que hoy son comunes en las Iglesias; y entonces mejor lo acomodan para que apoye las ideas socialistas. Al caso del camello y el ojo de la aguja, lo acomodan para que se vea en favor del socialismo, porque ese diálogo, bien leído, no va contra los ricos, ni contra el capitalismo, sino contra la ampliamente popular creencia católico-romana de que el Cielo es como un premio que uno mismo se gana por “buena conducta”.

Y si ese caso de los “bienes en común” en la primitiva iglesia de Jerusalén se leyera bien, en el contexto de una persecución de los judíos contra los cristianos, y de un juicio terrible de Dios sobre los judíos y su ciudad sagrada, anticipada por Jesús en Mateo 24, podría sonar como “antisemita” (antijudío); y eso ya no sería “políticamente correcto”, ¿me explico? Por eso trastocan Mateo 24 y dicen que habla del venidero “Fin del Mundo”, cuando no es así. Y al episodio de Ananías y Safira en el Libro de Hechos lo acomodan para que apoye las ideas socialistas, cuando tampoco es así.


¿Dice 1Corintios 8:6 que Jesús no es Dios?


por Juan Valles |

No cabe duda de que el mensaje de la Biblia siempre es esperanzador, ameno, directo y muy rico. Pero tampoco cabe duda de que su lectura y comprensión ameritan identificar el contexto. Todo análisis que se haga al texto de la Biblia conlleva a determinar el destinatario, ambiente histórico y cultural, temática, etc.

A este respecto nos toca hablar de un pasaje escrito por el apóstol Pablo, cuyo contexto no ha sido tomado en cuenta por quienes a la fuerza intentan despojar a Cristo de su señorío y absoluta deidad. Este pasaje dice:

"... para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas y para quien nosotros existimos; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual han sido creadas todas las cosas y por quien nosotros también existimos."

Para algunos, a primera vista, este texto niega que Jesús sea Dios. Pero un análisis del contexto (que es en definitiva como debe atenderse toda lectura en la Biblia) es crucial para captar el sentido de la enseñanza de Pablo.

El contexto en que Pablo nos habla es acerca de los alimentos sacrificados a los ídolos (8:1). Estos ídolos, según Pablo, no tienen poder alguno sobre nosotros los creyentes, ni son el Dios al que adoramos. La Nueva Traducción Viviente (NTV) vierte el texto de la siguiente manera:
"Entonces, ¿qué acerca de comer carne ofrecida a ídolos? Pues sabemos que un ídolo no es en verdad un dios y que hay sólo un Dios. Puede que existan esos llamados «dioses» tanto en el cielo como en la tierra, y algunas personas de hecho rinden culto a muchos dioses y a muchos señores." (8: 4,5)
Esto sirve entonces de preámbulo para ubicarnos en el contexto, y conocer que Pablo hace una diferencia entre lo que adoramos y lo que rechazamos. La gente del mundo puede considerar la existencia de muchos dioses y señores, pero para nosotros existe sólo un Dios que creó todas las cosas, y un Señor por medio del cuál existen todas las cosas. 

Así, vemos que Pablo no da exclusividad al Padre, como Dios, respecto de Jesucristo; ni de Jesucristo como Señor respecto del Padre. Dicho de otra manera: Pablo no intenta decir que el único Dios es el Padre y el único Señor es el Hijo. Si aplicamos este error, tendríamos que el Padre es Dios (pero no es Señor), y que el Hijo es Señor (pero no es Dios), cosa que contradice por mucho el resto de la revelación bíblica y dista mucho también del mensaje que Pablo está dando, no tocante a la naturaleza de Dios sino a las comidas que se ofrecen a los ídolos, anunciando que estos ídolos no significan nada para nosotros porque tenemos la Deidad verdadera, donde hay (sin muestras de jerarquías) un Dios que creó todas las cosas y un Señor por el que se creó todas las cosas. Este mismo autor (Pablo) ha dicho en otras oportunidades que ese Dios es también Señor, y que ese Señor es también Dios, cosa ciertísima entre nosotros.



Existe en internet un comentario a este texto, escrito por Pablo Santomauro, donde agrega:
Si la referencia al Padre como “un Dios” prueba que Jesús no es Dios, siguiendo el mismo razonamiento debemos concluir que la referencia a Cristo como “un Señor” significa que el Padre no es Señor.
También hacemos eco de lo que agrega Fernando Saraví en su libro "La Divinidad de Cristo Vindicada", en cuya página 74 leemos: "Pablo no niega que Jesucristo sea Dios mas de lo que niega que el Padre sea Señor!"

Y es cierto. No podemos decir que el Padre no es Señor porque no es de lo que está hablando Pablo. Tampoco podemos decir que Jesús no es Dios por la misma razón. O usamos la misma lógica errada para ambos casos, o usamos la verdad para ambos casos. Pero no cometamos el error de desprestigiar a Cristo con semejante exégesis fraudulenta donde la mala intención y el error serían evidentes.

Pero más allá de minimizar a Cristo, este texto demuestra su grandeza y refuerza su Deidad, igual al Padre. Ello se debe a que muchos ignoran u olvidan que las escrituras hebreas, cuando fueron pasadas al griego en la versión de los setenta, utilizaron el término griego kuryos para referirse al absoluto Dios que se había manifestado a los hebreos. Y que los escritores del Nuevo Testamento, aun con el rígido monoteísmo que los caracterizó, aplicaron esta misma palabra a Jesucristo el Salvador. Un ejemplo de esto lo vemos en Lucas 4:12 donde Jesús responde a Satanás que "no tentarás al Señor tu Dios" (usando la palabra kuryos que se traduce Señor). Sin embargo, esta frase la toma Jesús de Deuteronomio 6:16 donde dice "No tentaréis a Jehová vuestro Dios". Es decir, de manera indistinta llamaron a Jehová como kuryos, Señor. Y es precísamente esta palabra kuryos la que aplican a Cristo. Pablo escribió a los mismos destinatarios: "… ni nadie puede decir: «Jesús es el Señor» sino por el Espíritu Santo." (1Corintios 12:3). Esto también se debe a que la palabra kuryos expresaba señorío absoluto, pues el kuryos era el Dueño absoluto. Cuando una persona le dice "Señor" a Cristo, le expresa su aprobación por su señorío, y declara con ello que Cristo es su Dueño. A. T. Robertson trae un comentario adicional:
"A uno le viene a la mente la demanda hecha a Policarpo de que dijera Kurios Caesar, y de cómo en cada ocasión contestó Kurios Iësous. Y pagó con su vida su lealtad. Personas superficiales pueden decir «Señor Jesús» de un modo petulante, e incluso irreverente, pero ningún judío o gentil lo decía entonces si no lo decía de corazón. "

Así que no es mera cosa lo que dice Pablo acerca de Jesús al decir que es el Señor, es decir, el Dueño, lo mismo que el Jehová del Antiguo testamento.

