Respondamos Un texto a la vez

Qué quiere decir un determinado texto? Aquí analizamos el contexto para no decir un pretexto, y dar respuesta oportuna acerca de algo que se cree según un determinado pasaje de la Escritura.

¿Quién es Jesucristo?

Ningún tema es tan importante como la identidad de Jesucristo. La cristología correcta puede ser una piedra de tropiezo para muchos, y aquí le damos muchísimo valor. ¿Qué piensa usted de Jesús?

El Catolicismo, ¿es la verdad?

Para algunas personas de muy buena intención el catolicismo es la pura verdad, y un absoluto amén a todo lo que dice la iglesia de Roma. Pero vayamos a la Biblia y ver con qué nos encontramos...

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En esta sección hemos preparado una serie de herramientas de las cuales podrá disfrutar gratuitamente a fin de poner en práctica la defensa del evangelio.

¿Qué creen los testigos de Jehová?

Sección dedicada al polémico grupo religioso que ha editado su propia versión de la Biblia acomodada a sus doctrinas. Aquí obtendrá detalles para conocer y responder a los miembros de la Watchtower.

El Purgatorio, la mina de oro del sacerdocio

Por Rick Jones

Entre los protestantes, hay una confusión acerca de la doctrina del purgatorio. La razón es que la Iglesia Católica Romana tiene cuidado de no discutir este tema cuando un protestante está presente.

Aún, entre los Católicos, esta doctrina es central en esta religión de temor y hace que ellos sean esclavos de sus sacerdotes y del Papa.

Igual a otras enseñanzas de religiones misteriosas, las enseñanzas del purgatorio son confusas. Primero, los Católicos están enseñados que hay dos tipos de pecado: mortal y venial. Los pecados mortales les pueden mandar al infierno, y los pecados veniales pueden ser perdonados fácilmente. Después, les dicen que los pecados mortales pueden tener dos tipos de castigo: eterno (en el infierno) y temporal (en el purgatorio).

Si el sacerdote perdona los pecados mortales en la confesión, y el Católico muere pronto, antes que pueda pecar otra vez, si el Católico no ha hecho suficientes buenas obras ni ha dado suficiente dinero a su iglesia, todavía él tiene que ir al purgatorio para el castigo "temporal." Para el Católico, el sacrificio de Cristo no fue suficiente.

Si usted está confundido, esto es normal. La estrategia es mantener que los Católicos no sepan seguramente cuando ellos o sus queridos serán librados del purgatorio. ¡Esta estrategia asegura un flujo continuo de dinero a los sacerdotes para conducir más misas para que sus seres queridos puedan ser librados de las llamas!
"La doctrina del purgatorio descansa sobre la suposición de que cuando Dios perdona el pecado, Su justicia todavía demanda que antes que el pecador pueda entrar el Cielo, él tiene que sufrir el castigo que merezca por sus pecados." (Boettner, Roman Catholicism, P. 219)

La creencia de un lugar de purificación por fuego antes que uno entre al cielo no comenzó con el Catolicismo Romano. Esta creencia tiene sus raíces en las antiguas religiones misteriosas que descendieron hasta el día de hoy en la forma de Catolicismo. Los Egipcios, los Griegos, los Romanos y otros creían en ella.

Como el autor Boettner dice en su clásico libro, Roman Catholicism,
"En las escrituras de Agustín (murió, 430 d.C.) la doctrina del purgatorio fue dada una forma definida por primera vez…
"Aún, la doctrina no recibió una forma formal hasta el sexto siglo de Gregorio I Magna, él que tuvo la oficina papal 590-604 d.C. El mundo invisible fue dividido en el cielo, el infierno, y el purgatorio, con la imaginación intentando mostrar claramente la topografía y las experiencias de cada región. La doctrina fue proclamada un artículo de fe en 1438, por el Concilio de Florence, y luego fue confirmada por el Concilio de Trent, en 1548. ¿Pero, creen personas inteligentes que si un lugar como el purgatorio está descrito en la Biblia, tomaría 600 años para los padres de la iglesia descubrirlo, y 1,000 años más para confirmarlo?"

Los teólogos católicos enseñan que el dolor del purgatorio es más profundo de lo que uno pudiera sufrir en este cuerpo, y que aquel dolor puede durar por siglos. Es interesante notar que los Católicos creen que el Papa tiene una autoridad especial sobre el purgatorio. Esta autoridad significa que él puede dar "indulgencias" especiales que se suponen librarán a las personas del purgatorio más pronto si hacen algunos hechos o dan algunos regalos a la iglesia Católica.

Sin embargo, cuando el pobre Papa muere, él es una víctima impotente en las llamas como todos los otros, y él depende en las oraciones y sacrificios de los vivientes para acortar su sufrimiento. ¡Ay, que sistema!

Católicos Romanos tienen que vivir constantemente en temor de la muerte. No pueden conocer la dulce paz que el Cristiano tiene cuando encare la muerte, porque ellos ven la muerte como una puerta a las llamas, no importa de tan buenos Católicos han sido.

Más y más dinero está extorsionado de los familiares del difunto que tienen que pagar para tener más oraciones y misas conducidas; ellos no pueden dormir sin pensar en la tormenta de sus queridos. Aun entonces, ¡el sacerdote nunca puede decir cuando es suficiente! Siempre habrá un clamor para más misas. ¡No debe ser una sorpresa que el purgatorio ha sido llamado, "la mina de oro del sacerdocio!"

Cuán dulce son las palabras de Jesús cuando Él miró al ladrón que se arrepintió en la cruz al lado suyo y dijo, "Hoy estarás conmigo en el paraíso" (Lucas 23:43).

Casi un mil millones de personas preciosas han sido alimentadas la mentira, que no hay manera segura de escapar las llamas de la ira de Dios. ¿Les contará usted la verdad?

Si Jesucristo no es Dios, entonces se merece un Oscar



Él es una de las personas más grandes de la historia. Estando al centro de la historia de la humanidad, Jesús lo cambió todo –desde nuestro sistema justicial hasta nuestro concepto del tiempo.

Pero, ¿quién es él realmente? La Biblia dice que Jesús había nacido de una virgen, vivió una vida sin pecado y enseñó solamente por unos años en Palestina antes de ser crucificado en una cruz romana. Tres días después de su sepultura, se levantó de los muertos, 500 diferentes personas le vio y poco después subió al cielo.Durante su tiempo en este mundo, Jesús proclamó que tenía poder para perdonar los pecados, echar los demonios y de determinar el destino eternal de personas. En otras palabras, se declaró ser Dios mismo.No se equivoque, la historia de Jesús realmente es increíble.


Pero para algunos, ésta parece ser demasiado increíble para ser una historia verdadera. Ellos piensan que Jesús quizás haya sido una importante figura religiosa, o hasta un gran maestro moral, pero que no puede haber sido Dios.

Esta posición quizás sea válida. Pero como el profesor de la universidad de Oxford, C.S.Lewis, explicó durante su vida, en su libro, Mere Christianity, “Un hombre que haya sido sólo un ser humano pero que diga las cosas que Jesús dijo no puede ser un gran maestro moral; sería o un lunático – de la misma forma como un hombre que se dice ser un huevo escalfado – o sino sería el mismo diablo del infierno. Tendría que tomar su decisión. O fue este hombre, y sigue siéndolo, el Hijo de Dios, o es un loco o algo peor.”Lewis continuó diciendo, “Usted le puede callar por ser un loco, le puede escupir y le puede matar por ser un demonio; o puede arrodillarse ante sus pies y llamarle Señor y Dios. Pero por favor, no usemos tonterías condesciendes acerca de Su persona como el gran maestro humano. No nos ha dejado esta opción abierta y no intenta hacer esto.”

¿Era leyenda?
¿El hecho de que Jesús proclamó ser Dios fue nada más que una parte de la imaginación de la primera iglesia? ¿Los seguidores de Jesús simplemente añadieron esto a la Biblia? Esta es una idea interesante, pero la mayoría de los eruditos creen que por lo menos tres de los evangelios en la Biblia (Mateo, Marcos, y Lucas) fueron escritos durante de la generación de Jesús. Muchos testigos estaban todavía vivos si necesitaban estar en desacuerdo con estas escrituras del primer siglo. Pero no existen evidencias de esto.
Existen más evidencias de la veracidad de las escrituras del Nuevo Testamento que 10 literaturas clásicas puestas juntas. Los historiadores de la grecia antigua, por ejemplo, tienen que confiar en sólo ocho manuscritos de la Historia de Thucydide para creen en la Guerra Peloponesia, y el manuscrito más temprano fue escrito cerca de 1,300 años después del original. Los eruditos de la Biblia, mientras tanto, tienen más de 20,000 manuscritos del Nuevo Testamento en su disposición, con algunos de ellos escritos en menos de 200 años después del nacimiento de Jesús.

Finalmente, no cabe duda que los primeros cristianos creían y adoraban a una de las personas de su cultura como Dios en la forma de hombre. Esto nunca ha sido discutido seriamente, y nos deja con esta pregunta: “si, en realidad Jesús nunca proclamó ser Dios, ¿qué estaban haciendo este grupo de monoteístas (creyentes en solo un dios) al pie de este hombre?

¿Fue Mentiroso o Lunático?
Jesús realmente proclamó ser Dios. ¿Pero qué significado tiene esto?Simplemente lo que dijo puede haber sido verdad o falso. Si era falso, entonces era un mentiroso, ya que estaba engañando deliberadamente a la gente. O, era un lunático – un hombre quien sinceramente creía ser Dios cuando en realidad no lo era.Si aceptamos que Jesús era mentiroso, entonces tendríamos también que llamarle malo. Enfrentémoslo. Le dijo a la gente que tenía que ser honesta, sin importar el precio; le prometió a la gente una vida eterna sin tristeza ni dolor y dijo que le podía perdonar sus pecados. Mientras tanto, ¿él vivía con una gran mentira? Seguramente no.La opción de que era un lunático tampoco funciona. Las palabras de Jesús junto con sus acciones simplemente no son consistentes con las de personas trastornadas mentalmente. Hasta sus críticos más fuertes no pueden encontrar errores en sus enseñanzas. En vez de esto, la gente lo respetaba casi siempre como un hombre con percepción penetrante.

