La Salvación para los testigos de Jehová


Este artículo es el primer capítulo del libro "Respuestas a nuestros amigos testigos de Jehová", editado por Chick Publications y escrito por Thomas Heinze.


La Salvación

Los testigos de Jehová hoy creen que, después de la resurrección, vivirán en un nuevo paraíso en la tierra, bajo el reinado de Dios, porque piensan que sólo 144,000 de los salvados irán al cielo.

La Biblia enseña que algunas personas se salvarán y otras no. Si a usted le preguntaran cómo podemos estar entre las personas salvadas, ¿podría darle una respuesta basada en la Biblia? La Palabra de Dios dice que sólo la Escritura nos enseña qué nos lleva a la perfección:

"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, entramente preparado para toda buena obra" (2 Timoteo 3:16-17).

Por tanto, ante la pregunta de cómo podemos ser salvos, deberíamos ser capaces de responder sólo basados en la Biblia, sin recurrir a enseñanzas humanas. De lo contrario, ¿cómo tendremos la certeza de que nosotros estaremos entre el pueblo de Dios?

Aunque los testigos de Jehová no esperan entrar al reino celestial de Dios al morir, desean sinceramente estar donde El reine en la tierra. Dios explica que algo debe suceder antes que podamos siquiera ver el lugar donde El reina: "El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios" (Juan 3:3).

Los testigos de Jehová lo han hecho más difícil al enseñar que, según la Biblia, sólo 144,000 personas nacerán de nuevo e irán al cielo. Esta es la doctrina de ellos, pero ningún pasaje bíblico presenta o da a entender tal enseñanza (vea capítulo 3). Sin embargo, siguiendo las enseñanzas de sus líderes, muchos testigos de Jehová creen que, después de la resurrección, serán súbditos de Dios en un nuevo paraíso terrenal, al que podrán entrar sin nacer de nuevo. Dios declara lo contrario: "El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios" (Juan 3:3).

Dos versículos después, en Juan 3:5, se repite el pensamiento en otra forma: "no puede entrar en el reino de Dios". La Palabra de Dios no menciona ningún otro medio para entrar al lugar donde El reina. El siguiente versículo explica que el nuevo nacimiento es espiritual, no físico. "Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es" (Juan 3:6).


Sigamos la Palabra de Dios Porque la Gente Comete Errores

El pastor Russell, fundador de los testigos de Jehová, al revisar su libro The Time is at Hand (El tiempo está cerca), dijo que, en la primera edición, había incluido una interpretación errónea. Cuando se reimprimió el libro, en el Prefacio del Autor escribió:

"El autor reconoce que en este libro presenta la idea de que los santos del Señor pueden confiar en que estarán con él en la gloria cuando termine el tiempo de los gentiles. Fue una equivocación natural... sin embargo, llegamos a una conclusión falsa, no autorizada por la Palabra del Señor". 1

¿Podemos confiar en la declaración de Russell cuando dice que cometió "una equivocación natural"? El y los líderes que le siguieron no afirmaron que eran infalibles. Cuando se dieron cuenta de que habían enseñado errores doctrinales, a veces lo dijeron. Si podemos confiar en todo lo que dijeron, deberíamos confiar en esas declaraciones. Por tanto, cuando hablan de cómo se puede entrar en el paraíso donde reina Dios, si las enseñanzas de los testigos de Jehová son diferentes a las de la Palabra de Dios, recuerde que será El quien juzgará. Cuando Cristo dijo: "El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios" (Juan 3:3), no dio lugar a excepciones, aunque sabía que después algunas personas afirmarían ser de una clase inferior que no necesita nacer de nuevo.

Si le pide a una persona que le indique cómo llegar a un lugar y ella dice: "Vaya al norte", pero la dirección correcta es el sur, no importa cuán sincera haya sido esa persona ni cuántas veces haya respondido correctamente en el pasado, esta vez se equivocó. Si sigue direcciones erradas, nunca llegará a su destino. En lo que respecta a la salvación, rechazar la enseñanza de Dios y seguir errores de hombres lo mantendrá fuera del reino de Dios. Para llegar allí, por tercera vez en cinco versículos, Dios dice: "Os es necesario nacer de nuevo" (Juan 3:7). Esta tercera vez, la Traducción del Nuevo Mundo, escrita por los testigos de Jehová, muestra aún más claramente que ellos no están excluidos: "No te maravilles a causa de que te dije: Ustedes tienen que nacer otra vez" (Juan 3:7). Para los testigos de Jehová, como para cualquier otra persona, no hay otro modo de entrar ni de ver el lugar donde reina Dios; así que, ¿por qué no experimentar el nuevo nacimiento?