Algunas personas, con una teología sectaria, han sido engañados para pensar que Jesús no es Dios absoluto sino una criatura, y para mal se agarran de este texto de Corintios 8:6 para llamar "bueno" a lo "malo". No se demuestra una sana doctrina afirmar con esto que Jesús no es Dios, sino un evidente rechazo a la persona de Jesucristo.


La Apologética Cristiana: ¿Quién La Necesita?



por William Lane Craig (Link Externo)

Estoy profunda y humildemente honrado por el privilegio de que se me invitara a las Conferencias Stob este año. Es más, estoy un poco apenado por todo el alboroto que ustedes han hecho. Hay una tentación de querer justificar el que seleccionen a uno como conferencista Stob, es decir, dar un par de conferencias esperanzadamente impresionantes y eruditas. Pero una llamada del Presidente Plantinga me dejó más que claro que tal tentación no era consistente, ni con el propósito que se pretendía, ni la audiencia de esas conferencias. Había pensado en hablar de algunos temas claves en la teología filosófica cristiana. Pero el Presidente Plantinga me alentó a tratar la pregunta de la apologética cristiana, un tema al parecer muy apreciado por el corazón de Henry Stob, pero de alguna manera abandonado en años recientes. Me animó a aprovechar mis años de experiencia, como un apologeta cristiano, para compartir algunas reflexiones muy prácticas en esta disciplina. Así que, es lo que me he resuelto hacer. Esta noche nos hacemos la pregunta fundamental: La apologética cristiana - ¿quién la necesita?

Para empezar, creo que debemos distinguir entre la necesidad de la apologética y su utilidad. La distinción es importante. Porque aun si la apologética no resultara ser absolutamente necesaria, no se concluye de ello que es, por lo tanto, inútil. Por ejemplo, no es necesario saber escribir a máquina para usar una computadora, puedes escribir de a dedazo, como yo; sin embargo las habilidades para escribir a máquina son muy útiles al usar una computadora. Dicho de otra manera, no es necesario mantener tu bicicleta en buen estado para ir en ella, pero puede ser un verdadero beneficio mantenerla bien engrasada. De la misma manera, la apologética cristiana puede ser de gran utilidad aun si no es necesaria para algún fin. Así que, no solamente necesitamos preguntar respecto a la apologética cristiana, ¿Quién la necesita? sino también ¿Para qué sirve?

La apologética cristiana puede definirse como aquella rama de la teología cristiana, que busca presentar una justificación racional para las verdades expresadas del cristianismo. Aquéllos que tratan a la apologética como si no tuviese importancia, tienden a medir el valor de la apologética enfocándose en su supuesta necesidad de garantizar la creencia cristiana. Algunos pensadores, particularmente en la tradición reformada holandesa, ven este rol como innecesario y a veces hasta equivocado.

Ahora, estoy completamente de acuerdo con los modernos y así llamados epistemólogos reformados, como Alvin Plantinga, en cuanto a que: los argumentos apologéticos y la evidencia no son necesarios para que la creencia cristiana sea justificada para alguien. El argumento de los racionalistas teológicos (o evidencialistas, como se les llama falsamente hoy en día) de que la fe cristiana es irracional en la ausencia de evidencia positiva es difícil de armonizar con la Escritura, la cual parece enseñar que la fe en Cristo puede establecerse inmediatamente por el testimonio interior del Espíritu (Ro. 8.14-16; 1 Jn. 2.27; 5.6-10) de tal manera que el argumento y la evidencia se vuelven innecesarios. He caracterizado en alguna otra parte el Testimonio del Espíritu Santo como autenticado por sí mismo, y con eso quiero decir (1) que la experiencia del Espíritu Santo es verídica e inequívoca (aunque no necesariamente irresistible o indubitable) por aquél que le tiene o le atiende; (2) que esa persona no necesita argumentos suplementarios o evidencia para conocer y saber con certeza que él está de hecho experimentando el Espíritu de Dios; (3) esta experiencia no funciona en este caso como una premisa en ningún argumento desde una experiencia religiosa a Dios, sino que es experimentar a Dios mismo inmediatamente. (4) que en ciertos contextos la experiencia del Espíritu Santo implicará la comprensión de ciertas verdades de la religión cristiana como; "Dios existe, "Estoy reconciliado con Dios", "Cristo vive en mí", etc.; (5) que esa experiencia le proporciona a uno, no solamente una certidumbre subjetiva de la verdad del cristianismo, sino también un conocimiento objetivo de esa verdad; y (6) que la evidencia y los argumentos incompatibles con esa verdad quedan sin efecto por la experiencia del Espíritu Santo por aquél que le atiende totalmente.

Los cristianos evidencialistas pudieran insistir en que, aun si la creencia cristiana pudiera justificarse en la ausencia de argumentos apologéticos positivos, incluso así, uno debe tener, al menos, los recursos apologéticos de defensa para vencer las diversas objeciones con las que uno se ve confrontado. Pero todavía, esa afirmación más modesta es apresurada, porque si el testimonio del Espíritu Santo en la vida de una persona es lo suficientemente poderoso (como debiera ser), entonces simplemente destruirá los argumentos que vengan en contra de las creencias cristianas de esa persona, y de este modo, eliminando incluso la necesidad de la apologética defensiva. Un creyente, que desconoce o que está pobremente equipado para refutar argumentos anticristianos, está justificado en creer, con base en el testimonio del Espíritu, aún ante tales objeciones. Incluso una persona que se enfrenta con lo que para él son objeciones sin respuesta para el teísmo cristiano está, debido a la obra del Espíritu Santo, dentro de sus derechos epistémicos—no, bajo obligación epistémica—de creer en Dios. Ya que las creencias basadas en el testimonio objetivo y verídico del Espíritu son parte de la emancipación invencible de la razón, la fe del creyente está justificada, aunque esté completamente privada de argumentos apologéticos (como es el caso de la mayoría de los cristianos hoy en día y a través de la historia de la Iglesia).