¿Señor?
Esta es la única opción que nos queda. Si Jesús no era ni mentiroso ni lunático, entonces sólo pudo ser el que proclamó ser – Dios en forma de hombre. Los principios de la lógica demandan esta conclusión. Y más, esto explica el por qué de los milagros y los hechos sin precedentes que sucedieron durante la presencia de Jesús.Considere al paralítico de 38 años de edad quien después de una conversación con Jesús, se sana (Juan 5:1-13). O a la persona quien había nacido ciega pero quien empezó a ver después que Jesús le había tocado sus ojos (Juan 9:1-15). O a Lázaro, quien se había muerto por tres días, pero que regresó de la muerte al mandato de Jesús (Juan 11:38-44).

Es difícil imaginar lo que sería atestiguar estos acontecimientos asombrosos, pero éstos realmente sucedieron. Hasta los enemigos de Jesús atestiguaron esto. Ellos presenciaron al paralítico caminando (Juan 5:9-10) e interrogaron al ciego acerca de su nueva visión (Juan 9:8-34).Ya que algunos no entendían quién era Jesús, se preguntaron: “¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales?” (Juan 9:16)Pero el que antes era ciego conocía la respuesta. “Si éste no viniera de Dios, nada podría hacer.” (Juan 9:16)



Cristo haciéndose igual a Dios

por Juan Valles

Juan 5:17,18"Jesús les respondió: -Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo. Por esto los judíos aun más intentaban matarlo, porque no solo quebrantaba el sábado, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios."

El pasaje de Juan 5:17,18 constituye un claro y poderoso mensaje apologético a favor de la absoluta Deidad de Cristo y su consecuente igualdad con el Padre, Jehová de los Ejércitos. En esta ocasión podemos ver al señor presentando sus argumentos acerca de la sanidad que había hecho a un joven en día sábado, pero lo que establece es más de lo que ellos pedían, no unas meras explicaciones sino su inquebrantable igualdad, más allá de los planteamientos de sectas y herejías Jesús pone de manifiesto su relación única con el Padre. El texto dice: "Jesús les respondió: -Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo. Por esto los judíos aun más intentaban matarlo, porque no solo quebrantaba el sábado, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios."

En el verso 18 la expresión de más relevancia es la razón por la cual los judíos querían matar a Jesús: "sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios." La relación Padre - Hijo va mucho más allá de lo que dicen las sectas. Los judíos que escucharon a Jesús decir que Dios era Su padre entendieron lo que significaba eso: que Jesús es Dios y por consiguiente es igual a Dios. La expresión "haciéndose igual a Dios" es el griego "ison heauton poiön töi theöi".

Actualmente hay quienes dicen que el Hijo fue creado por el Padre, y de allí que se le llame "Hijo". Y hay también quienes intentan engañar enseñando que Jesús es Dios, pero inferior al Padre, y nunca, en ningún momento, dijo que era "igual" a Dios. Pero basta con mirar el verso 17 de este pasaje, y luego observar la reacción de los judíos y la razón de ello narrada por Juan. Jesús simplemente dijo que así como Dios trabaja, Él (Jesús), por ser el Hijo del Padre, también lo hace. Esto encendió la ira de los judíos, y Juan nos cuenta que el significado de la relación entre Jesús y el Padre es sinónimo de igualdad.

Algunos herejes han intentado dar respuesta a este hecho de manera infructuosa, tratando de sostener que Jesús nunca dijo que fuera igual al Padre, y todo, en este caso, sólo se reduce a la interpretación de Juan. ¿Qué hay de cierto en esto? 

No es un secreto la tremenda relevancia de compararse con el Todopoderoso en una cultura extremadamente celosa y monoteísta como la de los judíos de aquella época. Aunque Dios descansó al séptimo día de Su creación, no obstante sus obras de justicia, perdón, misericordia, fidelidad, etc., continuaron sin descanso. Jesús declaró que así como el Padre hace todo lo que hace, con su Poder, su omnipresencia, su Deidad y soberanía sobre todas las cosas, Él (Jesús) también.

A.T. Robertson, el erudito mejor informado sobre el griego de la Biblia, comenta este hecho y nos informa que "los judíos entendieron a Jesús reivindicando su igualdad con el Padre en naturaleza, privilegio y poder, como también en 10:33; 19:7:"

Los judíos intentaron tomar justicia por sus manos a razón de lo que consideraban una blasfemia. No hay posibilidad alguna, en este texto, de que Jesús haya querido decir otra cosa. Jesús se comparó con el Padre de una forma inequívoca con relación a algo cuya competencia era exclusiva del Padre; así que los judíos entendieron el claro mensaje. Jesús no intentó retractarse de lo que dijo, ni arrepentirse ni volverse atrás. En ningún momento pretendió afirmar que se equivocó, o que su igualdad con respecto al Padre era realmente algo sin importancia, sino que lo recalcó y lo enfatizó. A este respecto también se refiere A.T Robertson cuando añade que "si los judíos mal interpretaron a Jesús acerca de esta cuestión, tenía la vía abierta con toda facilidad para negar tal sentido y eliminar todo equívoco. Esto es precisamente lo que no hace. Al contrario, lo que sí hace es presentar una poderosa apologética en defensa de su afirmación de igualdad con el Padre"

Fueron repetidas las veces en que Jesús recalcó su relación Única con su Padre a partir del verso 18 hasta el 47, evidenciando con esto no sólo su particular filiación divina, sino su absoluta Deidad e igualdad con el Padre. Un resumen de éstos sería:


  • "Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo..." (v.18)
  • "De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre." (v.19)
  • "Todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente..." (v.19)
  • "Como el Padre levanta a los muertos y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida..." (v.21)
  • "... para que todos honren al Hijo como honran al Padre." (v.23)
  • "El que no honra al Hijo no honra al Padre, que lo envió. " (v.23)
  • "El que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna" (v.24)

En consideración de lo antes expuesto, debemos notar que Jesús reclama igualdad con el Padre, y en resumen podemos citar: desde el verso 17 al 21 enfatiza la igualdad en obras; el verso en cuanto al juicio, y el verso 23 sobre el honor. Para un judio estas expresiones no eran sino reclamaciones de igualdad con el Topoderoso, las cuales consideraron por blasfemia. Josh Mc Dowell agrega:
“En los repetidos usos del término “Hijo” en yuxtaposición con “el Padre”, existe una declaración explícita de su afirmación de igualdad con el Padre y se formula la verdad de la Trinidad.”

Y no es de maravillarse que Cristo diga hacer todo lo que hace el Padre, y si hace todo lo que hace el Padre entonces es porque es omnisciente (Jn 16:30; Ap 1:8), omnipresente (Mt 18:20; 28:20), omnipotente (Mat 28:18; Ap 1:8) y, como el Padre, inmutable (Heb 13:8). Esto no deja de ser una gran verdad. Y todos los intentos de las sectas al tratar de confundir torciendo la Escritura, han caído al vacío. Cristo no pretendió sino exponer su absoluta Deidad.

La palabra que se traduce como "igual" en el verso 18, es la misma que Pablo usó en filipenses 2:6 para referirse a la igualdad del Logos preencarnado con el Padre. Vine, en su diccionario sobre términos del Nuevo Testamento, define este término y añade que significa
"el mismo en tamaño, cantidad, calidad, etc. Se traduce “igual/es” en Mat 20:12; Jn 5:18; Fil 2:6; Apo 21:16: En la cita de Fil 2:6 el término se halla en plural neutro, lit.: “igualdades”; en las versiones castellanas se traduce “ser igual a Dios”. Esta traducción está evidentemente condicionada por la Vulgata Latina. Parece debida al hecho de que en latín no había una manera adecuada de representar la forma y significado precisos del griego. El plural neutro aquí denota los varios modos o estados en que le era posible para la naturaleza de la Deidad existir y manifestarse como divina (cf. The Incarnation, de Gifford, p. 20)."

En otro comentario de Robertson, añade:
“Bernard cree que Jesús no reivindicaría ser isos theoi debido a que en Jn 14:28 él dice: “el Padre es mayor que yo”. Y, sin embargo, en 14:7 dice que quien le ha visto a él ve en él al Padre”.

Y así como Bernard, hay quien todavía es libre para creer que Jesús nunca dijo ser igual a Dios, pero lo hace sin apoyo alguno de la Escritura, ajeno a la verdad de Dios. La evidencia está toda a favor de la deidad del Hijo de Dios.

El Misterio Séxtuplo


por Charles Spurgeon | 

E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad:
Dios fue manifestado en carne, Justificado en el Espíritu, Visto de los ángeles, Predicado a los gentiles, Creído en el mundo, Recibido arriba en gloria.

Hay muy poco lugar para discutir acerca de este asunto, porque si el texto no dice que Dios fue manifestado en la carne, ¿quién dice, entonces que fue? Fue un hombre, o un ángel, o un demonio.

¿Nos dice que un hombre fue manifestado en la carne?; no hay sentido hacer tal afirmación referente a un mero hombre y luego llamarle un misterio.

¿Fue, entonces, un ángel? Pero ¿qué ángel se ha manifestado nunca en la carne? Y si así lo fue, ¿sería, por cierto, un misterio que hubiera sido visto de los ángeles? ¿Es una maravilla para un ángel ver otro ángel?
¿Podrá ser que el demonio fuera manifestado en la carne? Si es así, él ha sido recibido arriba en gloria, lo que esperamos que no habrá sucedido.

Por lo tanto, si el que fue manifestado en la carne no fue un hombre, ni un ángel, ni un demonio, con seguridad debe haber sido Dios; y así, si la palabra no está allí, debe estar el sentido, o hay un contrasentido. Creemos que si la crítica pasara el texto por un molino, no sacaría ni más ni menos el sentido expresado en nuestra magnífica versión antigua: ¡DIOS MANIFESTADO EN CARNE!



¿Se casó Jesús con María Magdalena?

por Juan Valles. 



