¿Existe la Vida después de la Muerte?

por Juan Valles|

Este artículo nace con el propósito de refutar las ideas que andan propagando la muerte total del ser. Si usted cree sinceramente que después de morir estará inconsciente, totalmente muerto, déjeme decirle que está equivocado. La Biblia enseña otra cosa, y es precisamente a esa otra cosa a donde le quiero llevar. Algunas sectas, como los testigos de Jehová, por ejemplo, afirman categóricamente la muerte total y entera del individuo, y para ello se basan en algunos pasajes de la Biblia los cuales vamos a explicar.

En cuestiones de antropología bíblica, el ser está compuesto de cuerpo, alma y espíritu. Según la posición de algunas personas, el individuo no posee un alma, sino que es un alma, es decir, que cuando muere no tiene nada inmortal que continúe viviendo.

Aparentemente en la iglesia de Tesalónica se hacían esta misma pregunta, y el apóstol Pablo comienza a enseñarles lo que ocurre con las personas después que mueren.
El apóstol escribe: “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger. Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor.” (Flp 1.21-23).

Esto es de vital importancia. Si analizamos el texto nos sorprenderemos en grado sumo. Pablo está diciendo simplemente que si muere es mejor que vivir, y no sólo eso, sino que, si el vivir es Cristo, entonces la muerte es ganancia, o sea, es un incremento. Y no obstante, hay una frase que resuena fuertemente: “teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor”. Cualquiera pudiera decir aquí que Pablo sólo quiere morir para ir más rápido a esperar la resurrección, pues para muchos la muerte es un lugar de espera inconsciente; pero el apóstol no sugiere eso por ninguna parte. Es indiscutible el afán del apóstol para morir porque sabía que estaría con Cristo. Si nos percatamos, Pablo dice que morir sería mejor. Si fuera verdad lo que dicen algunas sectas, de que al morir iremos a un lugar de descanso donde estaremos inconscientes a la espera de ser resucitados, ¿eso sería mejor que vivir? ¿Sería eso mejor para Pablo que estar vivo predicando el evangelio? Obviamente no.

Algo que no pueden obviar las sectas es la palabra usada por Pablo para referirse a su partida. En el griego, hay varias palabras que se usan para partir, pero la que usa el apóstol es muy significativa. Pablo no se está refiriendo simplemente a partir desde un sitio a otro; el apóstol no sólo habla de trasladarse. La palabra usada por Pablo es “analuo”, (ana = arriba, u otra vez; luo = soltar, liberar, desatar.).Vine nos dice acerca de este término, que “ significa partir, en el sentido de partir de la vida, metáfora sacada del hecho de largar las amarras en preparación para zarpar, o, según algunos, de levantar un campamento, o de sacar el yugo de unos animales.” En conclusión, esta palabra sugiere quitar las amarras de un sitio para instalarse con las mismas en otro. Un comentario acerca de esto, es que la palabra describe el acto de quitar las estacas de una tienda para colocarla en otro sitio. Además de que significa morir, sugiere continuar en un lugar la misma actividad que se llevaba en otro sitio.

El apóstol habla de dos cosas: 1) quedarse en la tierra, y 2) "partir para estar con Cristo lo cual es muchísimo mejor.". Ya vimos que la palabra usada por el apóstol significa quitar algo para ir a otro sitio, y tiene la particularidad de que es un término o bien náutico, o bien militar. Significa primordialmente "irse rápido para acampar en otro sitio". Ahora bien, ¿no notas que el apóstol dice "partir para estar con Cristo"? Pablo no dice que morirá, sino "partir". El hecho de partir quiere decir estar en otro sitio. Y añade: "para estar con Cristo". Pablo obviamente no dice que partirá para estar dormido, ni que partirá para descansar inconscientemente hasta que se le resucite. Pablo dice que partirá para estar con Cristo, "lo cual es muchísimo mejor".

Ahora bien, esta última parte del texto habla mucho. Si Pablo estuviera diciendo aquí que iría a dormir inconscientemente luego de su muerte, ¿sería eso muchísimo mejor que estar aquí en la tierra salvando a las personas con el evangelio de Jesucristo y encargándose de la labor de apóstol que tenía? Por supuesto que no! Pablo sabía que lo único por lo cuál él dejaría su ministerio aquí en la tierra era por el estar con Cristo, porque eso era lo único mejor para él!