Por el contrario, el cristiano evidencialista se enfrenta con serias dificultades: (1) Negaría el derecho a la fe cristiana a todos los que no tienen la habilidad, tiempo y oportunidad de entender y evaluar los argumentos y la evidencia. La consecuencia sería, sin duda, consignar incalculables millones de personas que son cristianas a la incredulidad. Sin embargo, la Escritura dice que todos los hombres están sin excusa por no responder a la revelación que tienen (Ro.1.21). (3) Esta perspectiva crea un tipo de élite intelectual, un sacerdocio de filósofos e historiadores, que dictarán a las masas si es racional o no creer en el Evangelio. Pero, sin duda, la fe está disponible para todos los que, en respuesta al llamado del Espíritu, invocan el nombre del Señor. (4) La fe está sujeta a los caprichos de la razón humana y a las tierras movedizas de la evidencia, haciendo la fe cristiana, racional en una generación, e irracional en la siguiente. Pero el testimonio del Espíritu hace a cada generación contemporánea con Cristo, y así asegura una base firme para la fe.

Así que, no creo, de hecho, que la apologética sea necesaria para que la creencia cristiana se garantice. Pero no se concluye por ello que la apologética cristiana sea, por lo tanto, sin valor o de ningún beneficio en justificar la fe cristiana. Si los argumentos de la teología natural y las evidencias cristianas son acertados, entonces la creencia cristiana está justificada por esos argumentos y evidencias, para que la persona las entienda, aún cuando esa persona estaría justificada en la ausencia de éstos. Esta persona está doblemente justificada en su creencia cristiana, en el sentido de que disfruta de dos fuentes de garantía.

Se pueden visualizar los grandes beneficios que se tienen de esa doble garantía en las creencias cristianas de uno. Teniendo argumentos válidos para la existencia de Creador y Diseñador del universo o evidencia para la credibilidad histórica de los registros del Nuevo Testamento de la vida de Jesús, además de que el testimonio del Espíritu podría incrementar la confianza de uno en cuanto a la veracidad de las verdades cristianas expresadas. En el modelo epistemológico de Plantinga, al menos, uno tendría entonces mayor garantía por creer tales afirmaciones. Mayor garantía podría, a su vez, guiar a un incrédulo venir a la fe más fácilmente, o inspirar a un creyente a compartir su fe de forma más audaz. Además, el disponer de una garantía independiente para las verdades cristianas expresadas, aparte del testimonio del Espíritu, podría ayudar a predisponer al incrédulo a responder al llamado del Espíritu Santo cuando escuche el Evangelio, y al creyente podría proporcionarle apoyo epistémico en momentos de sequedad espiritual o duda, cuando el testimonio del Espíritu parece eclipsado. Uno puede, sin duda, pensar en muchas otras maneras en las que puede ser provechoso para las creencias cristianas poseer esa garantía.

Así que la pregunta es: ¿la teología natural y las evidencias cristianas garantizan la creencia cristiana? Pienso que así es. En mi trabajo publicado he formulado y defendido versiones de los argumentos cosmológico, teleológico, axiológico y ontológico a favor de la existencia de Dios, y también he defendido el teísmo en contra de las objeciones más prominentes que los pensadores ateos albergan para creer en Dios, como el problema del mal, lo oculto de Dios y la coherencia del teísmo. Además, he argumentado a favor de la autenticidad de las afirmaciones personales y radicales de Jesús y la historicidad de su tumba vacía, sus apariciones después de su muerte a varias personas y grupos. Y la creencia inesperada de los primeros discípulos de que Dios lo levantaría de los muertos. Asimismo, haciendo uso de los criterios estándares para evaluar las hipótesis históricas, he argumentado que la mejor explicación de los hechos, es aquella dada por los mismos apóstoles: Dios levantó de los muertos a Jesús.

Si estos argumentos son correctos, entonces la creencia del teísmo cristiano se justifica por la teología natural y las evidencias cristianas, así como, también por el testimonio interno del Espíritu Santo. Así que, aunque los argumentos apologéticos no son necesarios para saber que el cristianismo es verdadero, aún así son suficientes, y esta doble justificación para las creencias cristianas puede ser de gran ventaja. Por lo tanto, el éxito de la Epistemología Reformada y el fracaso del Racionalismo Teológico de ninguna manera implica que la apologética sea inservible o sin importancia.

Más que eso: aun si la apologética cristiana no es necesaria en cuanto a que garantice la creencia cristiana, la apologética cristiana puede ser de provecho y hasta necesaria en relación a varios fines. Permítame mencionar tres de ellos, en donde la apologética cristiana desempeña un papel vital en su realización.

1. Moldear la cultura. La apologética es útil, y bien puede ser necesaria, para que el Evangelio sea oído de manera efectiva en la sociedad occidental de hoy. En general, la cultura occidental es profundamente post-cristiana. Es el producto de La Ilustración, la levadura del secularismo, que se introdujo en la cultura europea y que ha permeado, hasta ahora, toda la sociedad occidental. El sello de La Ilustración fue "el libre pensamiento", esto es, la búsqueda de conocimiento, a través y solamente de la razón humana, sin límites. Si bien, de ninguna manera se puede evitar que tal búsqueda lleve a conclusiones no cristianas, y aunque la mayoría de los mismos pensadores originales de La Ilustración eran teístas, el abrumador impacto de la mentalidad de La Ilustración ha sido que los intelectuales de occidente no consideren que el conocimiento teológico sea posible. La teología no es una fuente genuina de conocimiento y por lo tanto no es ciencia. Es así que la razón y la religión están en conflicto. Lo que de la ciencias naturales resulte se ha de tomar como guías autoritativas para nuestro entendimiento del mundo, y la confiada suposición es que la descripción del mundo que emerja de las ciencias genuinas es una descripción completamente naturalista. La persona que siga la búsqueda de la razón sin temor a su final será ateo o a lo más, agnóstico.

¿Por qué son importantes estas consideraciones de la cultura? Simplemente porque el Evangelio nunca se escucha en aislamiento. Siempre se le escucha en contra del trasfondo del ambiente cultural en el que uno vive. Una persona educada en un ambiente cultural en el que el cristianismo es todavía visto como una opción viable intelectualmente mostrará una apertura al Evangelio, lo que una persona secularizada no. ¡Para la persona secular es lo mismo si le dices que crea en cuentos de hadas o duendes, como en Jesucristo! O para dar una ilustración más realista, es como el que se nos acerque en la calle un creyente del movimiento Hare Krishna y nos invite a creer en Krishna. Semejante invitación nos parece bizarra, rara, incluso entretenida. Pero para una persona en Bombay, tal invitación parecería, asumo, muy razonable y sería una causa seria de reflexión. Me temo que en las calles de Bonn, Estocolmo o París los evangélicos parecen casi tan raros a las personas como los creyentes de Krishna.