No. Jesús nunca se casó. No hay evidencia ni en la Biblia ni ninguna otra fuente externa. Por más que el Código Da Vinci quiera presentar a Jesús como una persona casada, no puede sostenerlo. Pero sí hay mucho para refutarlo…

Hay un argumento de peso en las palabras del apóstol Pablo, quien dice que él también tiene derecho a tener una esposa como Pedro y los demás: “¿No tenemos derecho de traer con nosotros una hermana por mujer como también los otros apóstoles, y los hermanos del Señor, y Cefas? (1Cor 9:5) Está claro que si Jesús hubiera estado casado, esta lista comenzara precisamente con Su nombre, pues el peso de Su autoridad daría mayor credibilidad a la queja del apóstol.

Por otro lado está la escena de la crucifixión. María Magdalena estaba presente. Si hubiera sido esposa de Jesús, ¿por qué no recibió ni una palabra de despedida? ¿Por qué no se registró una escena al menos de amistad en tan importante momento. El Señor sólo le habló a su madre y al apóstol Juan; incluso a un ladrón que estaba a su lado, pero a María Magdalena no le dirigió la palabra!

Por mucho que María Magdalena formara parte de los discípulos de Jesús, que le hubiera acompañado o escuchado, eso no prueba la magnitud de lo que el Código Da Vinci nos quiere hacer creer. Es más, María Magdalena no era la única mujer presente en el ministerio de Cristo, pues había otras más. Magdalena no viajaba sola con el grupo de hombres, sino que era una más entre ellas. Cristo no se casó. Es más, no hace ni falta refutarlo…

Pero, si quisiéramos contra toda razón, evidencia y lógica, y aun contra la historia misma, admitir que Cristo estuvo realmente casado, ¿cuál sería el problema? Tal acto no imposibilitaría la ejecución del Soberano plan de Dios. La redención sería igualmente efectuada, porque como dijo Pablo: “Mas también si te casas, no pecas” (1Cor 7:28). A esto mismo se refiere Darrell Bock, profesor de Estudios del Nuevo Testamento, cuando dice:

“Una de las creencias más básicas de la fe es que Jesús fue ciento por ciento humano. Así que, si Él hubiera estado casado y engendrado hijos, teóricamente hablando, su relación matrimonial y su paternidad no habrían socavado su divinidad sino que habrían sido un reflejo de su completa humanidad. Si Jesús estuvo casado, no había necesidad reencubrir el hecho.” [2]

Esto es cierto. Habría sido totalmente normal decir que Pedro y Juan comieron en casa de Jesús y que la esposa de Jesús les hubiera servido a la mesa. Imagine cuán normal sería que se nos enseñara que el Hijo de Jesús estuvo enfermo y Jesús le sanara enseñándonos con esto a orar por nuestros hijos. ¿No habría enseñanzas relacionadas con el deber conyugal? ¿No se nos diría como llevar una familia y un ministerio a la vez? ¿No sería la familia de Jesús el modelo a seguir por los cristianos? Eso no haría ningún daño a la fe; pero no es exactamente lo que se nos ha enseñado. Cristo no se casó. No hay fuente que lo señale explícitamente.



Refutando al Código Da Vinci 

¿Lo ha notado usted? Parece que resulta natural para el ser humano admitir que Dios no existe, o que Dios no es lo que pensamos que es, etc. Las diversas corrientes filosóficas o religiosas lanzan sus saetas intentando decirnos, aun contra la Biblia misma, cómo es Dios. Y pretenden hacernos creer que, sin importar el tiempo que haya pasado, la historia y la experiencia personal, estamos equivocados! Y en esta misma línea aparece el Código da Vinci, de Dan Brown. ¿No ha notado usted tanta promoción? ¿No ha visto cómo se ha vendido este libro? ¿Se dio cuenta de que esto se ha convertido en algo que pretende ser más que una simple novela? Yo no soy el único que escribe su punto de vista. Bastará con observar tanto énfasis en esta obra, tratada como un colosal descubrimiento digna de un film inmediato. Todos quieren leer tal libro; todos quieren ver la película. ¿Será que el ser humano está sediento de algo y busca donde no debe la respuesta a su inquietud? Puede ser…

Pero el Código da Vinci, a pesar de que lo tratan como novela, no pretende ser eso. La conexión entre hechos y datos históricos con la narración que le impregna el señor Brown hace que nos preguntemos si son verdad todas estas cosas. El incauto no sabrá reconocer dónde comienza la novela o donde termina la ficción. Pero es necesario que alguien hable en contra de algo que trata de desprestigiar a la Persona más importante que haya pisado nuestro planeta: Jesucristo.

Sobre la Deidad de Cristo


El Código nos cuenta que Jesús no es Dios. Dice que la creencia en la Deidad de Jesús es el resultado de la decisión de Constantino y sus obispos en el Concilio de Nicea allá por el 325 d.C. ¿Es cierto esto? No. El libro de Brown es muy poca cosa como para borrar la historia, y el Concilio de Nicea está lo suficientemente documentado. De hecho, el señor Brown dice textualmente:
“Durante ese encuentro se debatió y votó sobre muchos aspectos del cristianismo... y, por supuesto, la divinidad de Jesús... Hasta ese momento de la historia, Jesús era, para sus seguidores, un profeta mortal..., un hombre grande y poderoso, pero un hombre, un ser mortal... El hecho de que Jesús pasara a considerarse "el Hijo de Dios” se propuso y se votó en el Concilio de Nicea, y la votación fue muy ajustada por cierto…” (p. 290)
Pero nada más ridículo que eso. Cuando vamos a la Biblia, podemos observar primeramente lo que dijeron otros acerca de Jesús. Juan escribió en su evangelio: “En el principio era el Verbo; y el Verbo estaba con Dios; y el Verbo era Dios” (Jn 1:1). En una de sus cartas llegó a decir que Cristo es el Dios Verdadero (1Jn 5:20). Tomás le dijo a Cristo: “Señor mío y Dios mío” (Jn 20:28). Cuando Jesús debatía con unos judíos, su declaración de que era Hijo de Dios era sinónimo de igualdad con Dios (Jn 5:17-23) Pablo le escribió a los romanos “y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén…” (Rom 9:5) A Tito le escribió: “…de nuestro Gran Dios y Salvador Jesucristo” (Ti 2:13) A los filipenses afirmó que Jesús no tomó en cuenta ser Dios como algo a lo cual debía aferrarse, sino que se humilló al hacerse humano (Fil 2:6). La Biblia es muy explícita en sus doctrinas. Y creo que el señor Brown desconoce el terreno donde se ha metido. Pero no sólo eso: la Iglesia primitiva escribió acerca de Jesús, y no dejó de admitir que Jesucristo es Dios. Por ejemplo, Ireneo escribió:

“El Padre, pues, es Señor y el Hijo es Señor; es Dios el Padre y lo es el Hijo, porque el que ha nacido de Dios es Dios. Así según la esencia de su ser y de su poder, hay un solo Dios; pero, al mismo tiempo, en la administración de la economía de nuestra redención, Dios aparece como Padre y como Hijo.”[1]

Y así como Ireneo, también escribió Eusebio, Policarpo, y muchos más. Decir que Cristo no era considerado “Dios” sino desde el Concilio de Nicea no puede sostenerse. Dios ha sellado la historia como un invencible testigo.

Si el lector es alguien interesado en la verdad, buscará en la historia. ¿Qué fue el Concilio de Nicea? El Concilio de Nicea se celebró para determinar y unificar criterios en cuanto a la Persona de Jesucristo. Fueron invitados 318 obispos de entre todo el imperio, hombres piadosos, la mayoría siervos sufrientes de la fe, los cuales tratarían el tema de la humanidad y divinidad de Jesús, su naturaleza. El Concilio duró siete semanas, y el resultado fue que de 318 obispos, 316 votaron a favor de la Deidad de Cristo. ¿Y qué ha dicho el Sr. Brown? Textualmente afirma: “… y la votación fue muy ajustada por cierto…” (p.290). Es digno de preguntarse: ¿qué quiere mostrar el señor Brown con estas cosas? Podemos entonces imaginar que, o está muy mal informado, o escribió estas cosas de manera malintencionadamente.

¿Se casó Jesús con María Magdalena?
No. Jesús nunca se casó. No hay evidencia ni en la Biblia ni ninguna otra fuente externa. Por más que el Código Da Vinci quiera presentar a Jesús como una persona casada, no puede sostenerlo. Pero sí hay mucho para refutarlo…

Hay un argumento de peso en las palabras del apóstol Pablo, quien dice que él también tiene derecho a tener una esposa como Pedro y los demás: “¿No tenemos derecho de traer con nosotros una hermana por mujer como también los otros apóstoles, y los hermanos del Señor, y Cefas? (1Cor 9:5) Está claro que si Jesús hubiera estado casado, esta lista comenzara precisamente con Su nombre, pues el peso de Su autoridad daría mayor credibilidad a la queja del apóstol.

Por otro lado está la escena de la crucifixión. María Magdalena estaba presente. Si hubiera sido esposa de Jesús, ¿por qué no recibió ni una palabra de despedida? ¿Por qué no se registró una escena al menos de amistad en tan importante momento. El Señor sólo le habló a su madre y al apóstol Juan; incluso a un ladrón que estaba a su lado, pero a María Magdalena no le dirigió la palabra!

Por mucho que María Magdalena formara parte de los discípulos de Jesús, que le hubiera acompañado o escuchado, eso no prueba la magnitud de lo que el Código Da Vinci nos quiere hacer creer. Es más, María Magdalena no era la única mujer presente en el ministerio de Cristo, pues había otras más. Magdalena no viajaba sola con el grupo de hombres, sino que era una más entre ellas. Cristo no se casó. Es más, no hace ni falta refutarlo…

Pero, si quisiéramos contra toda razón, evidencia y lógica, y aun contra la historia misma, admitir que Cristo estuvo realmente casado, ¿cuál sería el problema? Tal acto no imposibilitaría la ejecución del Soberano plan de Dios. La redención sería igualmente efectuada, porque como dijo Pablo: “Mas también si te casas, no pecas” (1Cor 7:28). A esto mismo se refiere Darrell Bock, profesor de Estudios del Nuevo Testamento, cuando dice:

“Una de las creencias más básicas de la fe es que Jesús fue ciento por ciento humano. Así que, si Él hubiera estado casado y engendrado hijos, teóricamente hablando, su relación matrimonial y su paternidad no habrían socavado su divinidad sino que habrían sido un reflejo de su completa humanidad. Si Jesús estuvo casado, no había necesidad reencubrir el hecho.” [2]

Esto es cierto. Habría sido totalmente normal decir que Pedro y Juan comieron en casa de Jesús y que la esposa de Jesús les hubiera servido a la mesa. Imagine cuán normal sería que se nos enseñara que el Hijo de Jesús estuvo enfermo y Jesús le sanara enseñándonos con esto a orar por nuestros hijos. ¿No habría enseñanzas relacionadas con el deber conyugal? ¿No se nos diría como llevar una familia y un ministerio a la vez? ¿No sería la familia de Jesús el modelo a seguir por los cristianos? Eso no haría ningún daño a la fe; pero no es exactamente lo que se nos ha enseñado. Cristo no se casó. No hay fuente que lo señale explícitamente.


