La verdad de la Biblia: Profecía sobre la ciudad de Tiro


por D. James Kennedy

¿Qué le ocurrió a la ciudad de Tiro? He aquí algunas de las profecías específicas con respecto a ella. Ezequiel declaro cuando Tiro estaba en su apogeo: "Y demolerán los muros de Tiro, y derribarán sus torres; barreré de ella hasta su polvo, y la dejaré como una peña lisa. Tendedero de redes será en medio del mar, porque yo he hablado, dice Jehová el Señor ... y pondrán tus piedras y tu madera y tu polvo en medio de las aguas ... Y te pondré como una peña lisa ... nunca más serás edificada; porque yo Jehová he hablado" (Ezequiel 26:4, 5; 12-14). Unos pocos años después de haberse escrito esta profecía, el gran Nabucodonosor de Babilonia trajo su ejército contra Tiro y sitió la ciudad. Durante 13 años la ciudad de Tiro resistió los esfuerzos del rey de Babilonia. Finalmente, los muros de la ciudad se derrumbaron y las huestes del ejército babilonio entraron en la ciudad y mataron al resto de sus habitantes a filo de espada. Millares de ellos, sin embargo, habían huido mar adentro en embarcaciones, para formar la nueva ciudad de Tiro en una isla situada a menos de un kilómetro en el Mediterráneo. Por tanto, la profecía se cumplió sólo en parte.

Algunos pudieran decir que Ezequiel escribió esta profecía después de ocurridos los eventos, pero eso sería imposible. Pasaron los siglos. Unos 250 años después, cuando ya hacía tiempo que Ezequiel se había vuelto polvo en su sepulcro, la mayoría de los muros de Tiro aún se elevaban hacia el cielo: mudo testimonio de que la profecía no se había cumplido. Millones de toneladas de piedras, escombros y madera quedaban, y sin embargo, Dios había dicho que la ciudad quedaría pelada como una roca lisa; que las piedras, la madera y el mismo polvo de la ciudad serían echados al mar. ¿Qué loco hubiera podido presentarse 250 años después para completar el cumplimiento de esta profecía? Parecía que Dios se hubiera equivocado. Sin embargo, la Biblia había declarado: "...yo Jehová he hablado."

Luego, como un llamado de clarín, llegó una conmoción de terror procedente del norte, cuando apareció en el horizonte un poderoso conquistador. Alejandro Magno estaba acampado frente al estrecho de los Dardanelos, preparando su ataque contra el dominante imperio persa. Cruzó el estrecho y le propinó al rey de Persia su primera derrota demoledora. El poderoso ejército. persa retrocedió y huyó hacia el sur, luego tierra adentro hacia el este, siendo perseguido ardientemente por Alejandro. Sin embargo, antes de internarse tierra adentro para perseguir al ejército que huía, Alejandro, como gran estratega decidió anular los efectos de la póderosa armada persa. Cerró completamente todos los puertos del Mediterráneo oriental. Una tras otra. las ciudades capitularon y se rindieron. Finalmente. Alejandro llegó a la nueva Tiro, que había sido construida con murallas inexpugnables a menos de un kilómetro fuera de la costa del Mediterráneo. Ordenó a la ciudad que se rindiera. Cuando los habitantes se rieron por el mandato de Alejandro, éste. con un principal ingeniero. Diades. concibió el más osado y atrevido plan de toda la historia de la guerra: construirían una calzada a través de casi un kilómetro del mar Mediterráneo, hasta la isla en que estaba la nueva Tiro. ¿Dónde hallarían los materiales para semejante calzada? El gran rey dio la orden: "Derribad los muros de Tiro, tomad las maderas y las piedras, los escombros y los lefios, echadlos al mar." Así el gran ejército de Alejandro obedientemente comenzó a cumplir la palabra de Dios.

Hace unos años, compré un librito que versa sobre Alejandro Magno, escrito por Charles Mercer. con la asesoría de Cornelius C. Vermeule 111, el encargado de Artes Clásicas en el Museo de Bellas Artes de Boston. Este libro contiene la más asombrosa descripción de los eventos relacionados con Tiro: "La ciudad de Tiro que estaba en tierra firme fue arrasada. y sus materiales fueron llevados al sitio de construcción. Entre tanto, se traían a rastras grandes troncos de árboles desde los bosques del Líbano, y se abrían canteras en las montafias para proveer las piedras para la fabulosa carretera de Diades. . . El mismo Alejandro llevó piedras al hombro." ¡Polvo, madera, piedras. Estos son los mismos materiales de que habló el profeta Ezequiel hace miles de afios. Las piedras y la madera y el polvo fueron llevados y echados en el mar. La historia nos dice que incluso rasparon el sitio mismo de la Ciudad para sacar cuanto pudieran para hacer esta calzada, a fin de destruir la nueva ciudad de Tiro. Al fin la nueva ciudad fue sitiada, destruida y arrasada. Pero la profecía, no. se había cumplido aún por completo. DIOS habla dIcho que destruirían los muros de Tiro y que Ella pondría como una pefia lisa. Había dicho que se convertiría en un tendedero de redes. Un miembro de mi iglesia visitó recientemente el sitio de la antigua ciudad de Tiro y regresó con fotografías de la que fue la nueva ciudad de Tiro. En las fotografías se ven redes tendidas sobre la roca lisa que una vez había sido la orgullosa ciudad de Tiro. "Porque yo he hablado, dice jehová el Sefior" (Ezequiel 26:5).

!Que algún incrédulo explique estas profecías!