Lo que nos espera en Norteamérica, en caso de que la caída en el secularismo continúe constante, ya es evidente en Europa. Aunque la mayoría de los europeos retienen una afiliación nominal con el cristianismo, sólo el 10% son creyentes que lo practican y menos de la mitad son de teología evangélica. La tendencia más significativa en la afiliación religiosa europea es el crecimiento de aquellos clasificados como "no religiosos" de 0% de la población en 1900 a arriba del 22% hoy en día. Como resultado el evangelismo es inmensurablemente más difícil en Europa que en los Estados Unidos. Haber vivido por trece años en Europa, donde hablé evangelísticamente en los campus universitarios por todo el continente, puedo testificar qué tan dura es la tierra. Es difícil que el Evangelio sea oído siquiera. Por ejemplo, recuerdo vívidamente que cuando hablé en la Universidad de Porto en Portugal, los estudiantes estaban tan incrédulos ante la posibilidad de un cristiano intelectual con títulos de doctorado de dos universidades europeas, que sospechaban que era realmente un impostor. ¡Incluso hablaron a la Universidad de Louvain en Bélgica, donde era un investigador visitante, para confirmar mi afiliación con la universidad!

EU sigue en cierta manera el mismo camino, y Canadá está en algún punto intermedio. La caída de Canadá en el secularismo ha sido abrupta. En 1900, los evangélicos representaban el 25% de la población canadiense. Para 1985, cayeron vertiginosamente a menos del 8% de la población. Mi experiencia, como ponente en los campus universitarios por Canadá, me sugiere que Canadá personifica un tipo de cultura centroatlántica más cercana hacia el secularismo europeo que su vecino del sur. El pluralismo y el relativismo son la sabiduría convencional en las universidades canadienses. Lo políticamente correcto y las leyes que regulan el discurso reprimen debatir respecto a temas de importancia ética y sirven como armas para oprimir ideas e instituciones cristianas. La caída de Canadá en el secularismo ilustra qué tan importante es mantener un ambiente cultural comprensivo a la creencia cristiana para la efectividad del evangelismo. Afortunadamente, los canadienses evangélicos han revertido esta tendencia durante la última década. Pero la cuesta arriba será mucho más difícil que el bajar, puesto que será directamente en contra de una cultura que ha llegado a oponerse a la cosmovisión cristiana.

Es por esta razón que los cristianos que disminuyen el valor de la apologética, porque "nadie viene a Cristo a través de argumentos intelectuales", tienen una vista muy corta. Ya que la apologética se extiende más allá de un contacto evangelístico cristiano. La tarea de la apologética tiene una mira más amplia para ayudar a crear y mantener un ambiente cultural en el que el Evangelio pueda escucharse como una opción intelectualmente viable para los hombres y mujeres pensantes. El gran teólogo de Princeton, J. Gresham Machen en su artículo "El Cristianismo y la Cultura", declaró correctamente:

Las ideas falsas son los más grandes obstáculos para la recepción del evangelio. Podemos predicar con todo el fervor de un reformador y así sólo tener éxito en ganar una batalla rezagada aquí y allá, si permitimos que todo el pensamiento de la nación sea controlado por ideas que impidan al cristianismo ser considerado no más que una falsa ilusión inofensiva.

Desafortunadamente, se hizo caso omiso de la advertencia de Machen, y el cristianismo bíblico se retrajo en los closets intelectuales del aislacionismo cultural, del cual hemos empezado a volver a surgir sólo recientemente.

Ahora, las grandes puertas de oportunidad se mantienen abiertas ante nosotros. Vivimos en un tiempo donde la filosofía cristiana está experimentando un renacimiento genuino, revitalizando la teología natural, en un tiempo cuando la ciencia está más abierta a la existencia de un Creador trascendental y Diseñador del cosmos que en ningún otro momento en tiempos recientes, en una etapa donde la crítica bíblica se ha embarcado en una búsqueda renovada del Jesús histórico, la cual trata a los evangelios seriamente como fuentes históricas de valor para la vida de Jesús y ha confirmado las líneas principales del retrato de Jesús que se describe en los evangelios. Estamos bien equilibrados intelectualmente para ayudar a volver a dar forma a nuestra cultura, de tal manera que recobremos el terreno perdido para que el Evangelio pueda ser oído como una opción intelectualmente viable para la gente seria.

Ahora bien, puedo imaginarme a algunos de ustedes pensando, "¿No vivimos en una cultura postmodernista en la que apelar a los argumentos de la apologética tradicional ya no son efectivos? Ya que los postmodernistas rechazan los cánones tradicionales de la lógica, la racionalidad y la verdad, los argumentos racionales para la verdad del cristianismo ya no funcionan. Más bien, en la cultura de hoy deberíamos simplemente compartir nuestra narrativa e invitar a la gente a participar en ella".

En mi opinión, esta forma de pensar no podría estar más equivocada. La idea de que vivimos en una cultura postmoderna es un mito. De hecho, una cultura postmoderna es imposible, no sería posible vivirla. ¡Nadie es un postmodernista; cuando se trata de leer las etiquetas de un frasco de medicina a una caja de veneno para ratas! ¡Más vale creer que los textos tienen un significado objetivo! La gente no es relativista en cuestiones de ciencia, ingeniería y tecnología, donde sí son relativistas y pluralistas es en cuestiones de ética y religión. Pero, adviertan que eso no es postmodernismo, ¡eso es modernismo! Eso es sólo el ya bien establecido Positivismo y el Verificacionismo, éstos sostienen que cualquier cosa que no puedas probar con tus cinco sentidos, es sólo cuestión de gusto individual y expresión emotiva. Vivimos en un ambiente cultural que permanece profundamente modernista.

De hecho, pienso que el postmodernismo es uno de los engaños más artificiosos que Satanás haya ideado. Nos dice "El modernismo está muerto", "No necesitas temerle más. Ya olvídalo; está muerto y sepultado". Mientras que el modernismo aparenta estar muerto, vuelve en el traje elegante del postmodernismo, camuflageandose como un nuevo contrincante. Se nos dice: "Tus viejos argumentos y apologética ya no son efectivos en contra de ésta nueva llegada". "Déjalos de lado, no sirven de nada. Sólo comparte tu narrativa". De hecho, algunos, cansados de las largas batallas en contra del modernismo, dan la bienvenida al nuevo visitante con alivio. Y así, Satanás nos engaña al dejar de lado voluntariamente nuestras mejores armas; la lógica y la evidencia, y de ese modo asegura inadvertidamente el triunfo del modernismo sobre nosotros. Si adoptamos este curso de acción suicida, las consecuencias para la Iglesia en la siguiente generación serán catastróficas. El cristianismo se le reducirá a otra voz en la cacofonía de voces en competencia, cada uno compartiendo su narrativa y ninguno recomendándose a sí mismo como portador de la verdad objetiva de la realidad, mientras que el naturalismo científico moldea la perspectiva de nuestra cultura de cómo es realmente el mundo.