Para comprender el valor de este pasaje, aquí está lo que dicen varias traducciones acerca del mismo:

viñeta
"Me siento presionado por dos posibilidades: deseo partir y estar con Cristo, que es muchísimo mejor..." (Nueva Versión Internacional)
viñeta
"Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor..." (Reina Valera 1960)
viñeta
"Me es difícil decidirme por una de las dos cosas: por un lado, quisiera morir para ir a estar con Cristo, pues eso sería mucho mejor para mí..." (Versión Dios habla hoy)
viñeta
"En realidad, no sé qué es mejor, y me cuesta mucho trabajo elegir. Si sigo viviendo, puedo serle útil a Dios aquí en la tierra; pero si muero, iré a reunirme con Jesucristo, lo cual prefiero mil veces." (La Biblia en lenguaje sencillo)
viñeta
"pues de ambos lados me siento apremiado, teniendo el deseo de partir y estar con Cristo, pues eso es mucho mejor..." (La Biblia de las Amétricas)
viñeta
"Unas veces quisiera vivir, y otras veces no, pues mi verdadero anhelo es irme para estar con Cristo, lo cual es mucho mejor que quedarme aquí..." (Versión Castillan)
Como nota adicional y extraordinariamente reveladora, debo adjuntar aquí el comentario de Eugenio Danyans al respecto. El conocido teólogo escribió:

"La palabras del original griego son bien enfáticas: "Sunexomai de ek ton duo, tin episumian ekon eis to analusai kai sun Xristo einai pol-lo yap mal-lon kreisson." Literalmente: "Estoy apretado de dos partes, teniendo el deseo de ser soltado y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor."

Danyans aclara aún más el sentido, y amplifica nuestra comprensión del pasaje cuando argumenta:

"Nótese que la frase "to analusai kai sun Xristo einai" lleva un sólo artículo, "to", para los dos verbos, lo cual indica que los dos efectos (ser soltado y estar con Cristo) guardan una mutua relación cronológica: el apóstol desea soltar las amarras del cuerpo mortal, como condición para gozar inmediatamente de la presencia del Señor". [1]


Lo que dice 2Corintios 5:8

La carta que Pablo escribió a los corintios nos ofrece otra pista. Quizás habrás oído la frase «estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor». Pablo fue quien lo dijo: «Más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor» (2 Co 5.8).

Max Lucado ofrece un comentario sobre este texto: “En la Segunda Venida de Cristo nuestros cuerpos resucitarán. Pero obviamente en este versículo Pablo no está hablando de eso. De otra manera no habría usado la frase “ausentes del cuerpo”. Pablo está describiendo una fase después de nuestra muerte y antes de la resurrección de nuestros cuerpos. Durante este tiempo estaremos “presentes al Señor”.

La palabra usada por Pablo para referirse a la ausencia del cuerpo, es “endemeo”, que significa: “uno que está en su propio lugar o tierra”. Pablo se está refiriendo con esta palabra cuando dice “estar con el Señor”, a estar en la casa, estar donde debemos estar, estar en nuestra morada, en el lugar indicado, o nuestra propia tierra a donde pertenecemos. Vine nos ofrece un comentario exquisito: “La implicación de estar «en el hogar con el Señor» después de la muerte constituye un testimonio en contra de la doctrina de la inconsciencia del espíritu, cuando queda desligado del cuerpo natural.”


¿Sabe lo que dice Apocalipsis 6:9?

En Apocalipsis 6 hay una frase que testifica duramente contra los que creen en la inconsciencia del alma. En la Biblia se habla muchas veces de las personas que mueren, y se dice que mientras están muertos están durmiendo, pero a diferencia de esto, en algunos pasajes los muertos hacen de todo menos dormir, ¿porqué?


Apocalipsis 6:9-11 dice: “Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos.”

¿Qué quiere decir esto? En la Biblia del diario vivir, una edición de estudio, se nos da el siguiente comentario: “El altar representa el altar del sacrificio en el templo donde se ofrecían los animales para expiar nuestros pecados. En lugar de la sangre de los animales al pie del altar, Juan vio las almas de los mártires que habían muerto por predicar el evangelio. A estos mártires se les había dicho que muchos más perderían la vida por su fe en Cristo (6.11). Al tener que afrontar la guerra, el hambruna, la persecución y la muerte, los cristianos serán llamados a permanecer firmes por lo que creen. Solamente los que permanezcan firmes hasta el fin serán premiados por Dios.”

Es evidente que los muertos que aparecen allí están vivos, están conscientes, y pueden hablar con Dios. Si nos vamos al griego, nuestro entendimiento de estas cosas será mayor. La palabra usada aquí por Juan y se traduce por “muertos” (“los que habían sido muertos”) es “sfazzo”, y es un término que significa “degollar”, “inmolar”, y especialmente es la que se usa para las víctimas que eran inmoladas en el sacrificio. Juan nos dice que ve bajo del altar las almas de los que habían sido inmolados por el testimonio y la Palabra de Dios.