Cómo Nacer de Nuevo

Nicodemo quería saber cómo una persona podía nacer de nuevo y preguntó: "¿Cómo puede hacerse esto?" Jesús le explicó que nuestro nuevo nacimiento se lleva a cabo cuando confiamos en El como Salvador:

"Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3:14-15).

No sólo los 144,000 nacerán de nuevo y recibirán vida eterna, sino todos los que crean en Cristo como su Salvador.

De hecho, como vimos en los versículos 3 y 7, y como veremos en los versículos 16 y 18, creer en Cristo es la única forma de ser salvos. El mensaje de Juan 3:7: "Os es necesario nacer de nuevo", habla directamente a su corazón a través de todo el pasaje. No es sólo para la gente de aquellos tiempos. No hace distinción entre un reino terrenal y un reino celestial, ni indica una excepción para la gente que ha vivido después de 1914. Dice "todo aquel". El objetivo aquí no es tratar de ganar un argumento. Lo que está en juego es su entrada al paraíso o a algún otro lugar donde reina Dios, así como la entrada de todos aquellos que usted desee ayudar. Le insto a tomar la Palabra de Dios tan seriamente que no dé el beneficio de la duda a personas que llegan a "conclusiones falsas" y cometen "equivocaciones naturales", sino a la Palabra de Jehová mismo.

Debido a la importancia de Juan 3:16 para guiar a la gente a la salvación, probablemente es el versículo que más personas han memorizado:

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna".

Dios no condiciona nuestra salvación al número de casas que visitemos, al total de libros que distribuyamos o a nuestra capacidad para merecerla, sino al poder del Salvador para redimirnos. Los que hemos creído en Cristo, hemos recibido vida eterna. Podemos darle testimonio de que nacimos de nuevo y que ha empezado nuestra vida espiritual. ¡La solución de Dios da resultado! ¿Por qué no transfiere su fe de aquello en que ha creído hasta ahora, y cree en Cristo Jesús? Confíe en El como su Salvador. Si lo hace, usted también recibirá vida eterna. Nacerá de nuevo y tendrá un lugar en el reino de Dios.

El siguiente versículo explica por qué vino Cristo al mundo. Cuando comprendemos esto, vemos su relación con muchas de las enseñanzas de la Biblia y las entendemos mejor.

"Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él" (Juan 3:17).

Juan 3:18 explica qué sucederá, no sólo a quienes confían en Cristo, sino también a los que insisten en seguir otro camino:

"El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios".

Permita que la Palabra de Dios lo persuada para dejar de confiar en lo que usted ha hecho o espera hacer, y crea en Cristo. La Biblia no habla de otra oportunidad después de la resurrección. "El que no cree, ya ha sido condenado" (vea también Lucas 20:35-36).


¿Obras?
Los que han nacido de nuevo, los que confían en Cristo como Salvador, generalmente hacen más obras buenas que otras personas. Al observar esto, muchos se equivocaron y llegaron a una conclusión errónea. Creyeron que proba-blemente las obras buenas de esas personas las habían salvado. Por tanto, ahora enseñan que la gente puede salvarse realizando buenas obras, o que por lo menos estas contribuirán para su salvación.

Esta enseñanza es contraria a lo que enseña la Biblia, y aunque en el último capítulo la discutiremos más a fondo, veremos ahora dos de los pasajes que explican la relación entre la fe y las obras:

"Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe" (Efesios 2:8-9).

Puesto que estoy tan convencido de la necesidad de distribuir literatura basada en la Biblia, por muchos años dirigí un ministerio de publicaciones bíblicas. Sin embargo, ni distribuir literatura ni otras obras nobles añaden algo a nuestra salvación, porque la salvación es un regalo de Dios. Este regalo lo recibimos por medio de la fe en Jesucristo, nuestro Salvador. ¡No hay otra manera de obtenerlo! Jesús dijo:

"Yo soy el camino, y la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí" (Juan 14:6).

Sólo al creer en Cristo podemos recibir el regalo de la salvación que nos da Dios, y nacer de nuevo.