Ahora bien, esto va sin dejar de mencionar, ciertamente, que al practicar la apologética debemos ser relacionales, humildes, con una actitud invitadora; pero eso es difícilmente una percepción original del postmodernismo. Desde el principio los apologetas cristianos han sabido que debemos presentar razones de la esperanza "con mansedumbre y reverencia" (1P. 3.15). Uno no necesita abandonar los cánones de la lógica, la racionalidad y la verdad para ejemplificar estas virtudes bíblicas.

Y en cuanto a la idea de que la gente en nuestra cultura ya no está interesada o sensible a la argumentación racional y la evidencia del cristianismo, nada podría estar más lejos de la verdad. Si me permiten hablar de mi experiencia, por más de veinte años he hablado evangelísticamente en los campus universitarios en Norteamérica y Europa, compartiendo el Evangelio en el contexto de presentar una defensa intelectual de las verdades expresadas del cristianismo. Siempre concluyo mis pláticas con un periodo largo de preguntas y respuestas. Durante todos esos años, prácticamente nadie se ha levantado y dicho algo como: "Tu argumento está basado en estándares chauvinistas occidentales de la lógica y la racionalidad" o expresado algún otro sentir postmodernista. Esto simplemente no sucede. Si abordas las preguntas a un nivel racional, la gente responde a ellas a un nivel racional. Si presentas evidencia científica o histórica para una verdad expresada del cristianismo, los estudiantes incrédulos pueden argumentar contigo respecto a los hechos, eso es exactamente lo que quieres, pero no atacan la objetividad de la ciencia o la historia mismas. Si presentas un argumento deductivo a favor de una verdad cristiana, los estudiantes inconversos pueden levantar objeciones a tu conclusión o premisas, lo que es, otra vez, precisamente donde la discusión debe centrarse, pero no se contiende del uso de la lógica en sí.

Ahora, lo que si veo es que los estudiantes pueden sospechar de un conferencista cristiano. Así que, a ellos les gusta escuchar ambos lados del tema presentado. Por esta razón, encuentro a los debates como un foro especialmente atractivo para el evangelismo universitario. Competí por ocho años en actividades de debate en preparatoria y universidad, debatiendo temas de interés público como el programa de ayuda militar, control de paga y de precios etcétera. Nunca pensé que algún día el debate se volvería una actividad ministerial. Pero tan pronto como terminé mi doctorado teológico, empecé a recibir invitaciones de grupos de estudiantes cristianos en Canadá para participar en debates en temas como; "¿Dios existe?", "¿Jesús se levantó de los muertos?", "El Humanismo vs. El Cristianismo", y así sucesivamente. Y lo que he descubierto es que, mientras que unos cuantos o tal vez unas doscientas personas vendrán a escucharme a dar una plática en el campus universitario, varios cientos o incluso miles de estudiantes vendrán a un debate donde puedan escuchar ambos lados. Por ejemplo, 2,200 estudiantes en el campus universitario de Riverside vinieron a escuchar mi debate con Greg Cavin tocante a la resurrección de Jesús. En la Universidad de Wisconsin en Madison 4,000 los estudiantes salieron, ¡en la noche de un partido de básquetbol!, para escuchar a Antony Flew y a mí, debatir la existencia de Dios. Simplemente, este Febrero pasado 3000 estudiantes en la Universidad de Iowa desafiaron una tempestad de nieve, que descargó siete pulgadas de nieve en el campus, para escuchar mi debate con un profesor universitario de Estudios Religiosos, conocido por su enemistad mortal hacia el cristianismo. Más tarde, en la primavera de este año, 3,000 estudiantes en la Universidad de Purdue salieron a escuchar el debate que tuve con el joven filósofo humanista Austin Dacey tocante a la pregunta "¿Dios existe?". El enfoque en todos estos debates es el argumento racional y la evidencia. Hay tremendo interés entre los estudiantes de escuchar una discusión balanceada de las razones en favor y en contra de la creencia Cristiana.

Así que, no se dejen engañar pensando que la gente en nuestra cultura ya no está interesada en la evidencia del cristianismo. Precisamente, lo contrario es la verdad. Es de vital importancia que preservemos una cultura en la que el Evangelio se escuche como una opción viva para personas serias, y la apologética estará a la vanguardia en ayudar para suscitar ese resultado.

2. Fortalecer a los creyentes. No sólo la apologética es vital en moldear nuestra cultura, sino que también juega un rol vital en las vidas de las personas. Uno de esos roles será fortalecer a los creyentes.

Jan y yo pasamos el verano de 1982 viviendo en un departamento en Berlín, preparándome para mis exámenes orales de teología en la Universidad de Munich. Había estado preparándome por más de un año para estos exámenes cruciales, tenía una pila de apuntes de un pie de altura que había virtualmente memorizado y revisado diario anticipadamente para el examen. Durante nuestra estadía ahí, tuvimos el placer de tener como invitada a Ann Kiemel y a su esposo Will mientras pasaban por Berlín. En ese tiempo Ann era una de las oradoras cristianas más populares en los Estados Unidos. Era una persona única que solía encontrarse con desconocidos y buscaba animarlos entonando cancioncillas de forma improvisada y compartiéndoles su fe. Era extremadamente sentimental y emocional. Contaba historias, algunas de ficción, algunas reales, eso bastaba para hacer llorar a una audiencia de mujeres en minutos.

Pues al sentarnos un día a la mesa, pensé en tratar de aprender algunas lecciones de su experiencia. "Ann" le pregunté, "¿Cómo te preparas para tus mensajes?", ella respondió "¡Oh!, no lo hago".

Me quedé completamente perplejo. "¿No te preparas?" le dije.

"No", respondió.

Me quedé absolutamente pasmado. "Bueno, entonces ¿qué haces?" le pregunté.

"Oh, sólo comparto mis luchas."

No podía creerlo. Ahí estaba yo matándome en años de preparación en el ministerio, y ¡ella no se prepara! Sin embargo no cabía duda de su efectividad. Alcanzaba a miles de personas con el Evangelio. Contaba historias de cómo incluso académicos de un carácter fuerte se ablandaban por sus cancioncitas e historias y venían a Cristo. Llegué a pensar, "¿Por qué hacer todo esto, cuando todo lo que necesitas hacer es compartir tus luchas?"

Regresamos a los Estados Unidos ese verano para hacer un sabático en la Universidad de Arizona en Tucson, donde vivía un antiguo amigo. Un día compartí con él la conversación que tuve con Ann y le dije cómo aquello me había realmente bajado los ánimos. Él me dijo algo que fue muy tranquilizador. Me dijo "Bill, algún día esas personas a quienes Ann Kiemel ha traído al Señor, van a necesitar lo que tienes que ofrecer".