Adentrándonos un poco más en el griego, hay otra palabra digna de citar, y es el griego “biotikos”, un término que se traduce como “vida”, “las cosas de la vida”, “en esta vida”, etc. La preposición “bios” significa “perteneciente a la vida”.

También está la palabra que se traduce por “descasar” (“y se les dijo que descansasen todavía un poco” Ap 6:11). Esta palabra es el griego “anapauo”, que significa una interrupción del trabajo, dar reposo, dar descanso, etc, pero no sugiere dejar de existir. Se usa en Lucas 12:19 con el rico insensato, cuando decide dejar de trabajar para disfrutar de sus bienes. Se usa también en Mateo 26:45, en Marcos 6:31 durante la alimentación de los cinco mil, en 1Pedro 4:14 traduciéndose por “reposo”, donde Pedro dice: “porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros”; además de estar presente en Apocalipsis 14:13, cuando se nos dice que los creyentes “descansarán de sus obras”, entendiéndose por obras a la misma palabra que usa Santiago en su epístola, la obra ejercida por la fe para salvación, dando a entender que los creyentes que mueren en ese tiempo específico ya no necesitarán estar haciendo obras de fe y descansarán de ello.

Como hemos visto, todo el pasaje testifica de la consciencia de los muertos del Apocalipsis. Y tomé la decisión de detallar bien el contenido del pasaje, a fin de cerrar la boca a los que dicen que este pasaje es simbólico. Si alguien dice algo así, entonces toda la Biblia es simbólica también.


Hebreos 12:1 

En hebreos 12 se nos habla de una nube de testigos que están en derredor nuestro. ¿Qué quiere decir eso? Esta gran nube de testigos está formada por la lista de personas mencionadas en el capítulo 11 del libro. Lo interesante de esto es lo que dice el apóstol: “teniendo en derredor nuestro”. La palabra usada aquí es “prokeimai”, y se traduce por “que tenemos por delante”. Este término significa literalmente “yacer delante”. Imagine usted, amigo lector, lo que significa esto: que si tenemos a nuestro alrededor a estas personas entonces debemos despojarnos del pecado que nos asedia. Dicho de otra manera, estas personas no están muertas! Y eso es compatible con las enseñanzas de Jesucristo de que Dios no es Dios de muertos sino de vivos, ¿porqué? Porque para Dios nadie muere!



¿Los Muertos nada saben?

La Biblia dice en Eclesiastés 9:5: “Porque los vivos saben que han de morir, pero los muertos no saben nada ni esperan nada, pues su memoria cae en el olvido”. (Nueva Versión Internacional). Con este texto, muchos intentan decir que la muerte es algo inconsciente. ¿Dice eso? No.

 En los escritos del Nuevo Testamento hay una forma hebrea de explicar las cosas denominada “paralelismo”, que consiste en ampliar la información de algo con un comentario posterior; esto funciona mucho en los salmos y libros sapiensales, y este texto de Eclesiastés es un ejemplo de ello. Para ampliar lo que queremos saber acerca del verso 5, debemos ir ahora al 6, que dice: “Sus amores, odios y pasiones llegan a su fin, y nunca más vuelven a tener parte en nada de lo que se hace en esta vida”.  Aquí tenemos lo que quiere decir el autor, y no es precisamente acerca de la inconsciencia del alma o del que muere, sino a su falta de conocimiento sobre las cosas terrenales, pues dice: “y nunca más vuelven a tener parte en nada de lo que se hace en esta vida”.  Observe claramente que el autor está comparando las cosas que se hace en esta vida, y dice que tales ya no se tendrán después que morimos, que nuestros amores, nuestras pasiones y odios ya no las podremos disfrutar. Ahora bien, ¿Dónde dice el texto que estaremos inconscientes después de muertos? Obviamente no lo dice, y sería irresponsable de nuestra parte admitir tal cosa. Un autor nos dice acerca del texto:

 “Cuando Salomón dice que los muertos no saben nada y que no hay trabajo, ni planificación, ni conocimiento, ni entendimiento en la muerte, no está contrastando la vida con la vida después de la muerte, sino la vida con la muerte. Una vez que usted muere, no puede cambiar lo que ha hecho. La resurrección a una nueva vida después de la muerte era un concepto vago para los creyentes en la época del Antiguo Testamento. Sólo quedó claro después de que Jesús se levantó de los muertos.”[5]

 Esto, como ya se dijo no es prueba de la inconsciencia del alma. No dice nada al respecto, y nuestra posición debe ser que con toda sinceridad lo admitamos, pues es bien sabido que la Biblia no se contradice, y si ello es así, entonces ¿cómo es que se nos habla de la consciencia de los que mueren? Para ello, podemos ver Isaías 14:9-10 que dice: “El Seol abajo se espantó de ti; despertó muertos que en tu venida saliesen a recibirte, hizo levantar de sus sillas a todos los príncipes de la tierra, a todos los reyes de las naciones. Todos ellos darán voces, y te dirán: ¿Tú también te debilitaste como nosotros, y llegaste a ser como nosotros?” 