¿Qué de los evangelios gnósticos?
Otro de los elementos claves en el libro de Brown es que los cuatro evangelios que tenemos en la Biblia no son realmente tan genuinos como los evangelios gnósticos, así como la absurda idea de que el Nuevo Testamento que tenemos hoy día ha sido compilado por Constantino. ¿Qué sabe usted al respecto? El Código da Vinci dice en la página 288:

“...miles de seguidores de su tierra quisieron dejar constancia escrita de su vida... Jesús fue una figura histórica de inmensa influencia... para la elaboración del Nuevo Testamento se tuvieron en cuenta más de ochenta evangelios, pero sólo unos pocos acabaron incluyéndose, entre los que estaban los de Mateo, Marcos, Lucas y Juan... La Biblia tal como la conocemos en nuestros días, fue supervisada por el emperador romano Constantino el Grande, que era pagano.”

El estudio de estos libros los refutará por sí solos. Uno de los requisitos para incluir o excluir un determinado documento del canon de la Biblia, era si era coherente con el resto de las Escrituras. Si el libro choca con las doctrinas bíblicas, es desechado automáticamente. Bock ilustra la diferencia entre los textos del Nuevo Testamento y los llamados “evangelios secretos” del gnosticismo:

“Lo que se representa en los evangelios secretos y otros textos relacionados es una expresión de cristianismo muy diferente de la que se presenta en los textos del Nuevo Testamento con los que estamos familiarizados.”[3]

Y agrega:

Los evangelios secretos no nos dicen mucho acerca de los siglos que pasaron después de Cristo, aparte de dejar en claro que contienen una teología distinta a la de los libros bíblicos… Estos evangelios, que se escribieron después de los cuatro evangelios del Nuevo Testamento, reclamaban tener acceso a una revelación de Dios que era independiente de los escritos cuya autoridad acataban muchos en la iglesia y eran considerados como el reflejo fidedigno de la tradición más histórica de la iglesia…
En todo esto, El Código Da Vinci es incapaz de demostrar que lo que lo sostiene es histórico…”[4]

El gnosticismo declara que la materia y el espíritu no pueden convivir, y de ahí pasaban a deducir que Cristo no era realmente humano. Las ideas filosóficas de este movimiento chocan con la verdad de Dios expuesta en las Escrituras. Wilton Nelson destaca:

“Era marcadamente sincretista, o sea, se alimentaba de cualquier pensamiento que le interesara. Por esta razón, cuando entró en contacto con el cristianismo naciente, adoptó en sus diversos sistemas muchas enseñanzas cristianas. Los cristianos se vieron obligados a demostrar que el uso que los gnósticos hacían de algunas enseñanzas cristianas en realidad eran opuestas al evangelio.” [5]

El Diccionario sobre religiones y sectas de la editorial Caribe, versión electrónica, nos dice que los gnósticos

“Insistían en la salvación mediante una sabiduría secreta o gnosis. Proclamaban el conocimiento superior basado especialmente en principios filosóficos, misterios de iniciación, ciertas doctrinas cristianas y elementos de magia. Su carácter ecléctico le permitió penetrar las comunidades cristianas de los primeros siglos.” [6]

Y el erudito William Barclay precisa en señalar que

“La doctrina básica del gnosticismo era que la materia es esencialmente mala, y el espíritu esencialmente bueno. De ahí pasaban los gnósticos a afirmar que Dios no podía tocar la matera y, por tanto, no había creado el mundo. Lo que sí hizo fue producir una serie de emanaciones, cada una de las cuales estaba más lejos de él, hasta que, por fin, hubo una que podía tocar la materia. Esa emanación fue la que creó el mundo… Los gnósticos afirmaban que cada emanación sabía menos de Dios que las anteriores, hasta que se llegaba a un nivel en que, no sólo eran ignorantes, sino hostiles a Dios. Así llegaban a la conclusión de que el dios creador era, no sólo diferente al Dios real, sino totalmente ignorante de Él y hostil a El.”[7]

Y finalmente destaca:

“Las creencias gnósticas destruían a la vez la divinidad real y la humanidad real de Jesús.” [8]

Por eso Juan dijo que el Verbo era Dios, y que creó todas las cosas; y más adelante subraya: “Y el Verbo se hizo carne.” Y Pablo ya había dicho muchos años antes que Cristo había creado todas las cosas para Él, y que Él era el dueño y Señor de Su creación, tanto de vivos como de muertos, haciendo que la creación misma funcione y subsista (Col 1:15-18). Las ideas de los gnósticos no pueden ser tomadas en cuenta. Aun desde la Biblia ya se estaba refutando las creencias de los gnósticos, ¿cómo pues incluirlas en el evangelio? La verdad no se sienta a la mesa con la mentira. Y es por eso que los denominados “Padres de la iglesia” escribieron contra el gnosticismo, dejando con esto un testimonio para la historia de que ya mucho antes del Concilio de Nicea eran criticadas y refutadas las ideas del gnosticismo. Por cosas como esas es que no pudieron ser tomados en cuenta los evangelios secretos. En un libro que relata la historia de los dogmas de la Iglesia, Louis Berkhof agrega algo a nuestro estudio:

“Ellos [los Padres de la Iglesia] consideraban que el error fundamental de los gnósticos estaba en separar al Dios verdadero del Creador, lo que calificaban como una concepción blasfema instigada por el diablo. Por lo que enfatizaron el hecho de que no hay sino un solo Dios, que es a la vez Creador y Redentor, que dio la Ley y también reveló el evangelio. Este Dios es uno y trino, una sola esencia que subsiste en tres personas.” [9]
Entonces queda al descubierto la pretensión del gnosticismo, y más aun la falsa enseñanza del Código Da Vinci. No es cierto pues que hay “otros libros” que sean necesarios para conocer a Jesús, ni mucho menos “otros evangelios”, documentos que nunca fueron tomados en cuenta para nuestra edificación o como regla de fe.

Tampoco es cierto que Constantino sea el responsable del canon del Nuevo testamento, porque ya desde hace más de dos siglos antes los mismos creyentes daban fe de que los cuatro evangelios eran los únicos aceptados como regla para la fe y edificación de la Iglesia, y así podemos leer a Ireneo que escribió: “No es posible que los evangelios puedan ser más o menos en número de los que hay. Porque, dado que hay cuatro las zonas del mundo en que vivimos, y cuatro vientos principales… porque los querubines también tenían cuatro caras, y sus caras eran figuras de la dispensación del Hijo de Dios.” [10] Y bastará con añadir que Ireneo no fue el único que escribió cosas como éstas…


Conclusión
Mucha gente ha prestado atención a la enorme campaña desplegada para promocionar el Código Da Vinci, y los temas tratados eran desconocidos para muchos. ¿Qué propósito puede existir detrás de todo esto? ¿No cree usted que Dios nos está inquietando? ¿No percibe que de algún modo el Señor del Cielo nos mueve a predicar? Propios y extraños están aprendiendo acerca de las ideas de Brown así como lo que está establecido históricamente. ¿Dios ha permitido esto en vano? No. Dios nos está provocando a celos para gritar la verdad. Si usted cree que esto llega hasta aquí está muy equivocado. Si cree que silenciaremos a Brown para quedarnos de brazos cruzados, lamento decirle que no es así. Después de Brown vendrán más engañadores, y vendrán incluso lobos vestidos de oveja. Vendrán nuevas doctrinas, vestidas de cristianismo, vestidas con ropaje de santidad, cubiertas de textos bíblicos, pero carentes de la verdad de Dios. No nos engañemos: Dios no quiere nuestra comodidad, pues ya nos hubiera sacado del mundo. De alguna manera Dios tiene que despertar al Gigante dormido, que es Su Iglesia.

Pueblo de Dios: la hora ha llegado; y ahora es cuando debemos alzar nuestra voz al mundo.

Ya basta de tanto silencio.





[1] Ireneo de Lión, Demostración de la Predicación Apostólica, 47
[2] Bock, Darle, Descubra los secretos del Código Da Vinci. Editorial Caribe. USA, 2004. pág. 29

El Diluvio de Noé cubrió toda la tierra

Este artículo fue extraido de Respuestas en Génesis
Muchos cristianos hoy piensan que el Diluvio en los días de Noé fue sólo un diluvio local, confinado a alguna parte cerca de Mesopotamia. Esta idea no viene de la Escritura, sino de la noción de 'miles de millones de años' de historia terrestre.
Pero mire los problemas que este concepto envuelve:

  • Si el diluvio fue local, ¿por qué Noé tuvo que construir un arca? Pudo haber caminado al otro lado de las montañas y evitárselo.
  • Si el diluvio fue local, ¿por qué Dios mandó a los animales al arca para que escaparan de la muerte? Habrían habido otros animales para reproducir esa especie si estos animales particulares murieran.
  • Si el diluvio fue local, ¿por qué el arca era lo suficientemente grande para cargar todas las clases de animales vertebrados terrestres que han existido alguna vez? Si sólo los animales mesopotámicos estaban a bordo, el arca pudo haber sido mucho más pequeña.1
  • Si el diluvio fue local, ¿por qué se envió pájaros a bordo? Estos podían volar más allá de las montaña.
  • Si el diluvio fue local, ¿cómo pudieron las aguas subir 15 codos (8 metros) sobre las montañas (Génesis 7:20)? El agua busca su propio nivel. No se podría alzar hasta cubrir las montañas locales sin tocar el resto de mundo.2
  • Si el diluvio fue local, la gente que no vivía en la vecindad no se hubiera visto afectada. Habrían escapado el juicio de Dios sobre el pecado.3
  • Si esto ocurrió, ¿qué queriía decir Cristo cuando comparó el juicio venidero de todos los hombres al juicio de 'todos' los hombres (Mateo 24:37-39) en los días de Noé? Un juicio parcial en el tiempo de Noé significa un juicio venidero parcial.
  • Si el diluvio fue local, Dios habría roto repetidamente su promesa de no mandar un diluvio de nuevo.
La creencia en un diluvio a nivel mundial, como la Escritura lo indica claramente, tiene el respaldo del sentido común, la ciencia, y Cristo mismo.