Él tenía razón. Las emociones te llevarán sólo hasta ahí, y entonces necesitarás algo más substancial. La apologética provee algo de esa substancia. Al hablar en las iglesias por el país, frecuentemente me encuentro a padres que se me acercan después del servicio y dicen algo como: "¡si sólo hubiera estado aquí hace dos o tres años!" "Nuestro hijo (hija) tenía preguntas respecto a la fe que nadie en la iglesia podía contestar, y ahora ha perdido su fe y está lejos del Señor".

Me rompe el corazón conocer a padres así. Al viajar, también he tenido la experiencia de conocer a otras personas que me han dicho cómo evitaron ser apóstatas por leer un libro de apologética o ver un video de un debate. En estos casos, la apologética ha sido el medio por el que Dios ha causado su perseverancia en la fe. Ahora bien, desde luego, la apologética no puede garantizar la perseverancia, pero puede ayudar y en algunos casos puede, con la providencia de Dios, hasta ser necesaria. Recientemente tuve el privilegio de hablar en la Universidad de Princeton respecto a los argumentos a favor de la existencia de Dios, y después de la conferencia se me acercó un joven que quería hablar conmigo. Obviamente tratando de contener las lágrimas, me dijo cómo hacía un par de años había estado luchando con dudas y estaba a punto de abandonar su fe. Alguien le dio un video de uno de mis debates. Me dijo, "Ese video me salvó de perder mi fe, no puedo agradecerle lo suficiente".

Le dije, "Fue el Señor quien te salvó de caer".

"Sí", contestó, "pero él lo usó a usted. No tengo cómo agradecerle". Le dije cuan emocionado estaba por él y le pregunté por sus planes a futuro. "Me voy a graduar este año", me dijo, "y pienso ir al seminario. Voy al pastorado". ¡Alabado sea Dios por la victoria en la vida de este joven!

Otros estudiantes que conocí en Princeton se enrolaron en una clase que se impartía por el crítico del Nuevo Testamento, Elaine Pagels, la cual apodaban "La clase del destructor de la fe" por su efecto destructivo en la fe de muchos estudiantes cristianos. No tenían forma de saber qué tan distante estaban los puntos de vista del catedrático Pagels de la corriente principal de erudición tocante a los evangelios gnósticos. Fue un privilegio compartir con ellos las bases para la credibilidad del Nuevo Testamento, el cual atestigua de Jesús.

Su experiencia no es inusual. En la preparatoria y en la universidad a los jóvenes se les ataca con todo tipo de cosmovisiones no cristianas, aunado a ello el agobiante relativismo. Si los padres no se ocupan intelectualmente de su fe y no tienen argumentos sólidos a favor del teísmo cristiano y buenas respuestas para las preguntas de sus hijos, entonces estamos en un peligro real de perder a nuestra juventud. Ya no es suficiente enseñar a nuestros hijos historias de la Biblia simplemente, necesitan doctrina y apologética. Es difícil entender cómo es que la gente hoy en día puede arriesgar el ser padres sin haber estudiado apologética.

Desafortunadamente, también nuestras iglesias han dejado caer la bola en esta área. Es insuficiente para los grupos de jóvenes y las clases de escuela dominical enfocarse en pensamientos devocionales entretenidos. Debemos entrenar a nuestros niños para la guerra. No nos aventuremos pues a enviarlos a escuelas de nivel medio superior o a la universidad armados con espadas de hule y armaduras de plástico. El tiempo para jugar ya pasó.

Pero la apologética cristiana hace más que salvaguardar de los errores. Los efectos positivos de construcción del entrenamiento apologético son todavía más evidentes. Esto lo veo todo el tiempo en los campus universitarios cuando estoy en debate. John Stackhouse me hizo notar que estos debates son realmente una versión occidentalizada de lo que los misiólogos llaman "un encuentro de poder". Creo que eso es un análisis perspicaz. Los estudiantes cristianos se salen de estos encuentros con una confianza renovada en su fe, ponen sus cabezas en alto, orgullosos de ser cristianos, y más atrevidos al hablar de Cristo en su campus. A veces después de un debate los estudiantes dirán, "¡No puedo esperar más para compartir mi fe en Cristo!"

Muchos cristianos no comparten su fe con los incrédulos simplemente por temor. Tienen miedo de que los incrédulos les hagan preguntas o levanten objeciones que no puedan contestar. Así que, deciden permanecer callados y así esconder su luz debajo de un almud, en desobediencia al mandato de Cristo. El entrenamiento apologético es una tremenda ayuda para el evangelismo, pues nada inspira más confianza y audacia que saber que uno tiene buenas razones para lo que uno cree y buenas respuestas a las preguntas y objeciones típicas que el incrédulo pueda plantear. Un entrenamiento sano en apologética es una de las claves para el evangelismo sin temor.

En ésta y en muchas otras maneras la apologética ayuda a construir el cuerpo de Cristo, al fortalecer a los creyentes de manera individual.

3. Evangelizar a los incrédulos. Pocas personas estarían en desacuerdo conmigo de que la apologética fortalece la fe de los creyentes cristianos. Pero muchos dirán que la apologética no es muy útil en el evangelismo. "Nadie viene a Cristo a través de argumentos", te dirán. (No sé cuantas veces he escuchado decir esto).

Ahora, esta actitud de falta de interés hacia el rol de la apologética en el evangelismo ciertamente no es el punto de vista bíblico. Conforme uno lee los Hechos de los Apóstoles, es evidente que fue el procedimiento estándar de los apóstoles para argumentar a favor de la verdad del punto de vista cristiano, tanto con los judíos como con los paganos (ej. Hechos 17.23, 17; 19.8; 28.2324). Al tratar con audiencias judías los apóstoles apelaban a la profecía cumplida, los milagros de Jesús, y especialmente a la resurrección de Jesús como evidencia de que él era el Mesías (Hechos 2.22-32). Cuando confrontaron a las audiencias gentiles, las cuales no aceptaban el Antiguo Testamento, los apóstoles apelaron a la obra de Dios en la naturaleza como evidencia de la existencia de un Creador (Hechos 14.17). Luego se apeló al testimonio de los testigos de la resurrección de Jesús, para mostrar específicamente que Dios se había revelado a sí mismo en Jesucristo (Hechos 17. 30,31; 1Co. 15.3-8).

Francamente, pienso que aquellos que consideran a la apologética como trivial, simplemente no hacen mucho evangelismo. Sospecho que han tratado de usar argumentos apologéticos en alguna ocasión y encontraron que la persona incrédula se mantuvo escéptica. Luego llegan a la conclusión generalizada de que la apologética no es efectiva en el evangelismo.

