¿Qué Opina Dios de la homosexualidad?

por Juan Valles

A todos nos interesa saber si Dios aprueba o no la homosexualidad. Total, si Dios es un Dios de Amor al menos puede comprender que los homosexuales se aman, ¿cierto?

La homosexualidad es cada vez más vista en nuestras calles, nuestras charlas, y casi que todo ámbito social. Hace algunos años, por ejemplo, no era común de hablar de bisexuales, ni especificar la heterosexualidad porque era la norma "general". Ahora, hasta en facebook u otras redes sociales, hay mujeres que escriben "Me interesan: Mujeres (por favor abstenerse hombres)"; y hay hombres que escriben: "Me intertesan hombres". Y todo esto ha venido creciendo vertiginosamente, tanto que en elgunos países se ha legalizado la unión matrimonial entre personas del mismo sexo. Incluso, para el momento en que escribo esto, tengo vecinos, hombres, que viven juntos cual marido y mujer, y no dudo que usted también. ¿Es malo esto? ¿Podemos decir que socialmente es inaceptable? ¿Debemos criticarlos o amarlos? Pero, por sobretodo, ¿qué opina Dios de todo esto?

Voy a ser lo más específico y práctico posible. En uno de los escritos de Pablo, hallamos una fuerte evidencia  en contra de las relaciones homosexuales. Pablo declara en romanos 1:26,28:
«Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen...»

Aunque el pasaje es bien claro, no obstante señala algunas cosas que voy a destacar:

Cuando Pablo habla de Pasiones vergonzosas, lo hace con dos palabras griegas: "pathos", que significa en este contexto "malos deseos"; y la otra palabra que se traduce como vergonzosas es el griego "atimia", que significa vergonzoso, deshonra, vil, verguenza. Dicho de otra manera: cayeron en lo más vil y avergonzado con sus malos deseos. Es una palabra fuerte para aquellos que creen amarse aun con el amor más puro, pero bajo la óptica de Dios parece ser lo más vil y degradante.

También nos hablan del uso natural. ¿Qué es esto? El uso natural se refiere al uso biológico, no sociológico. Recuerde que la Biblia dice que Dios creó al hombre y la mujer, y les dijo "fructificad y multiplicaos" (Gn 1:27,28). Aquí Dios da por sentado el orden natural de la sexualidad. Ahora bien, Dios establece algo que nuestra cultura moderna ha intentado distorcionar: la unión matrimonial. Dios dice más adelante: "Por tanto dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán una sola carne" (Gn 2:24). La unión matrimonial establecida por Dios es el hombre y su mujer, no el hombre con el hombre ni la mujer con la mujer. ¿Y cómo se puede engendrar una sola carne? Con un hombre y una mujer! Por eso es que el uso natural es hombre-mujer, y en tiempos de Pablo era común ver homosexuales, por lo que Pablo les escribió esto de "pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros..." Si creemos que la homosexualidad es algo nuevo estamos equivocados. Es tan antigua esta práctica que en tiempo de la Biblia ya se le condenaba.

La palabra lascivia significa ausencia de cohibiciones, indecencia, desenfreno … la idea prominente es de una conducta desvergonzada.

Estos tópicos son básicamente las columnas del pasaje de romanos 1:26-28. Dios ve con desagrado las relaciones homosexuales, porque corroen la sociedad y alteran el orden natural que estableció para la pareja y el matrimonio. Pero aún hay más...

¿Sabías que Dios destruyó dos ciudades por su conducta homosexual?
La homosexualidad es tan desagradable para Dios, que tuvo que destruir a fuego dos ciudades por este delito, a fin de que la humanidad no se perdiera toda desde sus inicios. Sodoma y Gomorra fueron ciudades que no existen actualmente ni se sabe donde estuvieron exactamente, pero que son mencionadas de continuo por su mal ejemplo. Su castigo se ha perpetuado porque incitaron la ira de Dios por su mala conducta. Dios las destruyó por completo, sin dejar siquiera rastro de donde estaban. Se cree que estuvieron cerca del mar muerto en alguna llanura, pero esto se desconoce.

Ahora, ¿por qué las destruyó Dios? La Biblia dice en Judas 1:7: "como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno."

Dicho de otra manera, Sodoma y Gomnorra sufrieron el infierno por haber fornicado (tener relaciones antes del matrimonio) e ido en pos de vicios contra naturaleza (relaciones sexuales fuera de la naturaleza establecida por Dios).