 ¿Ve Usted cómo es la Biblia…?


No está muerto, está dormido…

En los escritos bíblicos hay una frase que bien merece nuestra atención, que es “dormir en el Señor”, pues la muerte es a menudo comparada con un sueño. En Juan 11:11 hay un claro ejemplo de ello: “Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle…” Tanto aquí como en varios textos, se habla de la muerte como de un sueño, y sus partidarios afirman que el que muere, está dormido, completamente inconsciente de lo que pasa a su alrededor. Aquí el término “dormir” es el griego “kekoimētai”, que se deriva del verbo “koimaomai” que se traduce por dormir.  Tanto A.T. Robertson como Vine nos dicen que se trata de una metáfora, pero es Vine quien amplía nuestra comprensión:

 “Este uso metafórico de la palabra dormir es apropiado, por la similitud de apariencia entre un cuerpo dormido y un cuerpo muerto; por lo general lo que caracteriza a ambos es el reposo y la paz. El objeto de la metáfora es el de sugerir que, así como el que duerme no deja de existir mientras su cuerpo duerme, de la misma manera la persona que ha muerto sigue existiendo a pesar de su ausencia de la región en la que los que permanecen se pueden comunicar, y que, así como se sabe que el sueño es cosa temporal, lo mismo sucederá con la muerte del cuerpo…

Cuando la estructura física del cristiano (la casa terrena de nuestro tabernáculo, 2 Co 5.1) se disgrega y vuelve al polvo, la parte espiritual de su sumamente complejo ser, el asiento de su personalidad, parte para estar con Cristo (Flp 1.23). Y ya que el estado en el que el creyente, ausente del cuerpo, está en el hogar con el Señor (2 Co 5.6-9), es descrito como «mucho mejor» que el estado presente de gozo en comunión con Dios y de feliz actividad en su servicio, que por todas partes queda reflejado en los escritos de Pablo, es evidente que la palabra «dormir», allí donde se aplica a los cristianos que han partido, no tiene en absoluto la intención de comunicar la idea de que el espíritu se halle en estado de inconsciencia…
“Los primeros cristianos adoptaron la palabra koimeterion, que era usada por los griegos para denominar a una casa usada para alojar a forasteros, para designar el lugar de sepultura de los cuerpos de los suyos que habían dejado esta escena; de ahí proviene la palabra castellana «cementerio», «el lugar de dormir»» (de Notes on Thessalonians, por Hogg y Vine, p. 172)”[6]


Eugenio Danyans también tiene algo qué decirnos, y agrega:

  “Debemos decir aquí que la expresión “dormir en el Señor”, refiriéndose a la muerte, se hizo peculiar entre los cristianos primitivos después de haber visto a Jesús resucitado, y probablemente recordando lo que él había dicho de los muertos a quienes resucitó (Lucas 8:52 y Juan 11:11); pero que la expresión dormir, tanto en labios de Jesús como en los de los apóstoles, se aplica al cuerpo, no a la parte espiritual y consciente de nuestro ser, lo demuestra el caso de Esteban, en donde, al lado de la frase “durmió en el Señor”, oímos al propio mártir exclamar: “Señor Jesús, recibe mi espíritu”. Bien claramente prueban estas palabras que lo que duerme no es el espíritu  sino el cuerpo…”[7]

 Podemos estar seguros que dormir en el Señor es estar ausente del Cuerpo, y presentes con Cristo, lo cual es muchísimo mejor…!




Enoc, un Testimonio digno de destacar

Otro hecho que no deja de sorprender es lo que ocurrió con la vida de Enoc. Este hombre partió directamente a la presencia del Señor sin antes morir, lo que sugiere poderosamente que vive en algún lugar.

Dice el relato bíblico acerca de Enoc:

“Vivió Enoc sesenta y cinco años, y engendró a Matusalén. Y caminó Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén, trescientos años, y engendró hijos e hijas. Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años. Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios.” (Gn 5:21-24)

Fíjese cómo se nos dice que desapareció, porque “le llevó Dios”. El lector puede preguntar ¿adónde? Lo primero que a uno le viene a la mente es al cielo, pero ¿qué pensarán aquellos que creen que la muerte es algo inconsciente? ¿Pensarán entonces que Dios le mató y se lo llevó para que esté inconsciente? No, la Biblia no enseña eso. Recordemos que Dios es Dios de vivos, no de muertos, queriendo decir simplemente que para Dios los muertos no existen.