Ahora bien, hasta cierto punto estas personas son sólo víctimas de falsas expectativas. Cuando reflexionas que sólo una minoría de personas que escuchan el Evangelio lo aceptarán y que sólo una minoría de aquellos que lo aceptan lo hacen por razones intelectuales, no debería sorprendernos que el número de personas con el que la apologética es efectiva es relativamente pequeño. Por la misma naturaleza del caso, deberíamos esperar que la mayoría de los incrédulos permanezcan sin convencer por nuestros argumentos apologéticos, así como, la mayoría permanece indiferente al predicarles la cruz.

Bueno, entonces, ¿por qué preocuparse con esa minoría de la minoría con la que la apologética es efectiva? Primero, porque cada persona es preciosa delante de Dios, una persona por la que Cristo murió. Como un misionero, que fue llamado a alcanzar algún grupo recóndito de personas, el apologeta cristiano tiene carga por alcanzar esa minoría de personas que responderán al argumento racional y a la evidencia.

Pero, en segundo lugar, y aquí es donde el caso difiere significativamente del caso del grupo recóndito de personas, este grupo de personas, aunque relativamente pequeño en número, es enorme en influencia.

Una de estas personas, por ejemplo, es C.S. Lewis. ¡Piense en el impacto que una sola conversión de un hombre sigue teniendo! He visto que las personas que más se identifican con mi trabajo apologético tienden a ser ingenieros, médicos y abogados. Esas personas están entre las más influyentes en formar nuestra cultura actual. Así que, alcanzar esta minoría de personas producirá una gran cosecha para el Reino de Dios.

De cualquier manera, la conclusión general de que la apologética es ineficaz en el evangelismo es precipitada. Lee Strobel recientemente me comentó que ha perdido la cuenta del número de personas que han venido a Cristo a través de sus libros El Caso de Cristo y El Caso de la Fe. Y si se me permite, tampoco ha sido mi experiencia el que la apologética sea ineficaz en el evangelismo. Continuamente estamos emocionados de ver a la gente entregar sus vidas a Cristo, a través de presentaciones apologéticamente orientadas del Evangelio. Después de una plática a favor de la existencia de Dios o evidencia a favor de la resurrección de Jesús o una defensa del particularismo cristiano, a veces termino con una oración para que entreguen su vida a Cristo, y las tarjetas de comentarios indican aquellos que han registrado tal entrega. Apenas esta primavera pasada, di un tour de conferencias en las universidades de Illinois, y estábamos entusiasmados de encontrar que casi cada vez que di esa presentación, los estudiantes tomaban decisiones para Cristo. ¡Hasta he visto estudiantes venir a Cristo sólo al oír una defensa del argumento cosmológico kalam!

Uno de los casos más emocionantes fue el de Eva Dresher, una física polaca que conocimos en Alemania poco después de que terminé mi doctorado en filosofía. Conforme Jan y yo hablábamos con Eva, llegó a mencionar que la física había destruido su creencia en Dios y que la vida ya no tenía significado para ella. "Cuando veo al universo todo lo que veo es obscuridad", decía, "y cuando me veo a mí misma, todo lo que veo es obscuridad interior". (¡Cuán triste declaración del predicamento moderno!) Bueno, en ese momento Jan le ofreció, "¡oh, deberías leer la disertación doctoral de Bill! Usa la física para probar que Dios existe". Así que le prestamos mi disertación del argumento cosmológico para que la leyera. En los siguientes días ella se mostró progresivamente más entusiasmada. Cuando llegó a la sección de astronomía y astrofísica, ella estaba muy contenta. "! Conozco a los científicos que estás citando!" exclamó asombrada. En el momento que llegó al final su fe había sido restaurada. Ella dijo, "gracias por ayudarme a creer que Dios existe".

Le contestamos, ¿Te gustaría conocerle de una manera personal? Entonces hicimos una cita para volver a verla esa misma tarde en un restaurante. Mientras, de memoria, preparamos nuestro propio folleto de Las Cuatro Leyes Espirituales. Después de la cena abrimos el folleto y empezamos, "Así como hay leyes físicas que gobiernan nuestro universo físico, así también existen leyes espirituales que gobiernan nuestra relación con Dios…"

"¡Leyes físicas! ¡Leyes espirituales!" exclamó. "¡Esto es justo lo que necesito!" Cuando llegamos a los círculos al final que representan dos vidas y le preguntamos qué círculo representaba su vida, puso su mano sobre los círculos y dijo, "¡Esto es muy personal!, no puedo contestar ahorita". Así que le animamos a que se llevara el folleto a casa y le entregara su vida a Cristo.

Cuando la vimos el día siguiente, su rostro se veía radiante de gozo. Nos dijo cómo se había ido a casa y en la privacidad de su cuarto hizo la oración para recibir a Cristo. Luego, tiró en la taza del baño todo el vino y los tranquilizadores que había estado consumiendo. Era una persona verdaderamente transformada. Le dimos una Biblia Good News (Buenas Nuevas) y le explicamos la importancia de mantener una vida devocional con Dios. Nuestros caminos se apartaron por varios meses. Pero cuando la vimos otra vez, todavía estaba entusiasmada con su fe, y nos dijo que sus posesiones más preciadas eran su Biblia y su folleto hecho a mano de Las Cuatro Leyes Espirituales. Fue una de las ilustraciones más vívidas que he visto de cómo el Espíritu Santo puede usar los argumentos y la evidencia para atraer a la gente a un conocimiento de Dios que salva.

Ha sido emocionante, también, escuchar historias de cómo la gente ha llegado a Cristo por leer algo que he escrito. Por ejemplo, cuando estaba dando conferencias en Moscú hace unos años, conocí a un hombre de Minsk en Belorusia. Me dijo que poco después de la caída del comunismo había escuchado a alguien leer en ruso por la radio de Minsk mi libro La Existencia de Dios y el Principio del Universo. Al final de la transmisión se había convencido que Dios existe y rindió su vida a Cristo. Me dijo que hoy en día está sirviendo al Señor como anciano en una iglesia bautista en Minsk. ¡Alabado sea Dios! Previamente, este año en la Universidad A & M de Texas, conocí a una mujer que asistía a mis conferencias. Me dijo con lágrimas en los ojos que por 27 años se había alejado de Dios y se sentía desesperanzada. Curioseando en una librería Border se topó con mi libro Por favor ¿Quiere ponerse de pie el auténtico Jesús?, el cual contiene mi debate con John Dominic Crossan, copresidente del radical Seminario de Jesús, y compró una copia. Dijo que al leerlo, fue como si la luz simplemente viniera y le entregó su vida a Cristo. Cuando le pregunté qué hacía, me dijo que era una psicóloga que trabaja en una cárcel de mujeres en Texas. Sólo piensen en la influencia cristiana que puede tener en un ambiente tan desesperado.