Este hecho se narra en Génesis 19:1-29. Dice así:
Llegaron, pues, los dos ángeles a Sodoma a la caída de la tarde; y Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Y viéndolos Lot, se levantó a recibirlos, y se inclinó hacia el suelo, y dijo: Ahora, mis señores, os ruego que vengáis a casa de vuestro siervo y os hospedéis, y lavaréis vuestros pies; y por la mañana os levantaréis, y seguiréis vuestro camino. Y ellos respondieron: No, que en la calle nos quedaremos esta noche. Mas él porfió con ellos mucho, y fueron con él, y entraron en su casa; y les hizo banquete, y coció panes sin levadura, y comieron. Pero antes que se acostasen, rodearon la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo junto, desde el más joven hasta el más viejo. Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos. Entonces Lot salió a ellos a la puerta, y cerró la puerta tras sí, y dijo: Os ruego, hermanos míos, que no hagáis tal maldad. He aquí ahora yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os las sacaré fuera, y haced de ellas como bien os pareciere; solamente que a estos varones no hagáis nada, pues que vinieron a la sombra de mi tejado. Y ellos respondieron: Quita allá; y añadieron: Vino este extraño para habitar entre nosotros, ¿y habrá de erigirse en juez? Ahora te haremos más mal que a ellos. Y hacían gran violencia al varón, a Lot, y se acercaron para romper la puerta. Entonces los varones alargaron la mano, y metieron a Lot en casa con ellos, y cerraron la puerta. Y a los hombres que estaban a la puerta de la casa hirieron con ceguera desde el menor hasta el mayor, de manera que se fatigaban buscando la puerta. Y dijeron los varones a Lot: ¿Tienes aquí alguno más? Yernos, y tus hijos y tus hijas, y todo lo que tienes en la ciudad, sácalo de este lugar; porque vamos a destruir este lugar, por cuanto el clamor contra ellos ha subido de punto delante de Jehová; por tanto, Jehová nos ha enviado para destruirlo. Entonces salió Lot y habló a sus yernos, los que habían de tomar sus hijas, y les dijo: Levantaos, salid de este lugar; porque Jehová va a destruir esta ciudad. Mas pareció a sus yernos como que se burlaba. Y al rayar el alba, los ángeles daban prisa a Lot, diciendo: Levántate, toma tu mujer, y tus dos hijas que se hallan aquí, para que no perezcas en el castigo de la ciudad. Y deteniéndose él, los varones asieron de su mano, y de la mano de su mujer y de las manos de sus dos hijas, según la misericordia de Jehová para con él; y lo sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad. Y cuando los hubieron llevado fuera, dijeron: Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas. Pero Lot les dijo: No, yo os ruego, señores míos. He aquí ahora ha hallado vuestro siervo gracia en vuestros ojos, y habéis engrandecido vuestra misericordia que habéis hecho conmigo dándome la vida; mas yo no podré escapar al monte, no sea que me alcance el mal, y muera. He aquí ahora esta ciudad está cerca para huir allá, la cual es pequeña; dejadme escapar ahora allá (¿no es ella pequeña?), y salvaré mi vida. Y le respondió: He aquí he recibido también tu súplica sobre esto, y no destruiré la ciudad de que has hablado. Date prisa, escápate allá; porque nada podré hacer hasta que hayas llegado allí. Por eso fue llamado el nombre de la ciudad, Zoar. El sol salía sobre la tierra, cuando Lot llegó a Zoar. Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos; y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra. Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal. Y subió Abraham por la mañana al lugar donde había estado delante de Jehová. Y miró hacia Sodoma y Gomorra, y hacia toda la tierra de aquella llanura miró; y he aquí que el humo subía de la tierra como el humo de un horno. Así, cuando destruyó Dios las ciudades de la llanura, Dios se acordó de Abraham, y envió fuera a Lot de en medio de la destrucción, al asolar las ciudades donde Lot estaba."

Es interesante que en el verso 4 y 5 dice: "Pero antes que se acostasen, rodearon la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo junto, desde el más joven hasta el más viejo. Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos."

El desenfreno y depravación de los habitantes de Sodoma era tal que "roderaon la casa" de Lot "los varones", "todo el pueblo junto". Todos los hombres de la ciudad, desde el más joven hasta el más viejo vinieron para tener relaciones con los ángeles (pues ellos no sabían que eran ángeles).