REFERENCIAS Y NOTAS
Jonathan Sarfati, '¿Cómo pudieron caber todos los animales en elrca de Noé?', Creation 19(2):16-19, 1997; online en http://www.answersingenesis.org/Docs/1122.asp. Ver tambiém John Woodmorappe, Noah's Ark - a Feasibility Study, Institute for Creation Research, Santee, California, 1995.

Note que la Biblia habla de montañas subiendo (en conección con la promesa de Dios del arco iris, así después del diluvio): ver CEN Technical Journal 12(3):312-313, 1998. El Everest tiene fósiles marinos en su pico. Por lo tanto, las montañas anteriores al diluvio no son las de hoy. Hay suficiente agua en los océanos que, si todos los rasgos de la superficie terrestre fueran nivelados, el agua cubriría la tierra a una profundidad de 2.7 km (1.7 millas). Esto no es suficiente para cubrir la montañas del tamaño del Everest, pero muestra que las montañas pre-diluvianas podrían haber tenido varios kilómetros de altura y aún así ser cubiertos.

Algunos 'creacionistas progresivos', que no pueden aceptar un diluvio global debido a su compromiso con los millones de años para las edades de los fósiles, tratan de promover la creencia en un diluvio 'universal'. Esto conduce a muchos Cristianos no sospechosos a pensar que ellos creen en un diluvio a nivel mundial, pero lo que quieren decir con esto es que aunque fue un diluvio local, toda la humanidad fuera del arca pereció en él. Sin embargo, no cabe en la mente pensar que después de todos esos siglos, nadie hubiera emigrado a otras partes. O que la gente viviendo en la periferia de tal diluvio local no se hubieran movido hacia las tierras altas cercanas en vez de ahogarse.

¿Es Lícito Orar a Jesucristo?

por Juan Valles |  
A través de los siglos los seres humanos han levantado su corazón y elevado su deseo más allá de lo imaginable, poniendo sus planes y deseos más profundos en las manos de Dios. Con razón el salmista declara: “Por esto orará a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado…” (Sal 3:6) Y el apóstol nos dice: “Orad sin cesar” (1Ts 5:17).

Una de las razones para entender la absoluta Divinidad de Jesucristo y su consecuente igualdad con el Padre es mediante la observancia de la oración. Muchas personas creen y enseñan que Jesús no recibe oración alguna en la Biblia, y esto debe ser motivo para sólo orar al Padre, destacando así la subordinación de Cristo. Otros, aunque refieren que Cristo es igual, también creen que a Jesús no se le ora en las Escrituras. Pero ciertamente podemos ver cómo Jesús recibe y prospera nuestras oraciones. Sin duda habrá quien no crea en ello, y aun quien discrepe de esta práctica, pero a razón de que las oraciones van dirigidas a Dios, y Jesucristo no es sino el Dios y Señor de los cristianos, ¿qué problema puede haber? Así, lo mejor será revisar en nuestras biblias para concluir esto bajo el peso de la palabra de Dios.

El Ejemplo de Esteban
En el libro de los hechos capítulo 7, verso 59, hallamos la primera oración a Jesucristo hecha por un cristiano. En una escena única vemos a Esteban, mártir cristiano, elevando sus más preciados deseos a la disposición de su Fiel Cumplidor, y ante el desprecio y el martirio padecido, podemos contemplar su grandiosa petición: “Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu.”

Fíjese que Esteban no está pidiendo cualquier cosa. Cuando Jesús, en su condición humana, moría sobre la cruz, oró al Padre diciendo: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.” (Lc 23:46). Pero este tipo de peticiones no se hacen a cualquiera. Si no se tiene la clara convicción de que el receptor de la oración será quien ejecute la obra, entonces no se hace, y Esteban la hizo directamente a Jesús. Sin duda, esto es terreno santo para los sectarios y herejes quienes deben pasar descalzos sobre este tema.

Haciendo un breve paréntesis debo señalar que el Rey David hizo una oración hermosa y plasmó en uno de nuestros salmos. Si abrimos nuestra Biblia al salmo 31 veremos en el verso 5: "En tu mano encomiendo mi espíritu; tú me has redimido Jehová..."

Nadie le ora a Jesús de esta manera a menos que entienda que Jesús es lo mismo que el Padre. Pero esa no fue la única oración de Esteban. Un verso más adelante la Biblia dice: "Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado."

¿Se nota? Esteban se dirige a Jesús para pedirle dos cosas que, en el Antiguo Testamento se le pedirían normalmente a Jehová, o que muchos hoy sólo le pedirían al Padre. Para quien crea que esto no es una oración debemos remontarnos a Isaías cuando predijo que Cristo oraría por sus verdugos: "... habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores" (Is 53:12). ¿Dónde se cumple esto? Se cumple en Lucas 23:34 que dice: 

"Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen."

Si alguien se atreve a decir que lo que decía Esteban no era una oración, entonces lo de Jesús tampoco, y lo que habría profetizado Isaías sobre ello, diciendo que "oraría" es una mentira. ¡A Dios la Gloria por su palabra!

Eso fue exactamente lo que hizo Esteban! Oró por sus verdugos tal como lo hizo su Maestro. Como dijera Agustin siglos más tarde: "La Iglesia de Pablo se debe a la oración de Esteban".

Los Primeros Cristianos
Más adentrados en la historia de la iglesia cristiana, encontramos a Ananías, un siervo del Señor a quien el mismo Jesucristo se le aparece, y le dice: “Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor. Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso…” (Hch 9:10,11). La respuesta de Ananías es fascinante: “Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén; y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre.” (v.13,14)

¿Nota Usted lo que dijo Ananías? Léalo de nuevo: “…para prender a todos los que invocan tu nombre.” ¡Los que invocan a Jesucristo! Este texto nos revela que los primeros cristianos invocaban el nombre de Jesucristo! 

Buscando una definición para el término invocar, un conocido diccionario bíblico agrega lo siguiente: 
“Acción de clamar a Dios reconociendo sus atributos de perfección. La primera vez que aparece este término en la Biblia es en Gn 4.26, y significa que las personas buscaron la protección divina porque conocían el nombre, es decir, el carácter de Dios. En el Nuevo Testamento se invoca a Jesucristo, reconociéndolo como Salvador y Señor (Ro 10.13).”
Hay unos textos que tienen que ver mucho con esto de invocar, y que expresan la igualdad existente entre el Padre y el Hijo (Jesucristo). El profeta Joel establece: “Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo…” (Jl 2:3). Esto es muy cierto, pues Jehová es el Dios Eterno que promete salvarnos de cuanto peligro nos circunde, como lo dice todo el Antiguo Testamento. Pero lo que sorprende no es eso, sino que Pablo, a sabiendas de la igualdad entre el Jehová del Antiguo Testamento y Jesucristo, nos agrega: “porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo…” (Ro 10:13) y esto lo dice en alusión a Jesucristo, de quien viene hablando en su carta. ¿Se habrá equivocado Pablo? ¿Estaría inventando una nueva doctrina? Hay quienes alegan que Pablo no quiso decir eso, pues Jesús claramente enseñó que oráramos “Padre nuestro que estás en los cielos…”. Entonces, de ser así, Pablo debió estar en un error. ¿Habrá posibilidad de eso? ¿sería un error del traductor? Si revisamos un poquito, podemos ver que Pablo sabía lo que decía: “Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.” (2Tim 2:19) Ahora, llegando a considerar que Pablo se equivocó, también Pedro lo hizo, pues en la primera predicación de Pedro, él mismo citó el texto de Joel diciendo: “Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo…” (Hch 2:21), y la alusión la hace a Jesucristo, a quien unos versos más adelante lo identifica como el Señor de esa profecía! 

Pero eso no es todo. Tenemos un pasaje que dice algo que rompe esquemas y paradigmas. Pablo tenía una debilidad (que no debemos especular cuál era), y también un aguijón en la carne (que tampoco debemos especular de ello). Pero Pablo acerca de su aguijón nos dice algo:

"Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo." (2Cor 12:7-9)

Saquemos lo que nos interesa:
1) Pablo tenía una necesidad (su aguijón). Si tiene usted una puede seguir el ejemplo de Pablo: ruéguele al Señor que resuelva su necesidad!

2) Pablo usa la palabra "parakalëo", que se usa en la Biblia tanto para "rogar" como para "orar". Tres veces Pablo había rogado al Señor que le quitara de aguijón, a lo que podemos creer que sin ningún problema rogaba a Cristo. Esta misma palabra es la que usa Jesús en Mt 26:53 para decir que podía orar a su Padre y Éste le daría doce legiones de ángeles, ¿se recuerda? 

3) Pero, ¿qué es un ruego? ¿No es una solicitud? ¿No es pedir? Sí, pero es mucho más: una petición íntima, profunda, que demanda una solución. Es una petición angustiosa.

4) El que diga que no se trata de una oración sino de un simple ruego no sabe lo que dice. Una oración puede ser algo superficial, pero un ruego no!