Si me permiten, una última historia. Los últimos años, he tenido el privilegio de estar involucrado en debates con apologetas islámicos en varios campus universitarios en Canadá y en los Estados Unidos. Este verano, temprano un sábado por la mañana, recibí una llamada telefónica. La voz del otro lado de la línea dijo, "¡Hola! ¡Soy Sayd al-Islam llamando desde Omán!" Pensé, "¡Oh, no! Me encontraron". Continuó explicando que había secretamente perdido su fe musulmán y se había vuelto ateo. Pero al leer varias obras apologéticas cristianas, las cuales estuvo ordenando por Amazon.com, había llegado a creer en Dios y estaba al borde de hacer un compromiso con Cristo. Estaba impresionado con la evidencia de la resurrección de Jesús, y me había llamado porque todavía tenía algunas preguntas que todavía necesitaba resolver. Hablamos por una hora, y percibí que en su corazón él ya había creído en Cristo; pero quería ser cuidadoso y asegurarse de que tenía la evidencia en su lugar, antes de que tomara ese paso conscientemente. Me explicó, "Usted entiende que no puedo decirle mi verdadero nombre. En mi país debo llevar una vida doble, de otra manera me matarían." Oré con él que Dios le siguiera guiando a la verdad, y nos despedimos. ¡Pueden imaginarse cuan agradecido está mi corazón con Dios por usar estos libros -¡y por el internet!-, en la vida de este hombre! Historias como esas podrían multiplicarse, y claro está, nunca escuchamos la mayoría de ellas.

Así que, aquellos que dicen que la apologética no es efectiva con los incrédulos deben estar hablando de su limitada experiencia. Cuando la apologética se presenta persuasivamente y se combina de una forma sensible con el Evangelio y un testimonio personal, el Espíritu de Dios concede usarla para traer a ciertas personas a sí mismo. ¿La apologética es necesaria en esos casos? ¿Esas personas habrían aceptado a Cristo de cualquier forma, aun sin escuchar los argumentos? Creo que nos queda decir "¡Sólo Dios sabe!" Al menos, Dios lo sabe si tiene conocimiento medio ¿no?. Podemos no saber el valor verdadero de esas circunstancias contrafácticas de la libertad, pero podemos y sabemos, por experiencia, que Dios usa la apologética en el evangelismo para traer a las personas perdidas hacia Él.

Así que, en conclusión, la apologética cristiana es parte vital del currículum teológico. Aunque no es necesaria para garantizar la creencia cristiana, sin embargo es, creo yo, suficiente para garantizar la creencia cristiana y por lo tanto de gran beneficio. La apologética juega un papel vital y tal vez crucial en moldear la cultura, fortalecer a los creyentes y evangelizar a los incrédulos. Por todas estas razones, soy totalmente entusiasta en cuanto a la apologética cristiana.
 Notas
1 Creo que los epistemólogos reformados, como Alvin Plantinga, han podido ofrecer un modelo epistemológico, el cual, si el teísmo cristianismo es verdadero, muestra cómo puede garantizarse la creencia cristiana en la ausencia de argumentos epistemológicos. Sólo ajustaría ese modelo para propósitos de la teología cristiana, eliminando el llamado sensus divinitatis (el sentido de lo divino), el cual no encuentra base alguna en la Escritura, y favoreciendo el testimonium Spiritu Sancti internum (el testimonio interno del Espíritu Santo) el cual está confirmado por la Escritura. Además, en lugar de tomar el testimonio del Espíritu como un proceso que forma creencias, que sería análogo a una facultad cognitiva (la cual es una interpretación difícil de mantener que es literalmente verdadero que "yo creo en Dios", ya que la facultad o el proceso no es mío), yo debería entenderlo como una forma de testimonio dado a mí por el Espíritu de Dios, o una parte de las circunstancias que fundamentan la creencia que me formo en Dios y las grandes verdades del Evangelio.
2 Algunos epistemólogos reformados, aunque respaldan los argumentos de la teología natural, han expresado escepticismo en relación a los prospectos de la apologética histórica, porque conforme uno le añade más a la hipótesis propia, la probabilidad de esa hipótesis disminuye rápidamente. Esa objeción, sin embargo, está doblemente mal entendida. Primero, las probabilidades no necesitan disminuir y pueden, de hecho, incrementarse si uno le añade progresivamente evidencia específica adicional a la información previa conforme la hipótesis se perfecciona. El error de la objeción es que tiene a la evidencia fundamental constante mientras se le añaden hipótesis adicionales, en lugar de incrementar la evidencia conforme uno se concentra específicamente en las creencias cristianas. Segundo, de cualquier manera los historiadores habitualmente, no evalúan las hipótesis históricas por medio de la probabilidad del cálculo. Más bien, usan criterios de evaluación tales como un enfoque explicativo, poder explicativo, grado de argumentos ad hoc, y así subsecuentemente. Estos son los medios por los que he argumentado a favor de la superioridad de la resurrección.


Extraido de: http://www.reasonablefaith.org/spanish/la-apologetica-cristiana-quien-la-necesita#ixzz3EcF0pkSK

Dios No está Muerto: el Libro


Un argumento de peso para el cristianismo que equipa a los creyentes como nunca antes.
El objetivo de Dios no está muerto es sencillo: ayudarle a desarrollar "una fe que es real, creíble y lo suficientemente fuerte, a la vez que asiste a otros a encontrar la fe en Dios". Con ese fin, Rice Broocks esboza un mapa que guía a aquellos que buscan respuestas a reconocer las verdades más básicas del cristianismo:
  • Hay evidencia abrumadora y emocionante sobre la existencia de Dios
  • El Dios que existe es de hecho el Dios de la Biblia
  • Dios ha revelado su naturaleza a través de su Hijo, Jesucristo
Argumentos persuasivos trabajados con herramientas tomadas de la lógica, la ciencia y la filosofía, así como de la Escritura, solidifican su fe cristiana y le proporcionan puntos de partida para las discusiones con escépticos. Dios no está muerto es la apologética para el siglo XXI, presentada en términos sencillos. Aprenda a hablar de su propia fe con confianza a la vez que guía a otros a una relación personal con Jesús.
Rice Broocks es el cofundador de la familia de iglesias Every Nation con más de mil iglesias en más de sesenta naciones. Es el ministro principal en Bethel World Outreach Church en Nashville, Tennessee y autor de varios libros como The Purple Book y Every Nation in Our Generation. Es graduado de la Mississippi State University. Además tiene una maestría del Reformed Theological Seminary y un doctorado del Fuller Theological Seminary.