Alguien pudiera objetar y decir que sólo querían conocerlos, pero esta palabra "conocer" significa "tener relaciones sexuales". Fíjese que la respuesta de Lot es "Os ruego, hermanos míos, que no hagáis tal maldad. He aquí ahora yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os las sacaré fuera, y haced de ellas como bien os pareciere..." Pero los hombres no quierían a las mujeres, sino acostarse con los hombres. La nueva versión internacional lo dice así:
"Llamaron a Lot y le dijeron: —¿Dónde están los hombres que vinieron a pasar la noche en tu casa? ¡Échalos afuera! ¡Queremos acostarnos con ellos! Lot salió a la puerta y, cerrándola detrás de sí, les dijo: —Por favor, amigos míos, no cometan tal perversidad. Tengo dos hijas que todavía son vírgenes; voy a traérselas para que hagan con ellas lo que les plazca, pero a estos hombres no les hagan nada, pues han venido a hospedarse bajo mi techo. —¡Quítate de ahí! —le contestaron, y añadieron—: Éste ni siquiera es de aquí, y ahora nos quiere mandar. ¡Pues ahora te vamos a tratar peor que a ellos! Entonces se lanzaron contra Lot y se acercaron a la puerta con intenciones de derribarla. Pero los dos hombres extendieron los brazos, metieron a Lot en la casa y cerraron la puerta."
Es una muestra más de lo que Dios piensa de la homosexualidad.


¿Existe algún ejemplo de personas que hayan dejado su homosexualidad?
Sí. En la Biblia, Pablo le habla a la iglesia que estaba en Corinto, y destaca el hecho de que muchos eran homosexuales. El pasaje dice así:

"¿No saben que los malvados no heredarán el reino de Dios? ¡No se dejen engañar! Ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los sodomitas, ni los pervertidos sexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los calumniadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios. Y eso eran algunos de ustedes. Pero ya han sido lavados, ya han sido santificados, ya han sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios." (1Cor 6:9-11, NVI)

Es de notar que la lista de los que no estarán en el Reino de Dios son los adúlteros, ni los homosexuales, ni los pervertidos sexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los calumniadores, ni los estafadores. Pero también Pablo dice: "Y eso eran algunos de ustedes. Pero ya han sido lavados, ya han sido santificados, ya han sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios." Es decir, fueron a buscar a Dios. El hecho de haber sido lavados, justificados es porque rindieron su vida a Dios y el Señor les perdonó sus iniquidades, de tal modo que ya no siguieron teniendo esas prácticas tan nefastas, pues Pablo dice "Y eso eran...", es decir, eso hacían ellos. Espero que, si este es su caso, vaya en oración a Dios en arrepentimiento, y se aleje de este pecado. Le sugiero que busque una iglesia donde Jesucristo sea Dios, sea el Señor, y la Biblia la máxima autoridad. Busque la ayuda espiritual de algún ministro en esa iglesia. Particularmente asisto a una iglesia en Caracas, Venezuela, llamada "Iglesia Evangélica pentecostal Las Acacias". Si estamos cerca, puedo ayudarle.


¿Será que la Biblia está desactualizada?
Muchos creen que la Biblia, por ser tan antigua, mira las cosas desde una óptica diferente. Pero Dios no cambia. La Biblia dice que Dios es inmutable, y no cambia nunca: que como era ayer, lo es hoy, y lo será mañana. Es más, la Biblia no cambia nunca, y no muere nunca:
  • "Tu palabra, Señor, es eterna, y está firme en los cielos." (Salmo 119:89, NVI)
  • "La hierba se seca y la flor se marchita, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre." (Isa 40:8, NVI)
  • "Les aseguro que mientras existan el cielo y la tierra, ni una letra ni una tilde de la ley desaparecerán hasta que todo se haya cumplido." (Mat 5:18, NVI)

La Biblia no cambia. La Biblia es el libro donde Dios deja sus instrucciones para que vivamos como él quiere. De allí, vamos a dejar por sentado la actitud de Dios frente al homosexualismo: Dios no quiere el homosexualismo. Dios aborrece la homosexualidad.

Aunque sabemos que Dios ama al pecador, aborrece su pecado. Dios quiere que todos los hombres se arrepientan y vivan tal como Él quiere. ¿Está usted dispuesto?