 Es muy interesante consultar el hebreo y ver qué palabra se usa para expresar la acción de llevar, ya que se nos dice que Dios le llevó, y la palabra puede aportar datos de gran valía. 

 El término pues, que se usa, es el hebreo “lagah”, que significa “tomar”, “llevar”, o “recibir”. Vine dice que “En primer lugar, esta palabra significa «tomar, agarrar, asir», como cuando Noé extendió su mano y «tomó» la paloma para hacerla entrar consigo en el arca (Gn 8.9). Un significado secundario es «llevarse, remover, atraerse», como en el caso de los reyes invasores que «tomaron» («se llevaron») todas las riquezas de las ciudades de la llanura (Gn 14.11). A veces el verbo sugiere «recibir alguna cosa de alguien». Así fue cómo Abraham pidió a Efrón el heteo que «recibiera» de su mano el importe del campo que incluía la cueva del sepulcro (Gn 23.13).”[8]

 Es de notar que este término no lleva a expresar por ninguna parte que alguien muera, es decir, la muerte no está implícita en la acción del verbo. Observemos que cuando se usa, es para denotar un propósito, que no tiene nada que ver con la muerte ni con dejar de existir. Pero hay algo supremamente relevante, pues el salmista usó este término con una concepción diferente, pero que ilustra vívidamente lo que se quiso decir acerca de Enoc; dice el salmo: “Me has guiado según tu consejo, y después me recibirás en gloria.” (Sal 73:24). Además de significar quiere decir recibir, y esto nos lleva a imaginarnos por un momento: ¿podremos sustituir el término? ¿Cómo pues quedaría? Sería algo así: “Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le recibió Dios.” ¡Qué tremendo!

 Entonces, ¿adónde fue Enoc? El libro de Hebreos nos da otra respuesta ilustrativa: “Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios.” (Heb 11:5)

 Enoc fue traspuesto, es decir, trasladado “para no ver muerte”. ¿Coincide esto con la Biblia? Sí; coincide exactamente con lo que dice Pedro en 2Pedro 1:14,15 y que ya vimos en su momento.

Unos versos más adelante en la carta a los hebreos, hay una cita que suelen usar los detractores para querer indicar que Enoc tuvo que haber muerto, ya que se nos dice que “Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.” (Heb 11:13). Pero este verso no habla en lo absoluto de Enoc, sino de Abraham, Sara, Isaac y Jacob, a los cuales se les hicieron las promesas, ¿cuáles promesas? Las que se hicieron a Abraham (Gál 3:16). Pablo nos cuenta: “Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo…” (Rom 14:13), de lo mismo que habla Rom 15:8 y muchos versos más.

Un comentario acerca de lo escrito en Hebreos, y lo que significa la referencia de “todos éstos” viene de la pluma de A.T. Robertson:

“Todos éstos (houtoi pantes). Los de los versículos 9 a 12 (Abraham, Sara, Isaac, Jacob). Sin haber recibido lo prometido (më komisamenoi tas epaggelias). Participio primero aoristo en voz media de comiso, obtener, como en 10:36; 11:39. Y sin embargo  el autor menciona a Abraham (6:15) como habiendo recibido la promesa. Recibió la promesa del Mesías pero no vivió para ver la venida del Mesías, como sí nosotros. Es en este sentido que tenemos nosotros mejores promesas.”[9]


Así que debemos estar conscientes que la idea que el Señor nos ha dado a través de Su Palabra es que Él no es Dios de muertos, sino de vivos, que para Dios nadie muere definitivamente (como lo expresa, categóricamente, la ley de la termodinámica), y que inevitablemente resuena la voz del Dios a través del apóstol: "Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza” (1 Ts 4.13). Dios le bendiga.




[1] Eugenio Danyans. Proceso a la Biblia de los testigos de Jehová. Editorial Clie; pág. 199.
[5] Barton, Dr. Bruce B., Editore, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1996.

[6] Vine, W.E., Vine Diccionario Expositivo de Palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento Exhaustivo.
[7] Danyans, Eugenio, Proceso a la Biblia de los Testigos de Jehová. Pág 198.

[8] Vine, W.E., Vine Diccionario Expositivo de Palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento Exhaustivo.
[9] Robertson A.T., Imágenes verbales del Nuevo Testamento, vol 5. Terrasa, Barcelona España. Pág 456

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