Una Consulta Válida
Cuando consultamos el diccionario de términis griegos de Edward Vine, nos dice que 
"La oración se dirige apropiadamente a Dios el Padre (Mt 6.6; Jn 16.23; Ef 1.17; 3.14), y al Hijo (Hch 7.59; 2 Co 12.8)..."
Lo mismo pasa al consultar el Diccionario Teológico del Nuevo Testamento, que dice: 
"El NT recoge el concepto veterotestamentario de oración en todos sus aspectos y lo orienta hacia la oración de Jesús, de la cual se habla continuamente en él (cf. 2a), y que por su parte toma algunos elementos de la oración y de la mentalidad veterotestamentarias. La oración neotestamentaria se dirige a Dios o a Jesús, a quien se le llama «Señor» (Kyrios)."
¿Se necesita más pruebas? Supongo que no. Pero podemos dar más...

¿Qué dice Juan 14:14?
Quizá usted haya leído y estudiado anteriormente este pasaje, y no creerá que dice más de lo que parece decir. El griego dice "ean ti aitësëte me en töi onomati mou". Si podemos traducirlo palabra por palabra diría: "Si algo pedís a mí en el nombre de mí, yo (lo) haré". La versión Reina Valera lo vierte así: “Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré…” 

Un valioso comentario adicional lo tenemos de A. T. Robertson, el erudito más informado acerca del griego de la Biblia: "Si es genuino, como parece probable, aquí se enseña la oración directa a Jesús, tal como la vemos practicada por Esteban en Hech. 7:59 y en Ap. 22:20."

Entonces, ¿cómo sabemos que eso es así? ¿Por qué nuestra Biblia Reina Valera lo omite? El texto Mayoritario, (la mayoría con fecha de alrededor del siglo IX) están divididos en este asunto puesto que algunos contienen el “me” y otros lo omiten. Pero en años recientes, los eruditos han descubierto manuscritos de las Escrituras griegas cristianas (el Nuevo Testamento) con fechas tan antiguas como del siglo segundo y tercero. Los manuscritos más antiguos que tenemos disponibles hoy en día de este versículo en el Evangelio de Juan, son el Papiro 66, escrito en el año 125 d.C. y el Papiro 75, escrito entre los años 175 y 225 d.C. Ambos fragmentos de papiros contienen el “me” en este pasaje. Los fragmentos más antiguos de Juan que poseemos hoy en día no tan sólo contienen el “me,” sino que dos de las copias más antiguas de la Biblia completa en el griego, el Codex Sinaiticus y el Codex Vaticanus (También llamados manuscritos Westcott y Hort) escritos alrededor del siglo IV, concuerdan con la interpretación “me pedís” de los papiros en Juan 14:14.

Por ello hay versiones de la Biblia que sí traducen este pasaje con "me". ¿Cuáles? Veamos:

  • La Biblia de las Américas: "Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré."
  • Nueva Traducción Viviente: "Es cierto, pídanme cualquier cosa en mi nombre, ¡y yo la haré!"
  • Traducción en Lenguaje Actual: "Yo haré todo lo que ustedes me pidan."
  • Nuevo Testamento de Fernando Arcas y Alfonso Fernández: "todo lo que me pidáis os lo concederé, para que el Padre sea glorificado en el Hijo." 
  • La Biblia de Jerusalen tercera edición: "Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré." 
  • La Biblia Nacar - Colunga: "si me pidiereis alguna cosa en mi nombre, Yo la haré." 
  • La Biblia Textual tercera edición: "Si algo me pedís en mi nombre, Yo lo haré."
  • Nueva Biblia Latinoamericana de hoy: "Si me piden algo en Mi nombre, Yo lo haré."
Esta verdad es abrumadora. Incluso si tiene el comentario de Raymond Brown, una obra erudita acerca del evangelio de Juan, podrá ver que nuestro pasaje en cuestión lo traduce de esta manera: "Cualquier cosa que me pidáis en mi nombre, yo lo haré", y que luego agrega en la página 960 de su comentario que la petición va dirigida a Jesús (ver Comentario a Juan XIII a XXI, ediciones Cristiandad).

Este artículo es digno de señalar a las sectas que no creen en la Deidad de Cristo. Y usted, ¿a quién invoca…?

¡Cuidado con el Aborto!

por Juan Valles





Uno de los temas más discutidos por la sociedad de hoy es el aborto. Las opiniones sobre esto no son muy diversas, y basta encontrarse en un debate o un foro sobre el mismo para darse cuenta. Lo que sí puede variar son las razones que se tengan para apoyar o condenar esta práctica. Unos pueden decir que médicamente puede resultar dañino para el organismo; otros piensan que simplemente es una vía de escape para “acomodar” un error de cálculo y recobrar la paz; alguien podría sugerir que es una mejor forma de disminuir la tasa de natalidad o disminuir la pobreza; o, allá en el silencio, se podría escuchar con una voz baja pero con la autoridad del cielo: -“a Dios no le gusta el aborto porque es un crimen”.

Ahora bien, ¿qué es el aborto? Según la opinión de un conocido diccionario, se trata de una “expulsión espontánea o provocada del feto antes de que sea viable.”[1]. Aquí hallamos muestras de la indiscriminada manera de pensar de la sociedad actual. Cuando el diccionario se refiere a viable, específicamente quiere decir que el feto debe tener vida independiente, es decir, cuando ha pasado los seis meses de gestación y puede vivir sin la dependencia de la madre. Y la cuestión moral no pareciera importarle a mucha gente, pues muchos se han encargado de difundir una enorme mentira, vendiéndola como una verdad para provecho de resolver una situación, ya que algunos médicos y la sociedad misma han dicho a viva voz que el feto es precisamente eso, un feto, sin vida propia, incapaz de mantenerse por sí mismo y por lo tanto no puede considerársele un ser humano. ¡Bravo por la ignorancia! ¡Bravo también por la falta de moral y la evidente falta de conciencia!

Existen dos tipos de abortos, el espontáneo y el provocado. El espontáneo causa, por lo general, angustia, tristeza, amargura, y hasta frustración, por el hecho de que haya tenido lugar un aborto y la muerte de un hijo. Pero aquí no venimos a tratar el aborto espontáneo, pues éste ocurre sin quererlo nadie. El hecho del aborto provocado es lo que venimos a condenar, y a refutar el pensamiento de muchos de creer que el feto es una cosa pegada al vientre de una mujer y no un ser humano con carne y huesos.

La enciclopedia Encarta destaca el hecho de que el aborto ha venido siendo legalizado en muchos países, pues para nadie es un secreto que estas prácticas están siendo aceptadas cada vez en más lugares. Cito de manera textual:

“Las razones de estos cambios legales fueron de tres tipos: 1) el infanticidio y
la mortalidad materna asociada a la práctica de abortos ilegales; 2) la
sobrepoblación mundial; 3) el auge del movimiento feminista. Hacia 1980, el 20%
de la población mundial habitaba en países donde la legislación sólo permitía el
aborto en situaciones de riesgo para la vida de la madre. Otro 40% de la
población mundial residía en países en los que el aborto estaba permitido en
ciertos supuestos —riesgo para la salud materna, situaciones de violación o
incesto, presencia de alteraciones congénitas o genéticas en el feto— o en
situaciones sociales especiales (madres solteras o con bajos ingresos). Otro 40%
de la población mundial residía en países donde el aborto estaba liberalizado
con las únicas condicionantes de los plazos legales para su realización. El
movimiento de despenalización para ciertos supuestos, ha seguido creciendo desde
entonces en todo el mundo y ha sido defendido en las conferencias mundiales
sobre la mujer, especialmente en la de Pekín de 1995, aunque todavía hay países
que sobre todo por razones religiosas se ven presionados a mantener
legislaciones restrictivas y condenatorias con respecto al aborto.” [2]


Pero no encajonemos aquí sólo a la sociedad, incipiente de lo que pueda decir las mil voces de las religiones que condenan el aborto. Debemos también destacar que hay grupos religiosos que enseñan el libre aborto, como es el caso de una naciente secta española que reitera la enseñanza del aborto como medida de no incrementar el número de pobres en el mundo. [3] Y, así como ellos, sabemos que hay más.

¿Qué enseña la Biblia al respecto? ¿Enseña la Biblia el aborto o lo condena? Voy a tomarme la libertad de exponer un texto del que se basan muchos “religiosos” para enseñar libremente el aborto: “¿Por qué no morí yo en la matriz, o expiré al salir del vientre? …” (Job 3:11) Los abortistas echan mano de este texto para basar su deliberado acto homicida. Dicen que es un sentimiento totalmente cristiano el necesitar abortar un feto, y creen la mentira que la sociedad ha vendido de que un feto no es un ser viviente. Pero nada más lejos de la verdad, pues este texto, dicho por Job, fue un lamento por el sufrimiento que experimentaba para ese momento, y deseó por un momento no haber nacido nunca, morir en el vientre (que pudo haber sido un aborto no deseado) o morir en su nacimiento. Pero por ninguna parte enseña el aborto como un hecho viable.

Algo similar ocurre con Jeremías 20:17 que reza: “porque no me mató en el vientre, y mi madre me hubiera sido mi sepulcro, y su vientre embarazado para siempre.” El profeta Jeremías comienza a lamentarse y, de manera similar a la del afligido Job maldice el día de su nacimiento, habiendo deseado incluso haber muerto en el vientre de su madre. Con todo respeto al pro-abortista: Este texto enfatiza la opinión de Jeremías, no de Dios; recordemos que a este Jeremías el señor le había dicho: “Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.” (Jeremías 1:5): ya vemos porqué el deseo de jeremías, así como el de muchos no podía ser satisfecho, aun cuando todos podamos desear la muerte, pues Dios siempre tiene un plan para toda persona; y aunque algún individuo pueda padecer de igual manera, estos sentimientos son propios del hombre, no de Dios, cuya opinión además de ser contraria, prevalece.

Ahora bien, ¿enseña la Escritura que el feto no es una vida humana? No. La Biblia es enfática al respecto, y su mensaje es vida total. En el primer libro que contiene la Biblia, el Génesis, hallamos un relato que habla muy claro sobre la vida del individuo antes de su nacimiento. Cuando Isaac se une a Rebeca, éste ora al Jehová por su esposa ya que era estéril, y rebeca concibe gemelos. El relato dice: “Y oró Isaac a Jehová por su mujer, que era estéril; y lo aceptó Jehová, y concibió Rebeca su mujer. Y los hijos luchaban dentro de ella…” (Génesis 25:21,22). Esto es un duro testimonio contra aquellos que creen que un feto es sólo un feto: “los hijos luchaban dentro de ella”. ¡Qué tremendo! Más allá de los resultados de las vidas de estos hombres, más allá de los inmensos simbolismos teológicos que encierran estas disputas, es innegable el hecho de que la conducta que tuvieron toda su vida no comenzó después de su nacimiento, sino antes!

Ahora bien, ¿recuerda usted cuando María, la madre de Jesús fue a visitar a Elizabet la madre de Juan el Bautista? El relato que nos ofrece Lucas es interesante: “Y aconteció que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo…” (Lucas 1: 41).

Dice la Biblia que ante la salutación de María, el niño que estaba en el vientre de Elizabet saltó; la respuesta a esto es que en maría estaba Dios en forma de bebé, y el otro bebé, quien estaba en el vientre de Elizabet saltó. Ahora bien, la palabra utilizada aquí como “criatura” es el griego “brefos”, que bien denota a un niño antes de nacer, como a un recién nacido o a un niño grande. Así que e la Biblia se evidencia el hecho de que los fetos no son fetos, sino niños, criaturas ya hechas, y esto está claramente confirmado, ya que en el feto se halla presente todo el código del ADN necesario para que un individuo posea todas sus cualidades y características físicas.
En el libro de Isaías el Señor muestra su interés por los niños, y particularmente, por los niños que aún no han nacido: “Así dice Jehová, Hacedor tuyo, y el que te formó desde el vientre, el cual te ayudará: No temas, siervo mío Jacob, y tú, Jesurún, a quien yo escogí.” (Isaías 44:2). Hay quienes pueden decir que estas palabras no tienen validez ya que este mensaje fue dado por el Señor a todo el pueblo de Israel y no a una sola persona, por lo tanto no podría estar todo Israel en el vientre de una madre. Ante esta probable respuesta, habrá que indicar que si el Señor no tomara esta aseveración como un hecho totalmente real, ni siquiera lo tomara para expresar algún mensaje. Dios no enseña verdades a través de mentiras o cosas inexistentes. Recordemos que Dios es Dios.

El Rey David, en uno de sus salmos cita lo siguiente: “No fue encubierto de ti mi cuerpo, Bien que en oculto fui formado, Y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas.” (Salmo 139:15,16). Esta declaración debería asombrara a todo pro-abortista. Es innegable el hecho de que dios ya tiene el plan de vida para una persona aun cuando ésta esté en el vientre siendo apenas un embrión! Ya Dios está pendiente del embrión y le ha trazado vida, tal como lo ilustra el Señor al profeta Jeremías: “Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.” (Jeremías 1:5). El debate contra los pro-abortista radica muchas veces en que éstos consideran que el nonato no es una persona, pero ya hemos visto que dios mira al embrión y lo cuida, le tiene ya toda su vida preparada, y con este texto de Jeremías el Señor aprieta aún más la tuerza y dice que aun antes de formar al ser en el vientre ya lo conoce y lo ha santificado! ¡Tremendo!

Con todo y eso, muchos comienzan a esgrimir excusas para seguir siendo homicidas. Algunos dicen que cuando una mujer es violada, o cuando el niño tendrá dificultades mentales, o que tal vez en casos de riesgo para la mujer el aborto debe ser ejecutado. Pero Dios ha dicho que se interesa en el embrión. Dios llama al individuo aun antes de nacer. El Señor llamó a toda la nación de Israel: “Jehová me llamó desde el vientre, desde las entrañas de mi madre tuvo mi nombre en memoria.” (Isaías 49:1). Esto refleja el interés de Dios antes del nacimiento; y, si en forma figurada lo hace con una nación entera, no es de extrañar que lo haga con cada individuo que ha creado. Y, ante sugerencias acerca de pecados de los padres y cosas semejantes, Dios ha dicho que ningún niño morirá por el pecado de los padres. (ver Ezequiel 18:20).

No cabe duda alguna que el aborto es un asesinato. Y la Biblia prohíbe matar a cualquier ser humano. En Génesis 9: 6 se establece la pena capital: “El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre.” Y sabemos ciertamente que Dios está dispuesto a perdonar el pecado y la rebelión si venimos a él arrepentidos. Dios quiere que los abortistas se arrepientan, así como los pro-abortistas y todos aquellos que han contribuido a difundir y apoyar estas prácticas.


[1] El Pequeño Larousse Ilustrado, 2001.
[2] Enciclopedia Microsoft® Encarta® 2002. © 1993-2001 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.
[3] Esta secta, llamada la Iglesia Pobre de Cayetano, es una mezcla de cristianismo con nueva era, donde sólo aceptan algunas enseñanzas bíblicas por considerar que la Biblia está “adulterada” por la Iglesia católica. Esta secta hace énfasis en la pobreza porque “los ricos no heredarán el reino de los cielos”.

¿Qué debe decir la Promesa en Lucas 23:43?


por Juan Valles

Un texto muy usado para referirse a la vida inmediata después de la muerte es la promesa contenida en Lucas 23:43. En este pasaje se nos narra que mientras el Señor Jesús estaba siendo crucificado junto a dos ladrones, uno de ellos le pidió, en un valeroso e intrépido salto de fe, que se acordara de él cuando viniera en su Reino. La respuesta del Señor no se hizo esperar de la manera más solemne, diciéndole: “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.”

Mucho se ha dicho acerca de esta promesa. Pero algunos grupos sectarios consideran que el texto debe ser traducido de manera diferente, y como ejemplo citamos a los testigos de Jehová, quienes han modificado este verso en su traducción de la Biblia para hacerlo coincidir con sus doctrinas, y han vertido el pasaje de la siguiente manera: “Y él le dijo: Verdaderamente te digo hoy: Estarás conmigo en el Paraíso”.

La razón que admiten es que en el griego de la Biblia no existían los signos de puntuación, y que la coma debe ser rodada para que el texto diga que simplemente el hoy no se refiere al cumplimiento de la promesa, sino al momento en que fue dicha la promesa. ¿Debemos tomar esto así? ¿Qué dicen los conocedores del griego bíblico?

No hay duda acerca de que el diccionario de Vine es una referencia obligada en cuanto al conocimiento del griego bíblico, y que puede explicarnos substancialmente la realidad sobre este asunto. Cuando consultamos acerca del término “Hoy”, Vine nos dice:
“La cláusula que contiene semeron se introduce en ocasiones con la conjunción joti: «que» (p.ej., Mc 14.30; Lc 4.21; 19.9); algunas veces sin la conjunción (p.ej., Lc 22.34; 23.43, donde «hoy» tiene que ser relacionado con «estarás conmigo»); no hay razón gramatical alguna para la insistencia de que deba ser conectado con la afirmación «de cierto te digo», ni tampoco esta idea está demandada por ejemplos ni de la lxx ni del NT; la estructura de la oración dada en la Versión Reina-Valera es la correcta.”

Por si fuera poco, este mismo autor nos presenta otro comentario de igual valía acerca de lo tratado, pues cuando consultamos el concepto del término “Paraíso”, Vine lo define, e inmediatamente pasa a relacionarlo con nuestro texto de estudio, y explica:
En Lc 23.43, la promesa del Señor al ladrón arrepentido se cumplió en el mismo día; Cristo, en su muerte, habiendo encomendado su espíritu al Padre, fue de inmediato en espíritu al cielo mismo, la morada de Dios (la mención del Señor de aquel lugar como paraíso debe haber sido un gran aliento para el malhechor; para la mente oriental expresaba la suma total de bendición). Allá fue que el apóstol Pablo fue arrebatado (2 Co 12.4), y le da el nombre de «el tercer cielo» (el v. 3 no introduce una visión diferente), más allá de los cielos de la creación natural; véase Heb 4.14, con referencia a la ascensión. Esta misma región es mencionada en Ap 2.7, donde el «árbol de vida», el antitipo figurativo del que estuvo en Edén, ofrecido al vencedor, es mencionado como estando en «el paraíso de Dios»; cf. Gn 2.8.”

Al cristiano verdadero, estas palabras para explicar este hecho no le son necesarias, pues cree simple y llanamente a lo que dice la Biblia: “Hoy estarás conmigo en el Paraíso”, sin recurrir a ningún artefugio para desvirtuar el texto o alterar la traducción. Pero hay quienes aún así prefieren confiar en el engaño de que el texto debería decir: “te digo Hoy: estarás conmigo…”, y para ello, Eugenio Danyans, teólogo y escritor bíblico, nos ofrece un interesante comentario:
“Cristo no usa tan absurda redundancia en ninguna otra ocasión. La expresión “de cierto te digo” se encuentra más de ochenta veces en los cuatro Evangelios y es una de las más características de Jesús. En cada caso sigue inmediatamente el mensaje solemnemente anunciado. En ninguna ocasión hay un adverbio antes de la sentencia. No le oímos decir al Señor: “De cierto os digo hoy, el que cree en mí tiene vida eterna”; o bien: “Os digo hoy: antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.”

Para Danyans la cuestión es obvia: Si se traduce como lo hacen los testigos de Jehová, entonces el término “Hoy” estaría de más, y simplemente no haría falta, pues Cristo no sería capaz de cometer un error de tal magnitud en su discurso, y mucho menos cuando sabemos que no lo hizo después de haberse expresado más de ochenta veces con la misma forma gramatical. Para agregar, Nelson aporta su grano de arena a la verdad, y en una de sus muchas obras, el Diccionario Ilustrado de la Biblia, afirma al definir el Paraíso:
“Los judíos asociaban la palabra paraíso con el huerto del Edén. Luego llegaron a creer que los justos al morir iban a un lugar similar al paraíso. Ya en el rabinismo desarrollado el paraíso podría significar: (1) el huerto original del Edén; (2) la morada temporal de los justos muertos entretanto llega la resurrección, o 3) el huerto, morada eterna de los justos.

Por otro lado, los rabinos creían que la gehenna era la morada de los injustos (Seol). La palabra paraíso aparece solamente tres veces en el Nuevo Testamento. En Lc 23.43, Jesús promete al ladrón arrepentido que irá al paraíso ese mismo día, indicando así que es el lugar al que iban provisionalmente los justos al morir. El mismo concepto se halla en la parábola del rico y Lázaro, pero se vale de la figura del «Seno de Abraham» (Lc 16.23). En 2 Co 12.2ss, Pablo identifica el tercer Cielo con el paraíso. Luego, en los últimos capítulos de Apocalipsis es prominente la idea de un hermoso huerto eterno para los justos, pero no se usa la palabra paraíso.”

William Barclay, erudito del griego bíblico y profesor de la Universidad de Glasgow, en una de sus muchas obras traduce el texto de la siguiente forma: “-Te doy mi palabra –le contestó Jesús- que hoy estarás conmigo en el Paraíso.” Y luego, pasa a comentar el texto no interviniendo en su forma gramatical sino en su valor, afirmando:
“La palabra Paraíso viene del persa, y quiere decir “un jardín amurallado”. Cuando el rey persa quería hacerle un gran honor a alguno de sus servidores, le nombraba su acompañante en el paraíso, para que paseara y conversara con el rey en aquel lugar delicioso. Fue más que la inmortalidad lo que Jesús le prometió al ladrón arrepentido: le prometió el honor de gozar de su compañía en el jardín de la corte celestial.”

Hay quienes discrepan de esto debido a que Cristo, cuando resucitó, dijo que aún no había subido al Padre, y que como el Padre está en el Cielo al igual que el Paraíso, entonces el ladrón no pudo haber obtenido el cumplimiento de su promesa. Pero pensar así es pensar irresponsablemente, ya que “queda a nuestra interpretación” el lugar de Dios o el Cielo.


El Testimonio de la Iglesia Primitiva

por Juan Valles |

Hay quien no toma en cuanta el testimonio de los primeros creyentes acerca de la vida después de la muerte. Los cristianos que resultaron de la predicación de los apóstoles y en su defecto de cristianos inmediatos a éstos, creían que los muertos estarían conscientes y en el gozo del cielo inmediatamente después de la muerte. Para comprobarlo, basta con leer el testimonio de alguno de éstos es momentos antes de su muerte.

A Justino Mártir, luego de que el Prefecto le amenazara de muerte, le preguntó:

“¿Suponéis que si fuerais azotados y vuestras cabezas cortadas subiríais al cielo para ser recompensados?” El testimonio de Justino quedó grabado para la inmortalidad: “No lo supongo, lo sé y estoy plenamente convencido de ello…”. El relato continua diciendo: “ y efectivamente; los prisioneros murieron glorificando a Dios. Sus cuerpos fueron recogidos secretamente y sepultados con honor”. Eso ocurrió en el año 165 de nuestra era. [1]

Pero también tenemos el caso de Policarpo, quien afirmó de manera categórica:

“…te bendigo por haberte dignado conducirme hasta este día y hasta esta hora para que tome parte e el consorcio de los mártires y en el cáliz de tu Cristo, en la resurrección de la vida eterna, tanto del alma, como del cuerpo, en la incorrupción del Espíritu Santo entre los cuales te ruego sea yo recibido hoy en tu presencia como sacrificio agradable y acepto, del modo que tu Dios sea veraz, la has preparado, cumpliendo las cosas que mostraste de antemano. Por lo cual, por todas las cosas te alabo, te bendigo y te glorifico, por medio del Pontífice sempiterno Jesucristo, tu Hijo Unigénito por el cual, juntamente con el Espíritu Santo, te sea dada gloria ahora y por los siglos de los siglos. Así sea.”[2]

Luego, el relato nos dice que apenas se escuchó el “amén” de Policarpo, el encargado de prender el fuego comenzó su trabajo para martirizar a varios siervos de Dios de aquellos años. Pero éstos habían sabido que Su redentor les había dicho que no temieran a los que matan al cuerpo, porque al alma no la podían matar. Dios bendito, gracias por la divina esperanza que nos das en Cristo Jesús, nuestro Salvador, Amén!



[1] El Martirio de San Justino, mártir en Roma en el Ante Niceno-Library. Citado por Eugenio Dañinas en “Proceso a la Biblia de los testigos de Jehová”. Editorial Clie, 1971. Pág 207.
[2] Eusebio de Cesárea, Historia Eclesiástica, libro IV, capítulo XV: “Padecimientos de Policarpo juntamente con otros en la ciudad de Smirna durante el imperio de Vero”. Edit. Nova, Buenos Aires, pág 185. Citado por Dañinas en “Proceso a la Biblia de los tesigos de Jehová, pág 207, 208.

Primera Fotografía del Alma Humana!



Este material me llegó por correo, y desconozco su veracidad. Lo publico a modo de información y espero lo disfrute. Si sabe algo de esto le pido comente algo al respecto. Gracias.



Una operación quirúrgica que se complica, una paciente muerta y una foto misteriosa que ofrece una versión sorprendente de lo que sucedió en el quirófano. De hecho, por primera vez en la historia se consigue plasmar en el papel la imagen del alma humana.

Un suceso fuera de lo normal ha revolucionado al mundo médico y científico, replanteando una vez más la posibilidad de la vida tras la muerte.

Todo empezó con una intervención quirúrgica en un hospital de Frankfurt Alemania. La paciente falleció sobré una mesa de operaciones, pero lo insólito del caso vendría un par de días más tarde, cuando una de las fotos tomadas durante la operación reveló la existencia del espíritu de la mujer. Todo esto, ha cogido por sorpresa a investigadores y escépticos, ya que la foto existe y muchos han podido verla.




Una operación sin riesgo
Cuando Karin Fischer, un ama de casa alemana de 32 años, ingreso en el hospital Frankfurt para someterse a una operación, estaba muy lejos de imaginar el revuelo y las consecuencias que traería su estancia en el quirófano. De hecho, tampoco sospechaba que eran sus últimos momentos de vida. La intervención a la que iba a someterse, aunque no era sencilla, tampoco era de alto riesgo; iban a corregirle unas válvulas defectuosas que tenía implantada en el corazón. Pero algo salió mal y una serie de complicaciones hicieron que su corazón dejara de latir tan sólo cuarenta y cinco minutos después del inicio de la operación. En los controles, el monitor cardíaco señalaba el estado de muerte con una línea recta que recorría la pantalla. Ninguna de las doce personas del equipo vio nada de lo que revelaba la fotografía

La foto sorpresaEn el momento de su fallecimiento, Karin se encontraba rodeada de doce personas, todos ellos miembros del equipo de cardiología: Médicos, técnicos y enfermeras comprobaron cómo todos los esfuerzos para intentar reavivarla eran inútiles. El profesor Peter Valentín, director del Departamento de Divulgación Didáctica del hospital también estaba en el quirófano. En aquella ocasión su tarea consistía en manejar una cámara de fotos. Es muy frecuente que, durante las intervenciones, se fotografíe o se filme la labor de los cirujanos; esto se utiliza luego para la divulgación científica, los archivos médicos y, sobre todo, para las clases universitarias en la facultad de Medicina. También fue el profesor Valentín quien, pocos días después, tras recoger el carrete en el laboratorio y ver las copias, no pudo contener su sorpresa. Una de las fotografías enseñaba, con toda claridad, cómo una forma humana, difusa y transparente, se elevaba hacia el techo con los brazos abiertos. Era la foto de un espíritu y además, ¡estaba saliendo del cuerpo de la fallecida! El Papa Juan Pablo II tiene una copia y los investigadores del Vaticano la están analizando. Su primera reacción fue pensar que alguien le había gastado una broma; sin duda los del laboratorio fotográfico con un montaje sorprendente. De manera que llevó la copia a otro laboratorio para que uno de sus expertos descubriera si se trataba o no de un truco.

Peter Valentín no salía de su asombro mientras escuchaba las palabras del experto. ¡La foto era auténtica! Un estudio más profundo y detallado llevaba a la misma conclusión: no había tal montaje, no existía truco alguno.

Además, como si se tratara de una ironía, en la imagen podía verse claramente la pantalla del monitor en el momento en que la paciente expiraba, coincidiendo con el momento en que el espíritu salía de su cuerpo. Nadie había visto nada; el alma es invisible a los ojos humanos. El profesor Valentín decidió consultar el caso con el párroco del hospital, un cura bastante lúcido y poco amante de perder el tiempo con trivialidades.

Su primera reacción fue la de exclamar: "¡Cielo Santo, es un alma humana!".
El cura insistió en divulgar la noticia: por primera vez alguien conseguía fotografiar un alma. Se remitieron copias a muchos centros religiosos de toda Europa, así como a los mayores estudiosos del tema.

La respuesta de la Iglesia fue inmediata: el Papa Juan Pablo II pidió que se le enviara una foto para estudiarla en los laboratorios del Vaticano. No existe aún una respuesta oficial de la Santa Sede; pero la foto ya fue recibida y los expertos de Roma se encuentran investigando. Sus primeras impresiones son positivas: todo parece indicar que no hay truco y que la foto revela la verdad: un espíritu humano saliendo de un cuerpo que acaba de fallecer.

La ciencia se pronunciaUno de los estudiosos de la materia que recibió la fotografía es el doctor Frank Muller, científico alemán que se dedicó a investigar exhaustivamente el insólito documento. Es la primera vez que se obtiene la imagen del alma humana. Su conclusión fue rotunda: es la prueba que faltaba, lo que muchos han estado buscando desde siempre. Según él, el alma de las personas tiene una vida eterna tras dejar el cuerpo físico. A su entender, esto es una confirmación de lo narrado por la Biblia, y sin truco posible, puesto que los mejores expertos han estudiado la foto durante varias semanas, con los aparatos más sofisticados y el mayor interés.

Para el doctor Muller; está claro que siempre habrá gente escéptica que se niegue a creer en la evidencia; pero tampoco ellos tienen una respuesta convincente, que explique la presencia de la imagen sobre el papel. Es una cuestión dé extremos dónde, una vez más, lo inexplicable, tiene un papel relevante. No cabe lugar a más estudios; la ciencia ha demostrado que es una fotografía auténtica, sin trucajes de ninguna especie. Ahora sólo queda, aceptar las cosas como son sin darle más vueltas.

Pero mientras tanto, muchos han sugerido que podría tratarse de la foto más importante obtenida, jamás. Otra prueba de la inmortalidad del alma.